

Cuautla y el daño al patrimonio cultural de Morelos
Es obvio que, por la enorme popularidad del general Emiliano Zapata y la ronda de festejos que el gobierno de Morelos ha programado para celebrar el aniversario de su natalicio; la atención de cronistas, historiadores, aficionados y ciudadanía esté centrada en la figura del Caudillo.
Hemos seguido con atención y hasta cierta fascinación, el trayecto de la estatua ecuestre del Caudillo hasta su instalación la madrugada del martes en la Plaza de Armas, donde será vuelta a develar el viernes como parte de los festejos del cumple de Don Emiliano. También la gente estará muy atenta al coloquio en que historiadores harán la primera reivindicación morelense de la figura del Caudillo del Sur en la última década (probablemente); al plan de un Museo de Mujeres Revolucionarias; a la entrega de los reconocimientos Emiliano Zapata a agraristas, y a toda la parafernalia zapatista, muy merecida y además obligada para la administración de una gobernadora que quiere ajustarse a los principios zapatistas.
Zapata merece, por supuesto, volver a ser profeta en su tierra y para ello no basta, como ha sido demostrado, la enorme simpatía social que tiene la figura del ensombrerado héroe de la Revolución suriana; es necesario que el gobierno estatal tome el zapatismo ciudadano como parte central de su ideario.
Mientras tanto el Ciudad Heroica e Histórica
Pero las celebraciones del Caudillo del Sur, por muy importantes, solemnes y simpáticas que nos parezcan no deberían ocultar lo que está ocurriendo en la Heroica e Histórica ciudad de Cuautla, más exactamente, en la zona de monumentos históricos, declarada en 2012 y que todos los días se deteriora un poco en medio de la omisión, y a veces hasta promoción de la autoridad municipal.

La zona de monumentos de Cuautla abarca 52 manzanas del centro de la ciudad construidas entre los siglos XVI y XIX; en ella se ubican 19 inmuebles históricos de Morelos, entre ellos las iglesias y ex conventos de Santo Domingo y San Diego; la antigua capilla de El Calvario; la de los Santos Reyes; la antigua Estación de Ferrocarril, el Museo Casa de Morelos, la antigua Hacienda El Tequipano; la escuela Narciso Mendoza, los portales Galeana, Guerrero y Matamoros; la Plaza Revolución del Sur. También se ubica en la zona, aunque no está en el listado inicial de inmuebles, la cantina Lluvia de Plata, donde según los cuautlenses, el general Zapata gustaba de echarse unos traguitos.
La zona de monumentos le da identidad a Cuautla, una ciudad Heroica por su Sitio, durante la guerra de Independencia; e Histórica por su relevancia en la formación y consolidación de México, protagonismo reflejo en el conjunto de edificios que constituyen su zona de monumentos.
La declaratoria no fue promovida por el gobierno federal, sino solicitada por los propios cuautlenses como un medio para reconocer y preservar su patrimonio histórico, e incluiría la obligación de las autoridades y la ciudadanía de preservar su traza original y las edificaciones que fueron escenarios de la historia del estado, desde la arquitectura religiosa hasta las haciendas, pasando por los edificios que fueron importantes para la Independencia y la Revolución.
La declaratoria, recordamos, fue necesaria para evitar que se continuara el deterioro de los monumentos; sin embargo, poco ha podido hacerse para preservarlos debido no solo a los escasos recursos, sino también a las omisiones de las autoridades estatales y municipales en la conservación de la zona.
Cierto que en los trece años que han pasado desde la declaratoria de la Zona de Monumentos, han pasado un sismo que afectó particularmente a la arquitectura religiosa de Morelos, empezando por la región oriente, de la que Cuautla es centro urbano; y una pandemia que reorientó el flujo de recursos públicos a otras prioridades; pero mucho del deterioro actual de los monumentos está asociado más bien a la permisividad de la autoridad municipal con la operación del ambulantaje que la ha invadido prácticamente, y la facilidad con que otorga licencias de uso de suelo sin respeto alguno por la tradición histórica del área.
El INAH al rescate, o casi
Frente al enorme deterioro que se presenta en la zona de monumentos, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, en Morelos inició una serie de acciones que empezaron con una visita de inspección a las plazas Morelos y Fuente de Galeana, que han sido invadidas por el comercio ambulante tolerado y hasta promovido por las administraciones municipales de Jesús Corona Damián (2019-2021), Rodrigo Arredondo (2022-2024) y Jesús Corona Damián (2025).
Pero las plazas no son las únicas dañadas por las omisiones del ayuntamiento cuautlense, también evidencian deterioro las fachadas, las calles, y muchos de los edificios del centro histórico frente a la omisión de los alcaldes.
El director del Centro INAH en Morelos, Víctor Hugo Valencia, es un sujeto muy decente y extraordinariamente diplomático, así que cuando refiere al asunto sólo señala que debe haber mayor coordinación y que se ha planteado desarrollar un plan de mediano plazo para recuperar la zona de monumentos. Aunque eso sí, advierte, que se deben reorganizar muchas de las cosas en la zona porque, a final de cuentas, la operación de los ambulantes, y la instalación de negocios dañinos depende de autorizaciones que el ayuntamiento está concediendo.
Probablemente valdría la pena empezar a hacer las denuncias por el daño al patrimonio histórico, no solamente de parte de los autores materiales de ello, sino también contra quienes, por omisión, han permitido el deterioro. Eso sentaría precedente.
@martinellito / martinellito@outlook.com

