En una sociedad marcada por la violencia, la desigualdad y el olvido, hay quienes alzan la voz desde la trinchera del arte. Ese es el caso de Ívico Ángel, nombre artístico que este año comenzó a utilizar el pintor Víctor Argüelles Ángeles, originario de Tuxpan, Veracruz, y radicado en Cuernavaca desde 2018. Su exposición Pintura y Resistencia, presentada en la Galería Víctor Manuel Contreras de la UAEM, no solo reúne obras creadas desde 2008, sino que es también una declaración sobre la posibilidad del arte de interpelar y transformar la realidad.

La muestra funciona como una retrospectiva íntima y combativa. “Se titula Pintura y Resistencia tratando de conjuntar obras de distintos años bajo esta idea de la resistencia personal y llevada tal vez al ámbito social”, explicó el artista en entrevista. Su convicción parte de una premisa sencilla pero poderosa: “Todo acto que uno haga se convierte en un acto social”.

Lejos de plantear una narrativa complaciente, Ívico apuesta por una mirada crítica y emocional que atraviesa cada lienzo. Su uso recurrente de tonos cálidos como el rojo, el carne y el bermellón no es casualidad. “Lo que intento reflejar es algo muy humano, como lo es esta resistencia hacia cuestiones sociales”, señala. Para el artista, el color piel y el rojo tienen una fuerza que remite tanto al dolor como a la pasión, y se convierten en vehículos expresivos de coraje interior.

Aunque no contó con un equipo curatorial externo, Ívico afirma que su muestra responde a una estructura conceptual pensada desde la reflexión individual: “No sé si exista esa palabra de ‘curaduría de autor’, pero yo creo que sí… es decir, el curador es el propio artista. Conservo trabajos de hace muchos años y voy haciendo como una especie de sondeo, de reflexión acerca de lo que pasa cada año que yo estoy trabajando”.

Esta labor introspectiva también dialoga con su faceta como gestor cultural. Ívico no se limita a exponer en solitario, sino que abre sus espacios de exhibición para el diálogo interdisciplinario. “He utilizado mi pintura como un escenario para que otros artistas, propiamente poetas, narradores, cronistas, expongan su trabajo”, señala.

Durante el recorrido por la muestra, Ívico compartió detalles de algunas piezas que conforman el núcleo de la exposición. Por ejemplo, una serie compuesta por cinco obras de los años 2008 a 2017 muestra su evolución técnica y conceptual: “Estas dos son de 2008 y la serie se tituló Fluir, que fue una idea mucho más personal del acto creativo, como un constante fluir de emociones, de sentimientos”. Las obras posteriores, creadas en 2017, exploran el “paisaje interior”, donde la emoción se convierte en el centro de la composición.

La distancia del artista respecto al realismo es evidente. “Elimino la noción de imitar la realidad, elimino la noción de depender de la realidad para interpretar la realidad… interpreto la realidad con códigos abstractos, con formas y búsquedas informales”, explicó. Para Ívico, el arte nace desde adentro y no necesita una referencia externa para ser legítimo. “Puedo experimentar y hacer surgir de la nada algo que no existe más que en mi mente”.

Ese ejercicio de creación, alejado del fotorealismo o de la literalidad, responde a una pulsión interior que no ignora su contexto, sino que lo procesa y lo reconfigura. Su trazo gestual, improvisado y emocional, es una forma de resistencia. “Para mí el campo de expresión es muy diverso y es ilimitado… yo siento que puedo experimentar y hacer surgir algo nuevo desde lo que me habita”.

En un país atravesado por múltiples violencias, la obra de Ívico Ángel propone una mirada distinta, donde la sensibilidad no está reñida con la crítica, y donde el arte se posiciona como una herramienta para “expandirse con nuestras propias fuerzas hacia lo social”. Pintura y Resistencia estará abierta al público hasta el 28 de junio. Es una exposición que no sólo muestra imágenes: propone una manera de mirar, de sentir y de resistir. En palabras del propio artista: “Todo acto creativo puede ser un acto de resistencia… lo que hago como pintor es no quedarme callado”.

Ívico Ángel concibe su obra como una forma de resistencia. Foto: Jazmin Aguilar

El artista no se queda callado. Foto: Cortesía

Jazmin Aguilar