

La caza del mamut en el siglo XXI
Alguna vez, nuestro planeta estuvo habitado por criaturas colosales: mamuts lanudos caminando en largas filas por las estepas, buscando alimento y huyendo del intenso frío de la última glaciación del pleistoceno. Hoy, lo único que queda de su paso son sus huesos que parecen dormir bajo la tierra, los duros dientes y molares resistiendo el tiempo y los inmensos colmillos de marfil curvados simulando una fiereza que desconocemos. Pero no solo los huesos relatan la historia de estos animales, la molécula de la herencia –el ácido desoxirribonucleico o ADN– también cuenta su historia.
Los mamuts se originaron en África, y se expandieron por todo el hemisferio norte. La dispersión de los mamuts alcanzó Norteamérica, donde apareció una nueva especie conocida como mamut colombino. Muchos de sus restos fósiles se han encontrado en diversos lugares de Estados Unidos y México, dando origen a un consenso migratorio que no fue más allá de Costa Rica. En México se han encontrado restos de mamuts en diferentes estados de la república, pero el mayor registro de ellos se encuentra en la región lacustre del Valle de México.
En 2019, la decisión del gobierno de entonces, de construir un aeropuerto en base militar de Santa Lucía en el estado de México, trajo consigo un hallazgo inesperado. Las excavaciones revelaron un cuadro prehistórico único y sorprendente de la megafauna del período final del pleistoceno, calculado entre 11 mil y 40 mil años. Se hallaron cientos de restos de mamuts, camélidos, caballos, tigres diente de sable, perezosos, aves y tortugas. Rescatar y clasificar estos restos fue una tarea extenuante para los arqueólogos, paleontólogos y trabajadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y del Ejército Mexicano, ante el vertiginoso avance de la obra.
Tras el asombro por la magnitud de los restos de mamuts de Santa Lucía, la atención se desplazó de la paleontología al ámbito de la genómica del ADN antiguo, también llamada paleogenómica. Federico Sánchez Quinto, especialista en ADN antiguo de neandertales y humanos, con una sólida trayectoria en Europa, junto con un equipo de investigadores y estudiantes mexicanos del Laboratorio Internacional de Investigación Sobre el Genoma Humano (LIIGH) de la UNAM y paleontólogos del INAH, trazaron el proyecto para discernir el origen evolutivo de los mamuts hallados en Santa Lucía. Entre el caos de la construcción del nuevo aeropuerto fueron capaces de instalar un campamento de estudio en las instalaciones de la base militar abandonada. Una fotografía en la revista Science revela una casa de campaña dentro de un cuarto de baño, habilitada para obtener el material genético de los molares de 83 mamuts. Para entender la magnitud del experimento es necesario referir que este es el primer ADN purificado de un mamut extinto en una región del trópico. Los investigadores centraron su atención en capturar el ADN de las mitocondrias –un organelo de las células dedicado a la producción de energía– contenidas en los restos celulares de la dentina molar de los mamuts. Con estos elementos, contaron con un poderoso medio para inferir las relaciones evolutivas de los mamuts del Valle de México con respecto a los del resto del mundo.
La investigación –publicada en Science en línea hace una semana– concluye que los mamuts del Valle de México pertenecen a un linaje evolutivamente separado del mamut colombino descubierto en Estados Unidos y Canadá, probablemente una nueva especie. Para llegar a estas conclusiones, los investigadores utilizaron poderosos análisis genéticos y estudios isotópicos, que permitieron identificar tanto el linaje evolutivo como la dieta de estos mamuts. Sus resultados revelan que las poblaciones eran relativamente pequeñas y presentaban una dieta herbívora más diversa en comparación con sus contemporáneos de las zonas más septentrionales del continente. Este descubrimiento podría cambiar la comprensión sobre la dispersión y adaptación de los mamuts en América, aportando nuevas perspectivas sobre su evolución y extinción.

Más allá del valioso conocimiento científico alcanzado, esta investigación es solo una muestra del vigor de la ciencia mexicana en la actualidad, lejos de cualquier postura política. Es solo el resultado del esfuerzo colectivo de una comunidad científica que, a pesar de retos y limitaciones, mantienen una vocación de excelencia y apertura.
vgonzal@live.com

Imagen: UNAM

