¡Feliz día del padre, mamá!

Fernanda Isabel Lara Manríquez

Como hija de un padre ausente y de una madre que se desvaneció para criarme no puedo evitar esta reflexión cada día del padre. Pero también, como familiar y amiga de algunos hombres que sí han sido padres presentes y que han sido alejados de sus hijos de maneras crueles, no puedo evitar pensar en la alienación parental, sin embargo, ¿serán las cifras de padres ausentes y de alienación parental similares en México?

La realidad es que ni por poco se acercan las cifras. Según lo reportado en el Coloquio de sentencias: alienación parental como causal para la pérdida de la patria potestad, en el año 2018 se podía estimar que había más de 82 mil niñas, niños y adolescentes en México que fueron víctimas de alienación parental. Y aunque no existen estadísticas oficiales al respecto, diversos expertos y estudios refieren que en la mayoría de las ocasiones la alienación parental es ejercida por parte de las madres.

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Imagen Creative Commons.

Y es que, aunque pareciera que la alienación parental sólo podría afectar al padre o a la madre contra quien se predispone a las infancias, el mayor impacto es para las niñas, niños y adolescentes. Según los porcentajes presentados en dicho coloquio, las infancias víctimas de alienación parental son más vulnerables a caer en adicciones, cometer delitos y caer presos. Se refiere que en México un 98% de la población en centros de reinserción social fueron víctimas de alienación parental, en tanto 95% de los reos carecen de padre o madre.

La alienación parental se da principalmente después de un proceso de separación o divorcio violento entre los padres, no obstante, es aún más frecuente identificar, luego de este proceso, la ausencia de los padres varones, así como la negativa a pagar pensión alimenticia para sus hijas e hijos. Incluso se ha identificado casos en donde los padres cambian de trabajo constantemente o dejan de trabajar con tal de no hacerse cargo de sus responsabilidades, y en ocasiones, hasta como una venganza hacia la madre por separarse o divorciarse de él.

A diferencia de la alienación parental, la ausencia paterna proviene, en su mayoría, de los padres varones. La activista feminista e impulsora de la Ley Sabina, Diana Luz Vázquez Ruiz, se refiere a México como el país de los padres ausentes. Según cifras oficiales de INEGI, en 2017 de los hogares monoparentales el 53% tenía como jefas de familia a las mujeres, en tanto sólo el 4.1% tenía como jefes de familia a los hombres.

Por otro lado, el porcentaje de madres jefas de familia parece recrudecerse en zonas urbanas, por ejemplo, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda de 2020 realizado por INEGI, había 1 098 365 hogares con padres ausentes en Ciudad de México, es decir, un 12%. Mientras que en el estado de Morelos había 195 480, es decir, un 9.9%.

Si bien, en febrero de 2023 el Senado de la República aprobó la Ley Sabina, y con ella la creación de un registro nacional de deudores alimentarios con carácter público, México cuenta con 4 millones de padres ausentes, cifra muy alejada de los aproximadamente 82 mil infantes que sufren alienación parental. Una de las principales impulsoras de esta ley es precisamente la activista Diana Vázquez, como ya se mencionó. La ley fue nombrada así en honor a su hija Sabina, cuyos derechos y pensión alimenticia fueron el inicio de esta lucha colectiva.

Muchas madres, incluida la mía, nunca gozaron de la protección que implica esta ley, y aunque se ha avanzado en materia legislativa, hace falta un gran proceso de educación social para que no haya más impunidad legal ni social hacia quienes tienen los escrúpulos de abandonar a una mujer embarazada o a sus hijes, una vez nacides. La legislación aún sigue siendo punitiva con el género femenino, aunque menos punitiva que antes, pero el hecho es que en algunos estados de la república una mujer puede ser sancionada por abortar y se castiga con prisión, multas o hasta suspensión del ejercicio profesional, en tanto un varón que abandona a una mujer embarazada o a sus hijes no recibe ninguna pena legal ni social. Pero una mujer autónoma sí es nombrada “mama luchona”, lo que no solo revictimiza, sino que pone el ojo punitivo social sobre la mujer que tiene que cubrir los vacíos y las irresponsabilidades del padre ausente.

Diana Luz Vázquez, utiliza el concepto madres autónomas, en lugar de madres solteras, exactamente para evitar ser nombradas desde el patriarcado “desde la soltería fiscalizadora”, es decir, evitar una revictimización y señalización a las madres que se hacen 100% cargo de la manutención, crianza, cuidado y amor de sus hijes, además de ser adultas funcionales y responsables.

Las aportaciones de Diana Vázquez van más allá de la Ley Sabina, también publicó el libro Salvavidas para madres autónomas, el cual a mí consideración puede significar una vía de acompañamiento para las mujeres que se sienten vulnerables, angustiadas y perdidas cuando recién acaban de vivir la ausencia del padre de sus hijes. Esto es así pues como la misma Diana señala, muchas veces no sólo es la ausencia de los padres hacia sus hijes, sino la violencia física que muchas veces ejercieron sobre ellas, así como la violencia psicológica, la violencia vicaria, además de las deudas que luego les dejan.

Por lo anterior es que también se persigue la propuesta de establecer sanciones como perder la licencia de conducir o el pasaporte en caso de incumplir con el pago de la pensión establecida por ley. Como sea, si como sociedad no aprendemos a dejar de eximir de sus obligaciones a los varones y continuamos infantilizándolos al punto de justificar sus irresponsabilidades por no ser adultos funcionales, no habrá ley que alcance para transformar una realidad que nos toca atender a todas y a todos.

La Jornada Morelos