

Y lo que viene en el Congreso será más difícil
Según todo apunta, antes de que inicie el próximo año legislativo, el 1 de septiembre, el Congreso del Estado de Morelos le habrá cambiado totalmente el rostro a la escena política del estado.
A la LVI Legislatura le habría llevado apenas doce meses transformar las estructuras gubernamentales con reformas al Ejecutivo, al Judicial, al propio Legislativo, la extinción de órganos autónomos, y el nombramiento de nuevos protagonistas, algunos inesperados, en el escenario de la política local.
Cierto que muchos de los cambios fueron impulsados desde el Ejecutivo federal por la vía de leyes generales que deben aterrizarse localmente; pero también debe concederse que las condiciones políticas de Morelos no resultaban tan favorables para esos cambios como en el plano federal, donde Morena no solo tiene la presidencia de la República, sino también una mayoría más o menos holgada en el Congreso de la Unión.
Así que en el plano local se han tenido que tropicalizar la mayoría de las reformas federales, se han incluido las de la agenda de la gobernadora, Margarita González Saravia, y también se incorporaron las líneas y temas que interesan a la oposición, básicamente al Partido Acción Nacional con cuyos votos, Morena y sus aliados (Nueva Alianza y Verde Ecologista) logran 16 diputados que rebasan la mayoría calificada necesaria para aprobar incluso cambios constitucionales.
El cambio inició con las alianzas en el Congreso

Este dato sirve para pensar, por cierto, lo mucho que han cambiado las cosas en términos políticos en tan poco tiempo. Al inicio de la Legislatura, parecía que Morena y sus aliados tendrían que acordar con la fracción del Partido del Trabajo que calculaba podría vender caro su amor, y mucho más su respaldo a las iniciativas de la izquierda.
En esto no hay que perder de vista la importancia de dos hechos, primero, la designación del dialoguista Rafael Reyes Reyes como coordinador de Morena que permitió tender puentes de concertación con todas las fuerzas políticas, y aquella reunión de la gobernadora con diputadas y diputados de la Legislatura en la que se inició el trazo de una agenda, por lo menos en materia de temas de interés para los morelenses.
Ambos factores lograron darle a Acción Nacional un papel que entendió a la perfección, una oposición no confrontativa, sino constructiva que ha contribuido a enriquecer y hasta corregir algunas fallas que fueron evidenciadas en la implementación de las reformas federales. Daniel Martínez Terrazas, el coordinador del PAN en el Congreso, entendió también que podrían lograr más en una posición constructiva, y ello ayudó no sólo a fortalecer su posición en el Congreso sino también contribuir a lazos de colaboración entre los ayuntamientos panistas y el gobierno estatal.
Los pendientes que urgen
Aún con tanta miel sobre tan pocas hojuelas, el desempeño de la Legislatura ha sido variopinto. Cierto que se consiguieron avances tan complicados como la reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública, el presupuesto para el ejercicio 2025, la reforma judicial, la remoción del exfiscal general; y también se consiguió resolver la crisis en el Tribunal Superior de Justicia; pero siguen pendientes asuntos como la extinción de los institutos Morelense de Información Pública y Estadística (IMIPE) y de la Mujer para el estado de Morelos (IMM), la despenalización del aborto, las leyes secundarias de la reforma judicial, la designación de la persona titular de la Comisión de Derechos Humanos del estado de Morelos y otros que se han venido acumulando como los nombramientos de las personas responsables de los órganos de control interno de instituciones autónomas y, en breve, del Legislativo y el Judicial.
Una buena parte de esos pendientes serán atendidos antes de que inicie el nuevo año legislativo, aún si se debe convocar a un periodo extraordinario de sesiones.
Es muy probable que la reforma electoral que se presentó este miércoles sea aprobada antes del lunes; lo mismo ocurriría con la definición del futuro (que prácticamente no tienen) el IMIPE y el IMM. La despenalización del aborto está en corchetes, pero también podría votarse muy pronto, aunque las perspectivas no son nada buenas para la iniciativa. La designación en la Comisión de Derechos Humanos se daría probablemente en un periodo extraordinario para evitar extender la figura de encargada de despacho que actualmente tiene la titular.
La idea es sacar la mayor parte de los pendientes para que en el segundo año legislativo la misión sea construir los acuerdos suficientes de las leyes secundarias reglamentarias de la Reforma Judicial local.
La comezón del segundo año Legislativo
Porque a final de cuentas, no es lo mismo el primer año de la Legislatura coincidente con el primero de la administración de la gobernadora, que el segundo. Los partidos empiezan a evaluar cuáles son las alianzas convenientes y cuáles las necesarias para construir una plataforma que les permita llegar en las mejores condiciones a la elección del 2027, algunos diputados (de todos los partidos) empezarán a pensar más en su propio futuro político que en el del estado, otros más iniciarán evaluaciones profundas sobre los temas en donde la administración estatal esté fallando y cómo afectan a sus representados, así que el camino por andar se complicará mucho más que en el año que termina.
Es decir, el nivel de colaboración que encontraron el Ejecutivo y la bancada de Morena en otras fuerzas políticas podría empezar a extinguirse y seguramente por eso se decidió que la coordinación parlamentaria guinda se quede en quien pudo construir los puentes de diálogo desde el inicio de la legislatura, Rafael Reyes. Habrá que ver si esta vez tiene más ayuda de la presidencia de la Mesa Directiva que encabezará Isaac Pimentel, un diputado con menos limitaciones, pero también más ambiciones que su antecesora en el cargo.
@martinellito / martinellito@otulook.com

