El día que nació el Sindicato Independiente en Nissan-CIVAC

 

Les describo queridos lectores lo ocurrido el día que, en Nissan, ganó el Sindicato Independiente de Trabajadores. La historia comenzó en 1966 con la apertura de su planta en la Ciudad Industrial del Valle de Cuernavaca (CIVAC), novedosa zona creada por el entonces gobernador don Emilio Riva Palacio Morales quien, además, con gran capacidad de negociación, –los japoneses eran duros de convencer– cuentan que decía don Emilio, les dio amplias facilidades para establecer por primera vez una planta automotriz fuera de Japón. Los convenció y se los trajo a Morelos.

Desde entonces, la factoría se convirtió en un motor de desarrollo para la comunidad local, un punto de referencia para la industria automotriz mexicana y clave para la generación de miles de empleos directos e indirectos en Morelos. Más aún. En cuanto se instaló la empresa en CIVAC, con el apoyo del gobierno estatal Nissan brindó facilidades a sus obreros para poder tener sus propias casas con fáciles créditos que obtuvo de Banamex. De hecho, la 1ª. sección de CIVAC fue para ellos.

Una década después ocurrió lo impensable. Surgió, ya entrados los años 70s, el sindicato mencionado, los obreros buscaban romper con el corporativismo dominado por la CTM y su dirigente, el político sindicalista Fidel Velazquez. Tiempo después y aún sin digerir la derrota de la CTM, don Fidel culpó de ello al VII Obispo de Cuernavaca don Sergio Méndez Arceo, señalamiento que nunca se comprobó ni aceptaron los sacerdotes que colaboraron con él. Y lo que es la vida, el día que nació el sindicato, el Notario de Cuernavaca que dio fe de los hechos fue el núm. 8, el Lic. Alfredo Gutiérrez Quintanilla, mi hermano.

Fallecido mi hermano Alfredo el 7 de abril de 2018 busco a la secretaria que siempre lo acompañó a dar fe de los hechos notariales, Reyna Leonor Rodriguez Bobadilla, que desde luego ahí estuvo. Al entrevistarme con ella, le pregunto:

– ¿Porqué buscaron al Notario Núm. 8 para dar fe ese día? -. Ella responde:

“Porque los del sindicato sabían que mi Jefe que no se hacia a un lado ante nadie, no se negaría a asistir. Y es que esa no sería una simple reunión sindical, se trataba de dar fe en las votaciones para elegir nueva mesa directiva que se avecinaban agotadoras y complicadas porque había que esperar a que votaran los trabajadores de los distintos turnos conforme salían de sus labores”.

-Describa por favor a detalle esa jornada Reyna-, le pido.

“El día anterior a las votaciones en Nissan, mi Jefe me previno: ´Prepárate porque mañana iremos a la Nissan a dar fe del cambio de mesa directiva de su sindicato. Ten listo todo. Salimos de la Notaría a las 7:30 de la mañana´. Y así fue, al llegar ingresamos a la planta, nos condujeron a una especie de cancha deportiva techada. Y aunque había gente, ya se comenzaba a sentir tensión en el ambiente. Tanto, que recuerdo –dice riendo de pronto Reyna abiertamente-, que, para romper la tensión en medio de ese ambiente, escucho a mi jefe hacerme una discreta broma: ´Eres la única mujer aquí presente, aprovéchate, Reyna, ahora o nunca´. Me costó trabajo contener la risa. Luego siguió todo de acuerdo al protocolo, ya sin broma alguna”.

¿Cómo fueron las votaciones?, apremio a Reyna a seguir narrando.

“Había mesas con urnas de dos colores: azul para seguir con el mismo sistema sindical y roja para crear uno independiente. Al ingresar, le entregaban a cada trabajador las dos planillas a fin de que decidieran por quien votar. La tensión iba en aumento y la animosidad de los dos grupos antagónicos crecía a la par, ambos en defensa de su posición a veces a gritos, aunque había trabajadores que intervenían para calmar los ánimos y evitar una trifulca gremial. Así pasó el día, creo que apenas comimos alguna torta o algo así. Ni hambre teníamos, no podíamos movernos, mi jefe, el Notario, revisando las actas de votación como se las iban trayendo para verificar que nadie se quedara sin votar.

“A la medianoche terminó la elección ya habiendo sufragado todos los turnos con sus distintos líderes al tanto y comenzó el conteo bajo el escrutinio de observadores de ambos grupos. A la distancia, los de la empresa no perdían detalle con aparente tranquilidad que a todas luces no sentían. Al terminar casi a la madrugada hubo gritos de júbilo y de pronto el Notario con voz fuerte, dio fe del triunfo de la planilla roja que creó en Morelos el sindicato independiente. Los ganadores expresaban su júbilo, los otros vivían su derrota”. Esa elección queridos lectores fue un escándalo mediático y político cuando ya Riva Palacio Morales no era el gobernador.

Con inquietud periodística, años después busqué y encontré a uno de los líderes sindicales de aquel entonces, ya jubilado, en su casa por los rumbos de la colonia La Carolina de Cuernavaca, ahí le pregunté: -Ya pasó mucho tiempo, ojalá me aclare algo-. “Lo que quiera”, me dijo. – ¿Tuvo don Sergio que ver con la creación del Sindicato Independiente de Trabajadores de Nissan o no? -. Él, categórico, me respondió: “El Obispo no tuvo nada que ver. No estábamos ni en contacto con él”.

Así finalizo esta crónica que nos lleva a comprender que la derrota de hoy es para los que se quedan, porque Nissan, ya lo anunció: se va de CIVAC. Y hasta el próximo miércoles.

En esta imagen de archivo tomada hace 9 años en la planta de CIVAC Morelos, aparecen trabajadores pertenecientes a su sindicato independiente. Fue bajada del portal de Milenio y colocada por la autora para su publicación.

 

Lya Gutiérrez Quintanilla