

¿Quién cuida de nuestros deportistas?
La falta de protección social para quienes viven del deporte
Gabriela Mendizábal Bermúdez y Antonio de Jesús Guevara Mendoza[1]
En los últimos cinco años, Morelos ha obtenido más de 400 medallas en competencias nacionales de la CONADE, reflejo del esfuerzo de sus atletas. Tan solo en 2025 la delegación morelense consiguió 48 medallas: 10 de oro, 18 de plata y 20 de bronce, en disciplinas como atletismo, natación y halterofilia. Estos eventos son clave para formar atletas de alto rendimiento que después compiten internacionalmente, como Paulo Strehlke y Emiliano Hernández en París 2024. Pero ¿Quién cuida de nuestros deportistas? ¿Quién es responsable de sus lesiones durante los entrenamientos? ¿Qué protección reciben frente a los riesgos derivados de su actividad en niveles de alta exigencia?
A nivel nacional, el artículo 105 de la Ley General de Cultura Física y Deporte reconoce el derecho a recibir atención médica para las personas deportistas que integran el Sistema Nacional del Deporte (SINADE) y, solamente a quienes integren el padrón de alto rendimiento, así como quienes integren selecciones y preselecciones nacionales, tendrán además derecho a seguro de vida y gastos médicos. Es decir, la protección se limita a quienes figuran en selecciones nacionales, o que previamente obtuvieron un logro deportivo, dejando fuera a miles de atletas que, si bien representan a nuestro estado, no alcanzan la clasificación de selección nacional.
Es muy triste que, a pesar de los destacados logros deportivos de Morelos en competencias nacionales e internacionales, no hay preocupación real respecto a la protección social de los atletas que alcanzan niveles de alto rendimiento. Muchos de estos y estas deportistas, que dedican años de esfuerzo, disciplina y sacrificio para representar al estado y al país, carecen de un sistema de seguridad social que cubra enfermedades o lesiones derivadas de la práctica intensa del deporte. La ausencia de mecanismos de respaldo formal deja a los atletas vulnerables frente a accidentes, desgaste físico o enfermedades relacionadas con la actividad deportiva, a pesar de que su trabajo contribuye al prestigio del estado y fomenta la cultura deportiva. Este vacío plantea la necesidad urgente de políticas públicas y programas que garanticen cobertura médica, seguros, pensiones y apoyo económico durante su carrera y tras la retirada de la competencia, reconociendo así la relevancia de su labor y asegurando su bienestar integral.

Aunque existen convocatorias periódicas para becas deportivas a nivel municipal, estatal y nacional, estas solo representan un apoyo para cubrir ciertos gastos, que difícilmente logran compensar situaciones tales como la atención y rehabilitación de lesiones graves o enfermedades derivadas de la práctica deportiva, las cuales pueden afectar su futuro dejándoles en un estado de vulnerabilidad económica y social; más aún, si dichos apoyos se retiran al no poder continuar con la carrera deportiva.
Lo anterior cobra relevancia si se tiene en cuenta que, quienes se dedican al alto rendimiento, difícilmente pueden compaginar el tiempo de preparación con empleos formales.
Por lo tanto, urge repensar el modelo actual e impulsar reformas que reconozcan al deporte no solo como un espectáculo o logro, sino como una actividad de interés público que merece garantías sociales, reivindicando la carrera e importancia de las y los exponentes deportivos del país garantizándoles la protección social que se merecen, garantizándoles seguridad social para la vida.
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Profesora Investigadora de Tiempo Completo y Doctorante en Derecho y Globalización en la FDyCS de la UAEM. ↑

