Hueyapan: Tejidos de tradición y comunidad

Alva Villalobos*

Rodeado de montañas y envuelto en neblina durante las mañanas, Hueyapan —municipio indígena de Morelos— conserva una profunda tradición textil que perdura en cada prenda elaborada en telar de cintura. Gracias al trabajo de sus artesanas y artesanos, este lugar no sólo preserva técnicas ancestrales, sino que también se ha convertido en un referente cultural y un destino atractivo para quienes buscan autenticidad.

Los textiles, teñidos con pigmentos naturales como la grana cochinilla (dactylopius coccus), el añil (indigofera suffruticosa), la flor de cempasúchil, el pericón o la flor de miguelito, adquieren una riqueza cromática única gracias al uso de entonadores y fijadores que multiplican las tonalidades posibles.

Recientemente, el equipo del Museo Morelense de Arte Popular (MMAPO) visitó la comunidad para acompañar el proceso de inscripción de creadoras y creadores textiles al XIII Concurso Nacional de Textiles 2025, convocado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México. Esta iniciativa busca reconocer y visibilizar el talento de quienes, como en Hueyapan, mantienen viva una de las expresiones más significativas del arte popular mexicano.

Durante la jornada, se registraron verdaderas obras de arte: piezas únicas por su colorido, simetría y finos acabados. Textiles que narran historias de vida, de tradición comunitaria y de una belleza heredada que abraza, cobija y levanta la frente. Hilos que resguardan memoria y transmiten identidad en cada rebozo, en cada gabán, en cada quexquémetl.

Todas las piezas participantes fueron entregadas en las instalaciones de la institución convocante, en la Ciudad de México. El pasado 2 de junio de 2025 se publicaron los resultados, que esperábamos con entusiasmo.

En la categoría de sarapes, gabanes, jorongos, chuc, cobijas y tapetes, la maestra artesana Cira Rodríguez Rosales obtuvo el segundo lugar con Dulces sueños, una sobrecama de lana tejida en telar de cintura y teñida con pigmentos naturales como añil y nuez. La pieza, elaborada en aproximadamente un año, consta de tres lienzos unidos por amarres en las orillas.

La maestra Cira, quien aprendió el oficio a los quince años observando a su madre tejer, recibió la noticia con sorpresa y emoción. Compartió que este reconocimiento representa mucho para ella y su familia, especialmente porque su hija Esmith Moreno y su nieta Yuliana, de 16 años, también dominan el arte del telar de cintura. Orgullosa de sus raíces, expresó la alegría de representar a Morelos en un certamen nacional de esta relevancia.

Este premio pone en valor la transmisión de saberes tradicionales de generación en generación, y destaca el papel vital de las comunidades artesanas en la preservación del patrimonio cultural. También ayuda a visibilizar el trabajo de las mujeres y hombres que, desde Hueyapan, sostienen con sus manos una herencia viva. Porque sí, también hay maestros artesanos que crean piezas textiles en esta comunidad. Pero esa, esa es otra historia que pronto contaremos.

La próxima semana se llevará a cabo la ceremonia de premiación, un momento para celebrar no sólo un reconocimiento, sino la fuerza y la continuidad de una tradición que vive en cada hilo y en cada mano que la teje. Más allá de fronteras y tiempos, el arte tradicional de Morelos sigue uniendo corazones y contando historias que merecen ser escuchadas y apreciadas.

Porque en Hueyapan, como en otras comunidades, el tejido es mucho más que una técnica: es memoria, identidad y resistencia. Y mientras esas manos sigan creando, la cultura seguirá siendo un lazo que nos conecta, nos fortalece y nos inspira.

* Coordinadora del Museo Morelense de Arte Popular

La Jornada Morelos