

Reflexiones solidarias para el Día Internacional de la Peluquería
Cada 25 de agosto se celebra el Día Internacional de la Peluquería y una forma adecuada de reconocer a quienes transforman cabelleras, es reflexionar sobre la informalidad que enfrenta este oficio, así como su necesidad de acompañamiento institucional para convertirse en actores de la economía social y solidaria.
Esta celebración tiene dos hitos importantes en la lucha por el reconocimiento de su valor social: el primero en el siglo XIII, cuando el rey Luis IX de Francia otorgó a su peluquero el estatus de hombre libre; el segundo en 1877, cuando el argentino Domingo Guillén impulsó la organización de barberos y peluqueros en su país.
En México existen más de 400 mil empleos directos relacionados con este oficio en más de 236 mil peluquerías, de las cuales solo 1,359 están formalmente constituidas como empresas. Esto significa que el 99.4% operan sin registro formal.
Se debe reconocer que dicha condición no siempre es una elección, sino una consecuencia de barreras como el desconocimiento normativo, trámites complejos y falta de asesoría que limitan la profesionalización del oficio y la formalización de empresas.

El derecho mercantil denomina sociedades irregulares a las organizaciones que no cumplen con los requisitos legales para constituirse y el Instituto Nacional de la Economía Social (INAES) reconoce que estas pueden formar parte del sector social de la economía si se alinean con los principios establecidos en la Ley de Economía Social y Solidaria.
La pandemia de COVID-19 aceleró el uso de redes sociales para atraer clientela y construir marcas personales. Sin embargo, esta modernización convive con la precariedad de muchas personas sin acceso a seguridad social, créditos o capacitación técnica, lo que evidencia una falta de justicia social.
En ese contexto se debe entender que la precarización de la peluquería en México es resultado de decisiones que han excluido a miles de personas del ejercicio pleno de sus derechos económicos.
Cambiar esta situación implica simplificar trámites, ofrecer capacitación legal y contable, así como reconocer las prácticas solidarias en la peluquería mediante mecanismos accesibles y simplificados de formalización, así como acompañamiento institucional para reducir los riesgos de operar sin personalidad jurídica plena.
Promover la formalización puede aumentar la recaudación fiscal, así como reducir la desigualdad mediante redes de apoyo, acceso a créditos y reconocimiento gremial; pero requiere acciones que articulen la participación ciudadana.
Este tipo de involucramiento permitiría integrar a estos actores en procesos de formalización solidaria, basados en la autogestión, la democracia y la solidaridad; retomando ejemplos como el de la Cooperativa de Peluquería y Estética de España, creada en 1976.
Morelos concentra 4,305 establecimientos equivalentes al 1.82% del total nacional, colocándose en el lugar 20 de 32 en México. Imagen: Elaboración propia.
En Morelos existen 4,305 establecimientos distribuidos en todo el estado. Cuernavaca, Jiutepec y Cuautla agrupan más del 60% del total de peluquerías en la entidad al ser los 3 municipios con el mayor número de peluquerías con 1,054, 562 y 497 respectivamente; en contraste con Tlalnepantla, Coatlán del Río y Amacuzac que tienen menos de 10 cada uno.
En este día, reconocer la posibilidad de brindar acompañamiento institucional a las peluquerías morelenses y mexicanas para reducir las consecuencias negativas de su informalidad es un acto de justicia social para un Morelos solidario y cooperativo que necesita un verdadero cambio de look.
*Desastrólogo y periodista de oficio especializado en contar historias de resiliencia rural con mapas, datos y podcast. danielhernandez317@aragon.unam.mx

