

Más allá de la polémica y de las convulsas jornadas políticas y sociales que fueron acento en la última década del siglo XX morelense, Jorge Carrillo Olea comprendió la prioridad de ampliar la economía morelense y no jugárselo todo a una carta. El jojutlense constituyó entonces la Comisión de Inversiones del Gobierno de Morelos a cargo de Ignacio Madrazo Reynoso. Nacho Madrazo como era conocido coloquialmente, no se durmió en sus laureles, y a pesar de que su jefe no era querido en Los Pinos y los Secretarios de Estado recibieron la consigna de no tomar el teléfono al Gobernador de Morelos, las inversiones llegaron a establecerse fuera de CIVAC.
En el oriente de Morelos se asentaron la textilera Burlington y la afamada fabricante de vidrio francesa Saint-Gobain fundada en 1665. De igual forma, rumbo al sur poniente se levantó el DIEZ (Desarrollo Industrial Emiliano Zapata) en el municipio que lleva el nombre del Caudillo del Sur. Nacho Madrazo trabajó a tambor batiente hasta que, en agosto de 1997, murió en un trágico accidente de helicóptero durante una gira de trabajo en Jiutepec, iba acompañado por el Comandante Víctor Hugo Enriquez, un mando muy querido en Morelos y en la extinta Policía Federal de Caminos.
La salida de Nissan de Morelos, tras décadas de ser el buque insignia de la industria en la entidad, debe entrañar reflexiones, así como el temple para afrontar la pérdida de empleos directos, indirectos o bien el impacto en la economía local. Muy burdo es querer sacar raja política del cierre de la factoría automotriz o incluso responsabilizar a la gobernadora del estado de una decisión corporativa y de negocios, que como bien dijo Paco Guerrero Garro, fundador de La Jornada Morelos, obedeció a tendencias globales y se tomó a miles de kilómetros del zócalo de Cuernavaca, no en Tokio, sino en París, al ser Renault propietaria de Nissan.
La decisión no fue sorpresiva, se venía cantando desde hace años y se manifestó con señales previas como la consolidación de Nissan en Aguascalientes o los recortes importantes de personal en Jiutepec. El pecado no fue que la armadora nipona se fuera, sino el pecado fue, no habernos preparado hace décadas para un escenario que tarde o temprano iba a llegar. Reza la conseja popular en forma de moraleja, que las dificultades abren las puertas a las oportunidades, y es aquí donde Morelos debe expandirse consolidando su vocación y abriéndose a otros horizontes más al norte de Tres Marías o del Río Bravo. El reto es mayúsculo, pero no imposible, la entidad ya ha afrontado momentos difíciles como lo fue reconstruir el estado tras la Revolución del Sur, cuando se alcanzó una bonanza que desafortunadamente perdimos con el cambio de siglo.
Morelos, cuenta con muchas bondades, ampliamente conocidas y difundidas, y que van desde nuestra ubicación, conectividad, clima, calidad de mano de obra o ha tener probablemente la mayor concentración de científicos e investigadores fuera de la Ciudad de México. El Estado como bien lo ha señalado un experto en inversiones, se puede convertir en el principal fabricante de medicamentos en el país, en un momento en que el desabasto de medicinas es real y afecta a los mexicanos en un rubro tan sensible como lo es el Derecho a la salud. Se ha hablado también de fomentar el Turismo, una de las fortalezas tradicionales de Morelos, en distintos segmentos como lo es el Turismo Cultural, en lo cual algunos municipios ya han comenzado a trabajar, en esfuerzos con televisoras culturales, como TV UNAM, de lo cual recientemente se dio cuenta en este espacio y que representa una promoción efectiva de Morelos en Iberoamérica. También se puede apostar por el propio turismo de convenciones o bien robustecer nuevas tendencias. Será casi imposible revertir la alerta migratoria de los Estados Unidos para visitar Morelos, en tanto el país no se pacifique, pero se puede trabajar en brindar seguridad a los visitantes nacionales, extranjeros y abrirse a otros mercados como el europeo. La actual administración, también ha dado señales de dar prioridad al campo, retomar nuestra ancestral vocación agropecuaria será una decisión acertada.
Entre la década de los cuarenta y los ochenta, Morelos fue la locación cinematográfica por excelencia, incontables películas de la época de oro del cine mexicano y súper producciones de Hollywood se filmaron en el Estado, aquí destacó al igual que el mencionado Nacho Madrazo en inversiones, su par en promoción cinematográfica, en la persona de la recordada Lucy Cabarga. Hoy volver a poner a Morelos como sede de locaciones o de foros de grabación no se contrapone con ninguna otra actividad, sino al contrario, se complementa con la prosperidad económica que podemos alcanzar. Otro nicho de oportunidad también está en la presencia de los “snowbirds”, aquellos extranjeros que buscan durante los meses del duro invierno en Norteamérica, destinos más cálidos en espera de la primavera en sus lugares de origen, pero como también dice Paco Guerrero Garro, de nada sirve tener paraísos tras los muros, si las calles están sucias y en mal estado.

Morelos tiene mucha tela de donde cortar, solo falta tener voluntad, asimilar que el desafío es tarea de la sociedad en su conjunto y sobre todo, sin menoscabo del formidable complejo industrial que representa CIVAC, no poner todos los huevos en una sola canasta, en suma, diversificarse.
*Escritor y cronista morelense.

Planta de Saint Gobain en Cuautla. Foto: Fuente: página de Saint Gobain Mexico / Cortesía del autor

