

Crónica de un encuentro histórico
(Primera de dos partes)
En medio de interesantes lecturas para integrarlas a la 2da. edición de mi libro Los Rostros de Guadalupe, llega de pronto a mi computadora una interesante foto. En ella aparecen en ese orden: Yasir Arafat (El Cairo, Egipto 1929-París, Francia 2004), Luis Echeverría Álvarez (CDMX 1922-Cuernavaca, Mor. 2022) y Jorge Carrillo Olea (Jojutla, Mor. 1937), detrás de ambos dirigentes, está el traductor árabe-español en su función.
No deja de llamarme la atención el acercamiento de ambos el 5 de agosto de 1975 en el Palacio de Ras-El-Tin en Alejandría, ciudad portuaria de Egipto sede del remoto Faro de Alejandría, una de las Siete Maravillas del mundo antiguo que yace desde 1330 d. C. en la profundidad de las aguas del Mar Mediterráneo. Les detallo porqué me llamó la atención ese acercamiento queridos lectores. Observo con detenimiento la foto referida y me centro en la figura de Arafat cubierta su cabeza como siempre con la tradicional kufiya.
Para que se valore la importancia del encuentro de nuestro presidente con Arafat, les comparto que éste era una figura clave en la lucha por la autodeterminación del pueblo palestino; fue el gran líder que encabezó acciones que cambiaron el curso de la política en el Medio Oriente durante el siglo XX. Sé que contactar a un personaje como ese líder no debe de haber sido fácil para quien lo logró, porque el mundo del entonces dirigente de la OLP (Organización para la Liberación de Palestina), era otro y su vida siempre estuvo acompañada de controversias, polémicas y debates. Las enumero:
Fue guerrillero y terrorista, pero también gozó de sonados éxitos diplomáticos. Fue un idolatrado líder y símbolo nacional, pero en ocasiones a pesar de haber recibido tantos reconocimientos, llegó a ser un huésped incómodo de los estados árabes. Por liderar el proceso de negociaciones entre Israel y la OLP que culminaría en el Acuerdo de Oslo (serie de pactos firmados en 1993 entre Israel y la OLP cuyo objetivo era lograr la paz y la autonomía de Palestina), esto le valió que en 1994 junto con los israelíes Shimon Peres e Isaac Rabin, compartieran el Premio Nobel de la Paz sin importar que Arafat hubiera sido uno de los creadores de la organización político-militar Fatah en 1958. A partir de que obtuvo el galardón sueco, Arafat fue presidente de la Autoridad Palestina desde 1994 y un importante largo etcétera que me faltaría espacio para enumerarlo.

Concluyo su descripción mencionando que Yasir Arafat falleció en París, Francia a los 75 años, el parte oficial asegura que fue por una rara enfermedad llamada Trombocitopenia inmunitaria, el parte no oficial asegura que Arafat fue envenenado y lo que es la vida, pese a todo su trabajo, Arafat no solo no llegó a ver la creación de un Estado palestino como era su objetivo, sino que hoy Palestina, que fue citada por Heródoto desde el siglo IV a. de C., está en riesgo de desaparecer.
Muertos los dos principales personajes de la foto que aquí aparecen, Echeverría y Arafat, leo en una entrevista que le hicieron a Carrillo Olea en Milenio, décadas después de la reunión en Alejandría, en la que reveló que en dicho encuentro se acordó la apertura en México de una Oficina de Información de la OLP.” Pero esto no era suficiente, me faltaba información precisa queridos lectores acerca de ese encuentro. Busco y encuentro en la pág. 98 del libro: De lo que aprendí a la vida, escrito por Jorge Carrillo Olea la información que rodeó ese encuentro, datos que ni siquiera en el portal de la Secretaría de Relaciones Exteriores, encontré. En su libro, don Jorge narra:
“…Me ordenaron bajar al despacho presidencial. ´Siéntese y escúcheme´, dijo el presidente, ´lo que le diré es un secreto. Entiendo que Ud. cubrirá mi visita a Egipto y hay ciertas labores previas a desarrollar de las que nadie, entiéndame, nadie debe saber nada. Deje que las cosas pasen, solo manténgase alerta. Todo está arreglado. Pero corremos peligro. Aquí tiene una tarjeta del hotel en el que se alojará en El Cairo, ahí telefónicamente le darán instrucciones, déjese llevar´. Yo llegué al Cairo procedente de París y antes de Argel.
“Me alojé en El Cairo Hilton, frente al Nilo, a lo lejos la gran pirámide de Guiza, teniendo atrás, en sentido opuesto, el Museo Nacional de Egipto. La tentación de salir a visitarlos era enorme. Me bañé y estaba descansando cuando sonó el teléfono. Una voz en español me anunció de la manera más simple que me esperaba un taxi frente al hotel. Salí, monté y entre miles de personas, carritos de tracción humana, burros y bicicletas, llegamos a la zona de Bazares.
“El taxi se detuvo frente a una tienda abigarrada de mercancía, salió una joven que en inglés me invitó a pasar. Dentro, en lo que pareciera una sala, cojines, candiles, estaba una señora sesentona, gorda y afable. Me hizo sentar y valiéndose como intérprete de la joven, pausadamente me hizo saber… . Continuamos el próximo miércoles.

De izq. a der., aparecen Yasser o Yasir Arafat, a su lado, el Presidente de México Luis Echeverría Álvarez, entre ellos el intérprete árabe-español y al lado del mandatario mexicano, el entonces Coronel de Infantería y Jefe de la Sección Segunda del Estado Mayor Presidencial de 1970 a 1976 Jorge Carrillo Olea. Esta imagen la proporciona la autora para su publicación en esta columna.

