

La salud también tiene género: desigualdades persistentes en Morelos
Mientras transcurre julio y los ecos del Día Internacional de la Mujer parecen ya lejanos, persiste una realidad que no debería silenciarse: la desigualdad de género en el acceso a los servicios de salud en Morelos sigue latente.
Como lo establece el Plan Nacional de Desarrollo del nuevo gobierno federal encabezado por Claudia Sheinbaum, alcanzar una verdadera equidad en salud exige políticas públicas integrales con perspectiva de género que reconozcan las desigualdades estructurales. La nueva administración ha subrayado que “la salud es un derecho, no un privilegio” y que los servicios deben garantizarse con equidad, especialmente para las mujeres, quienes enfrentan barreras adicionales por razones sociales, económicas y territoriales. Por ello, se plantea una agenda orientada a cerrar las brechas en acceso, calidad y pertinencia de los servicios de salud, incorporando la perspectiva de género como eje transversal.
Arlene Bierman lo expresa con claridad: “la equidad en salud es la ausencia de diferencias sistemáticas y potencialmente remediables entre grupos poblacionales definidos social o demográficamente” (Crossign the Chasms: Research, Poicy, and Advocato, in Women´s Health). Para alcanzarla, señala, se necesita reconocer las causas de la desigualdad y asignar recursos adecuados.
Una de las causas estructurales más evidentes es la carga del trabajo de cuidados no remunerado. En 2023, según el INEGI, el 52.7 % de las mujeres en México realizó estas tareas. A nivel global, la OIT reporta que las mujeres dedican 3.2 veces más tiempo que los hombres a este tipo de labores, lo cual limita su disponibilidad de acceder a atención de salud garantizada por los seguros sociales.
El caso de Morelos es claro: aunque en 2020 la mayoría de las mujeres estaban afiliadas al Instituto de Salud para el Bienestar, esta cobertura no garantiza un acceso equitativo. El programa prioriza la prevención del embarazo adolescente, pero deja fuera otros determinantes de desigualdad, como las barreras geográficas, la falta de infraestructura con enfoque de género o la ausencia de indicadores actualizados.

Para avanzar en el otrogamiento de prestaciones de salud con perspectiva de género, se requieren al menos cuatro acciones concretas: 1. Implementar políticas públicas que garanticen el acceso eficiente, para ello, se requiere adecuar la infraestructura con personal capacitado en enfoque de género, que reconozcan e identifiquen las diferencias estructurales entre hombres y mujeres, por ejemplo, el cumplimiento de las responsabilidades familiares es uno de los factores que dificultan a las mujeres acceder a servicios preventivos o curativos de salud; 2. Eliminar las barreras geográficas que impiden a las mujeres, principalmente, las que viven en áreas rurales o zonas lejanas, buscar atención médica oportuna; 3. Considerar la creación de mecanismos de auditoría de género en los establecimientos de salud, y 4. Actualizar los indicadores de medición tradicional, esto es, trascender en los enfoques asistencialista y adoptar nuevos criterios de medición, por su puesto, con enfoque de género.
Lograr la salud integral con enfoque de género no puede desligarse de la construcción de un sistema de seguridad social integral para la vida.
Garantizar el acceso equitativo a servicios médicos para las mujeres implica reconocer que su bienestar no depende solo de consultas o medicamentos, sino de un entramado más amplio que incluya cuidados, ingresos dignos, acceso a pensiones, servicios de guardería y licencias adecuadas. En este sentido, el planteamiento de seguridad social para la vida busca ir más allá de esquemas laborales tradicionales y atender, desde una visión de justicia social, todas las dimensiones que impactan la salud y calidad de vida de las mujeres, especialmente aquellas que dedican tiempo al trabajo no remunerado o están en condiciones de vulnerabilidad estructural.
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Profesora Investigadora de Tiempo Completo de la FDyCS de la UAEM. ↑
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Doctorando del programa de Derecho y Globalización de la FDyCS de la UAEM. ↑

