

El Cine Morelos fue sede de la premier de Zanka, el documental que retrata la vida y obra del artista plástico Leonel Maciel, un pintor originario de Guerrero cuya trayectoria artística ha tejido una red de colores y relatos que van y vienen de la costa a Morelos y ahora se presentan en la pantalla grande para todo el mundo.
El estreno convocó a una audiencia diversa que llenó la sala casi al máximo, hasta hubo quienes se quedaron afuera debido a que la capacidad de la sala fue superada.
El aire estaba cargado de expectación, amistad y la celebración por el legado de un artista que, más allá de su obra pictórica, es reconocido por su esencia única, su humor y su capacidad para contar historias.
Antes de la proyección, se realizó una pequeña presentación a cargo de José Ángel Leyva: “Hoy no venimos solamente a ver una película, venimos a presenciar un gesto profundo de amistad, de paciencia, persistencia, libertad creativa y afecto genuino. “Zanka: retratos de Leonel Maciel” no es solo un filme; es el resultado de un largo camino compartido donde el cine se vuelve también un acto de cercanía”, expresó Leyva.
Comentó sobre este proyecto el cual es resultado de la colaboración entre “Hilaciones”, las productoras audiovisuales “quinto elemento” y “TM cine video” que durante 5 años, crearon este filme con recursos propios, sin atarse a fórmulas preestablecidas y sin depender de becas o apoyos institucionales. Un proyecto hecho con absoluta libertad creativa y compromiso genuino, lejos de las redes burocráticas o de la industria cinematográfica que muchas veces condicionan la creación artística.
“Lo que veremos esta noche es una invitación a compartir una intimidad creativa a dejarnos tocar por las formas, los gestos y las atmósferas que conforman el universo de un artista tan libre como profundo. Porque Leonel Maciel no es un pintor brillante y provocador, es un hombre generoso, cuya presencia humana deja huella, lo admiramos por lo que ha creado y lo queremos por quien es.”, finalizó Leyva dando paso al disfrute del documental.

Posteriormente, ya finalizado el filme, algunas personas del equipo de producción compartieron unas palabras para hablar sobre sus experiencias y agradecer el apoyo recibido. Xochiquetzal Salazar, jefa de producción del documental, destacó la importancia del proyecto cultural que los reúne.
Dijo estar emocionada entre tanta gente “de tantas y diferentes edades, de tantas historias compartidas, un chingo de artistas, me siento muy, muy contenta con el maestro Maciel que nos ha abierto su casa, su corazón y, bueno, pues decirles que somos parte del proyecto de hilaciones, que es un proyecto cultural en donde convergen distintas voces que nos interesan tramar, hilar, el pensamiento crítico, etc.”
Además, adelantó un nuevo proyecto ligado a Maciel que combina poesía y evocación: “compartirles también sobre otro ‘hijo’ de Maciel. Uno de no sé cuántos” expresó entre broma y felicidad. Se trata de un poemario que contendrá, entre muchos otros textos, cuentos “del trabajo del maestro”, y algunos otros: “poetas, escritores, que están por aquí y van a colaborar. Ya les estaremos contando también de este hijo, proyecto de la pintura de Maciel, y gracias a todos, por invitarme a ser parte de esto.”
Julián Cruzalta resaltó la dualidad del homenajeado, tanto en pintura como en narrativa oral: “Pues esta obra maravillosa que nos presenta no solo el pintor; he descubierto un gran narrador en Maciel. Es la colección de sentidos desde esta película llena de mitos, como lo es su pintura, pero es usted un gran narrador, maestro”, explicó Ricardo.
El director Ricardo Ariza y el productor ejecutivo Arturo Medel, compartieron detalles del arduo proceso y lo que permitió el proyecto:
“Me alegra esta tarde esta noche llena la sala. Encontrarlos, poder dialogar…. Es un pretexto en la vida de toda artista. Es un pretexto para reunirnos, para celebrar la vida y a Maciel. Celebramos la vida de mucha gente que, desde estas tierras, desde Guerrero, crea y recrea la vida y da testimonio del mito. Y qué bueno que esta tarde está llena de gente creadora, porque este es un homenaje a todos ustedes también, felicidades.” Expresó Ricardo.
Finalmente, aprovecharon para agradecer a todos los que colaboraron con ellos ya que fue un proyecto financiado con recursos propios: “Entre todos los que participaron realmente lo hicimos. Sin ellos no hubiéramos podido hacer la película, toda la gente que nos colaboró […]”, agradeció Ricardo.
Y con un tono cercano y bromista, Arturo señaló: “Lo único que lamento es que hay mucha gente que llegó tarde y no pudo acceder a la sala, es una lástima porque fueron bastantes, pero también se lo ganan por llegar tarde.” Para complementar los agradecimientos que Ricardo comenzó, añadió: “Nos faltaron agradecimientos a colaboradores externos que enriquecieron la producción, como el autor del timelapse del Popocatépetl, o en la música, quienes se encargaron de los covers que acompañan el documental.”, explicó.
Arturo aprovechó para inspirar a crear: “Yo también quiero comentar que es un llamado a esos colectivos: que no esperen becas, no esperen necesariamente, que el gobierno los avale. Ustedes trabajen y ya vendrán las cosas. Para mí el premio, la gran ganancia de esto, es el cariño, la amistad de muchas personas a quien quiero y admiro sobre todo…”
También habló con sinceridad sobre las dificultades y la resolución de conflictos internos entre el equipo, como lo que vivió con Arturo: “…no hay que tenerle miedo al conflicto; las cosas nunca van a salir como si fueran miel sobre hojuelas; siempre hay un montón de problemas. Por ejemplo, entre Arturo y yo somos personas completamente distintas, ¿no? Pero nuestro cariño, nuestro respeto, nuestra admiración nos ha llevado a solventar cada uno de los conflictos. El conflicto siempre va a estar, lo que nos define es cómo lo resolvemos.”, explicó con franqueza.
Pero la atmósfera se tornó entrañable y divertida cuando tomó la palabra el propio Leonel Maciel, cuya espontaneidad y humor encantaron a los asistentes. Al principio, bromeó diciendo que “aunque no lo crean, a mí no me encanta hablar” y asegurando que Arturo y Ricardo eran gemelos.
Luego reflexionó sobre la experiencia de verse a sí mismo en el documental: “Nunca pensé que este trabajo pueda salir tan maravilloso. Todo el mundo me preguntaba que qué sentía, pues ahorita de pronto no siento nada, voy a sentir después que vea el documental”, explicó el artista.
Volvió a bromear con los realizadores, a quienes responsabilizó del buen ánimo que mantuvo durante la filmación: “Es más, hay algo que sí quiero reclamarle aquí a los dos autores del documental: me hicieron trabajar demasiado y beber constantemente. Yo les decía que por favor se comportaran, porque si no después me regañan cuando llego tarde a la casa.”, comentó entre risas y ánimo.
Maciel agradeció a todo el equipo de trabajo, así como también a los asistentes y personas que participaron en el documental, el cual fue grabado en Cuernavaca y en Guerrero.
Finalmente, cerró con agradecimientos cálidos y breves, a la altura de su estilo: “Bien, eso de decir ‘los quiero’ ya es un cliché. Yo no digo que los quiero: ¡los amo un chingo!”, finalizó el pintor.
Así terminó una noche que fue mucho más que una premier: fue un encuentro de amigos, creadores y público, un festejo que entre risas, anécdotas y mezcal —como prometió Ricardo que compartirían al final— dejó una huella imborrable en el corazón de todos, a través de la pantalla grande, que mezcló pintura, vida y cariño.

El cine Morelos tuvo casa llena con la premier del documental sobre Leonel Maciel, presentado en la sala Gabriel Figueroa. Foto: Malu Medina

Tras la presentación del documental, Leonel Maciel compartió sus agradecimientos con el público y las personas que hicieron posible el filme. Foto: Malu Medina

Leonel Maciel fue de la pintura a la pantalla grande en el filmorretrato «Zanka: retratos de Leonel Maciel». Foto: Cortesía

