

Agustín Alonso y Juan Ángel Flores quieren Cuernavaca
Cuando el 17 de julio pasado fue publicada la reforma electoral que reservó once de los 33 municipios para registrar solo a mujeres para las candidaturas a las alcaldías en la elección del 2027, por lo menos dos carreras políticas parecían haber muerto en Yautepec y Jojutla.
Junto con Cuautla, Ayala, Axochiapan, Jantetelco, Ocuituco, Tetecala, Tlalnepantla y Zacualpan de Amilpas; los diputados de la LVI Legislatura del Congreso del estado determinaron la inclusión de Yautepec y Jojutla entre las alcaldías que sólo podrán disputar mujeres. Con ello no solo impidieron las eventuales reelecciones de sus alcaldes actuales, sino también minaron un cacicazgo ya muy consolidado en Yautepec, y el que empezaba a formarse en Jojutla. En efecto, para muchos, las carreras de Agustín Alonso Gutiérrez y Juan Ángel Flores Bustamante habrían quedado por lo menos pausadas, si no es que definitivamente sepultadas por los efectos políticos de la determinación legislativa.
Más que una travesura diputadil
Nadie duda que los diputados midieron el efecto de su determinación, por más de dos décadas, Yautepec ha sido el territorio de la familia Alonso. La alcaldía del municipio está en manos de la misma familia en una tradición iniciada por Agustín Alonso Mendoza, pero que adquirió una notoriedad estatal con su hijo, Agustín Alonso Gutiérrez, quien de alcalde pasó a diputado local y se convirtió pronto en quien mandaba en la LV Legislatura del Congreso de Morelos.
Más allá de los asegunes del desarrollo yautepequense, que sin duda muestra un rostro diferente en términos de infraestructura después de estas dos décadas, pero también los más altos niveles de inseguridad y violencia de que se tenga registro en la región; Alonso Gutiérrez es una figura que aprendió a hacer política al grado de conseguir altos niveles de votación en cada una de sus postulaciones, la última con Morena como diputado federal de mayoría por el distrito que tiene por cabecera su municipio.

También debe reconocerse que, después de tanto tiempo en la administración municipal, el cacicazgo de los Alonso se erosionado y no tiene una figura femenina que pudiera contender con la seguridad que aún representarían Agustín o Éder Alonso. Así que cuando los diputados de la LVI Legislatura determinaron que la candidatura a la alcaldía de Yautepec se contempló el posible final del dominio regional de una familia y abrieron la puerta para que una mujer morenista, por ejemplo, la diputada Martha Melissa Montes de Oca Montoya (quien ya había sido candidata a la alcaldía), pudiera postularse, esta vez con alguna oportunidad de triunfo.
Pero dicen que en política los muertos no suelen estarlo por mucho tiempo.
Menos de dos semanas después de haberse cerrado la posibilidad de que Agustín Alonso Gutiérrez (quien por la dinámica interna del partido no podría ser postulado a la reelección por Morena) volviera a la carga ahora con un nuevo proyecto, ser candidato a la alcaldía de Cuernavaca, por el partido Nueva Alianza, el mismo que lo llevó a la diputación local y que respaldó las últimas dos postulaciones ganadoras de los Alonso a la alcaldía de Yautepec.
No se trata de un asunto menor, Alonso Gutiérrez tendría la fuerza suficiente para, aún sin ganar la elección, salvar el registro para el partido turquesa; el problema, en todo caso, es que la base de votantes de Alonso Gutiérrez iría básicamente con cargo a Morena cuyo candidato o candidata podría sufrir mucho frente a la habilidad de un pragmático populista como Alonso Gutiérrez.
Falta más de un año para que inicie el proceso electoral, pero la declaratoria de intención (los lugarcomuneros dirán “destape”) de Agustín Alonso por la alcaldía de Cuernavaca mueve el tablero y encarece las negociaciones de una probable alianza con Morena en el 2027.
Porque Morena no las trae todas consigo en la capital de Morelos. Sus probables candidatas son la diputada federal, Meggie Salgado Ponce; la secretaria de Educación, Karla Aline Herrera Alonso; el titular de Ceagua, Javier Bolaños Aguilar… Y acá es donde la supervivencia política ofrece a otro candidato que parece creer los votantes de Cuernavaca son iguales a los del interior, el diputado federal y ex alcalde de Jojutla, Juan Ángel Flores Bustamante.
Las intenciones de Juan Ángel Flores Bustamante
Juan Ángel no parecería tener tan complicado mantener su carrera política en el estado, pero la reserva para mujeres candidatas en Jojutla sí complica su base votante. No podría postularse a la reelección y tampoco mantener la alcaldía de Jojutla con su hombre de confianza, Alan Martínez García; la mujer política más cercana a Juan Ángel es Mirsa Berenice Suárez Maldonado, pero hoy es dirigente estatal de Morena (por si alguien lo había olvidado) así que no podría postularse a la alcaldía.
Juan Ángel sabe además que, para su proyecto a la gubernatura en el 2030, no le basta la base votante de Jojutla y requeriría, entonces, buscarla en centros urbanos más poblados. Así que ya ve, también, cómo postularse a la alcaldía de Cuernavaca para lo que trata de usar la base que fue construyendo en su anterior intento fallido por hacerse de la candidatura a la gubernatura en el 2018.
Pero Cuernavaca vota raro
Lo que parecen olvidar tanto Alonso Gutiérrez como Flores Bustamante es que la gente de Cuernavaca vota raro. La capital de Morelos hizo alcalde a un futbolista que ni vivía en la ciudad, Cuauhtémoc Blanco; luego votó por la alcaldía a una planilla sin candidato titular a la alcaldía que finalmente ocupó Antonio Villalobos; después dio su voto a un residente de cepa, con mucho trabajo comunitario, José Luis Urióstegui Salgado, a quien gracias a los resultados reeligió. En las últimas dos décadas, la ciudad ha sido gobernada por PAN, PRI, PSD-PES, Morena, PAN-PSD y PAN-PRI-PRD.
Cuernavaca vota raro y Agustín y Juan Ángel parecen olvidarlo, o a lo mejor apuestan a otros deslices como los de 2015 y 2018.
@martinellito
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