El mensaje de la gobernadora a la presidenta del Congreso

 

Aunque es muy probable que, con la promesa de una ley reglamentaria más ambiciosa que la federal, la mayoría de Morena y sus aliados en el Congreso de Morelos consigan los dos votos que requieren (tienen 10 propios y los de sus aliados de Nueva Alianza y el Verde Ecologista, con los que suman 12) para extinguir o por lo menos reducir a su mínima expresión al Instituto Morelense de Información Pública y Estadística; no parece que vaya a ocurrir lo mismo con la mucho más anunciada desaparición del Instituto de la Mujer para el estado de Morelos.

Aunque se tratan igual, no son lo mismo. En el caso del IMIPE hay un ordenamiento federal que prácticamente ordena su extinción al transferir sus facultades a los órganos de contraloría de los poderes públicos; la ley federal fue aprobada por los aliados de Morena en el Congreso de la Unión que incluyen al PT. En el Congreso de Morelos, si bien ese partido no acompaña en todo a Morena, ha respaldado las reformas federales, por lo que sería obvio pensar que, bastara una colección de llamadas para que el PT diera los dos votos faltantes que sellaran la extinción del instituto.

Las posiciones de los grupos parlamentarios al respecto parecen bastante firmes, el PAN se opone, igual que PRI y Movimiento Ciudadano; Verde y Nueva Alianza irán con Morena que advierte la búsqueda de consensos para que la extinción del IMIPE se dé. Quien vacila, en todo caso, es la presidenta de la Mesa Directiva del Congreso, Jazmín Solano López, quien ha evadido impulsar el proyecto que su propio partido en el plano federal y local, y las titulares del Ejecutivo federal (Claudia Sheinbaum) y local (Margarita González Saravia), impulsan. Esa vacilación probablemente esté mandando señales encontradas a una oposición y enrarece el ambiente para conseguir el consenso o por lo menos la mayoría calificada necesaria.

Con el Instituto de la Mujer el asunto es aún más complicado. Al no tratarse de una iniciativa federal o una adaptación a ellas, los dos votos del PT están sueltos. La oposición, PAN, PRI y Movimiento Ciudadano no acompañan la intención, aún con el evidente costo al erario con cargo a programas sociales y políticas públicas más efectivas que podrían fortalecerse en la Secretaría de las Mujeres. Nueva Alianza y el Verde van con la propuesta que, entienden bien, proviene de la gobernadora. La coordinación parlamentaria de Morena y la mayoría de sus diputados también respaldan la idea, algunos por convicción real y otros por mera disciplina. Pero acá también la posición de la diputada Solano López ha generado falsas expectativas cuando, en lugar de apoyar el estudio que realizaron al alimón los equipos del Ejecutivo y asesores parlamentarios de Morena, advierte que el tema se debe revisar y entonces debilita la posición del partido y la propuesta del Ejecutivo en el debate.

Bajo tales condiciones, un diálogo que podría ser muy fluido y llevar a acuerdos sólidos que permitieran aterrizar los proyectos del Ejecutivo matizados por los aportes de la oposición se atora innecesariamente. Al coordinador parlamentario de Morena, Rafael Reyes Reyes y a las propuestas de la gobernadora se les pone un primer obstáculo en su propia bancada, más exactamente, en quien Morena propuso para presidir la Mesa Directiva, cuyas posiciones vacilantes y a veces evidentemente opuestas a la postura del partido y el gobierno estatal enrarecen el diálogo.

Así que probablemente cuando le preguntaron el lunes en su conferencia de prensa a la gobernadora González Saravia sobre los pendientes que hay en el Congreso, ella respondió que las reformas en materia de seguridad pública y la reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública que conlleva la desaparición del IMIPE y del Instituto de la Mujer, no como un mensaje a la gente de Morelos ni a la oposición, porque la ciudadanía y los partidos en el Congreso entienden que la propuesta es de ella; sino a Jazmín Solano López. Fue una suerte de “entiende que las ideas son mías” y no una ocurrencia de alguien más en su bancada.

Claro que el asunto tendría que ser obvio, si se habla de una reforma a la ley bajo la que opera el Ejecutivo ésta solo puede venir de dos frentes; el propio Ejecutivo, en una búsqueda por mejorar su gestión del poder público; o de la oposición, en un intento de acotar las que podría considerar facultades excesivas. Sería una descortesía casi equivalente a una declaración de guerra, que el partido de un gobernante le corrigiera la plana en materia de cómo organizar su estructura.

Queda entonces la pregunta, ¿a qué juega la presidencia de la Mesa Directiva? Para no hacer la más grave ¿en qué está la presidencia de la Mesa Directiva? Porque nadie debiera olvidar que, mientras la Junta Política y de Gobierno y los coordinadores parlamentarios se devanaban los sesos para encontrarle solución a la crisis del Poder Judicial e incluso a unas horas de votar el asunto, la diputada Solano López aún decía que estaban esperando la solicitud del judicial para analizar si intervenían, luego que apenas la habían recibido, pero llevaría tiempo estudiarla, y al final ya mejor no dijo nada.

Más que trabajar por su fracción parlamentaria, por sus representados en Temixco y Miacatlán, por el desarrollo del estado, o por el gobierno de su partido, la diputada trabaja para sí misma, proponiendo cada sesión un par de reformas legislativas que le permiten figurar en la opinión pública, pero sin atender todo lo que pasa en el Congreso de Morelos. Y eso parece ya haber molestado a la gobernadora, y a su fracción parlamentaria.

@martinellito / martinellito@outlook.com

Daniel Martínez Castellanos