

¿Ustedes conocen a un florero que hable? ¿O conocen a un guajolote hecho de barro colocado sobre el cuello de un florero que sea platicón? Pues me lo presentó mi querida amiga Margarita Hurtado Badiola, y sigo sorprendido de que al florero-guajolote, además de hablar, le gusta contar historias y lo hace muy bien y amenamente.
El guajolote-florero, cuenta que nació en Cuentepec, de las manos amorosas de su bienhechora, la maestra Karina González Luna, ¿la conocen? Porque yo quiero conocerla…Sí, ella hizo esta hermosa pieza de barro y a su guajolote, además, no se le olvida que quien le enseñó a la maestra Karina a trabajar el barro, fue su mamá, la señora Teodora Olivares García, quien también nació y vivió entre otras alfareras y campesinos, en Cuentepec. ¿La conocieron?
Es tan bello ese florero, que ganó un segundo lugar del concurso estatal de alfarería, y está exhibido en el Museo Morelense de Arte Popular. El florero me platicó que un grupo de alumnos de la maestra Karina, salió a buscar barro por las cercanías de Cuentepec, lo trajeron, molieron, lo pasaron por un cernidor para hacer piezas con él, como vasijas, metates, animalitos, lunas y estrellas. ¡No me mintió! Es cierto. Pues todas esas piezas están en las fotografías del folleto que le han dedicado la fotógrafa Margee Rogers, y la autora Margarita Hurtado Badiola, y en él aparecen varios grupos de esta linda escuela primaria de Cuentepec, maestros y además, el folleto está escrito en español y en lengua náhuatl, en versión hecha por la alfarera y maestra Karina.
Como podrán apreciar en la foto anexa, el guajolote-florero, tiene aproximadamente 50 cms. de altura, un radio en su boca de unos 20 cms, la cabeza del guajolote surge del cuello del florero, poderosa, y sus plumas esponjadas, se advierten por el interior de la boca del florero. La maestra Karina suele invitar a las personas a visitar su taller, de donde salen maravillas en barro, algunas de esas piezas han migrado a otros países, como las que hacía doña Teodora. Quien haya sido correteado/a en su infancia por un guajolote, seguro al acercarse a la pieza recordará el susto vivido, de tal manera impone esta maravilla no sólo ornamental, sino hecha para guardar fresca el agua.
Gracias a que fue elaborado el folleto alusivo a esta pieza artesanal, y que esperemos esté pronto disponible en versión digital, el mundo podrá enterarse de lo que hacen y han hecho los habitantes de este lindo pueblo, por sus familiares alfareros y campesinos, por sus ancestros, y saber todo eso me pone alegre y orgulloso de sus quehaceres.
Ejemplares del folleto se pueden conseguir con su autora. La impresión fue financiada por el señor Rodrigo Valdés, y tuvo el apoyo de tantos otros colaboradores, entre ellos los doctores Gisela Frías y Chris Adam, académicos del Dawson College de Quebec, para que llegara a nuestras manos tanta belleza hecha en barro por las mujeres y hombres de Cuentepec. Existe un lindo video alusivo a la hechura del guajolote-florero, hecho por el joven documentalista Pablo Patricio. En la presentación del folleto hizo presencia el gran músico Luis Códice, quien maravilló al alumnado de la escuela primaria de Cuentepec con tres composiciones originales.

Quien se interese más por tradiciones de Cuentepec, pregunte con el maestro Benito Pérez Cuén, por el libro de cuentos que narraba su padre, don Magdaleno Pérez Domínguez, son una delicia. Lo financió PACMyC.

Foto: Cortesía del autor

