

Las mujeres mueven el tablero político (y mucho)
Salvo que ocurriera una catástrofe, el Consejo Estatal Electoral de Morelos aprobará en algún momento de la tarde o noche de hoy el acuerdo con el que se reservan para mujeres las candidaturas partidistas e independientes a 21 de las 36 presidencias municipales para la elección local ordinaria del 2027. El acuerdo molestó a muchos que buscaron por diversos medios presionar a las autoridades electorales para impedir que se sentenciara a favor de las promoventes del juicio para la protección de los derechos electorales del ciudadano TEEM/JDC/15/2024-3, porque ello no sólo pausa, sino en muchos casos trunca sus carreras políticas; otros, igual de molestos, pero menos activos, apenas han levantado la ceja en desacuerdo y se han quedado, como en la canción de Serrat, “chupando un palo sentados en una calabaza”.
El argumento de las demandantes, entre ellas Meggie Salgado Ponce, María Trinidad Gutiérrez Ramírez, Ariadna Urbina Ayala, Adriana Mújica Muriás, Andrea Acevedo García y Mildred Maluti Tua, reconocidas activistas de las causas de las mujeres morelenses, es, en términos muy simples, en la conformación de los ayuntamientos de Morelos no se ha permitido el acceso de las mujeres a las presidencias municipales por un esquema de discriminación política evidente. Por supuesto que, al tratarse de una verdad del tamaño de una catedral, los tribunales electorales no tuvieron más que conceder la necesidad de implementar acciones afirmativas para garantizar que, el 1 de enero de 2028, 21 ayuntamientos de Morelos tengan presidentas municipales, entre ellos once (Cuernavaca y Cuautla están en este subgrupo) que por primera vez en sus larguísimas historias tendrán alcaldesas.
La decisión reconfigura profundamente el mapa político estatal y tiene impactos para el Senado de la República, Víctor Mercado Salgado deberá dejar de soñar con gobernar Cuernavaca y Juanita Guerra Mena podría sentirse empoderada para buscar la alcaldía de Cuautla.
En la Cámara de Diputados, Sandra Anaya y Ariadna Barrera podrían pensar en tener oportunidades para hacerse de las alcaldías de Cuernavaca y Jiutepec; Juan Ángel Flores Bustamante no tendría el refugio que podría buscar en Jojutla ahora que se ha prohibido la reelección, tampoco podría hacerlo Agustín Alonso en Yautepec; Cindy Winkler podría buscar la postulación a la alcaldía cuautlense por el Verde Ecologista; y Meggie Salgado Ponce parece tener todo para ser candidata de Morena a la alcaldía de Cuernavaca.
En el Congreso local las cosas también se mueven, tanto Daniel Martínez Terrazas como Gerardo Abarca Peña quedan marginados en automático de la contienda por Cuernavaca en el PAN y en cambio se consolida la muy probable candidatura de Andrea Gordillo Vega; Francisco Sánchez Zavala quedaría fuera de la posibilidad de volver a gobernar Yecapixtla (también ahí se tiene que postular a mujeres), con lo que la familia muy probablemente quedara marginada de otro cacicazgo en la región oriente (el primero es el de los Alonso en Yautepec). Alberto Sánchez Ortega no podrá buscar volver a la alcaldía de Xochitepec, pero si Tania Valentina se anima a ir a una elección, podría contender en Cuautla. Rafael Reyes Reyes deberá enfocarse en la búsqueda de la diputación federal por Jiutepec. En fin, se va a hacer un desorden en el que, acaso el coordinador parlamentario de Morena, Rafael Reyes, y el del PAN, Daniel Martínez Terrazas, son quienes tendrían su futuro no solo bastante decidido, sino también bastante andado.

Y es que en la elección intermedia no hay muchas opciones para que los políticos y las políticas se ubiquen, o se es candidato a alcalde o diputado local, o se busca ser postulado para diputación federal, porque casi nadie que quiera una carrera política de largo aliento le apuesta a las regidurías, posiciones cómodas y bastante bien pagadas (para lo que hacen), pero sin lustre político real.
Hay un abanico de opciones que se cierra definitivamente para muchos políticos que parecen estar en su mejor momento (por lo menos personal), y no hablamos solo de Víctor Mercado, también, por ejemplo, de funcionarios del gabinete estatal (algo bueno para el equipo de la gobernadora es que la determinación parece asegurarle la disponibilidad de por lo menos dos secretarios que podrían haber buscado la alcaldía de Cuernavaca, Javier Bolaños y Alan Dupré).
La sentencia del Tribunal Estatal Electoral y el acuerdo al que obligaron al Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana, sin duda redefinen muy a tiempo la política desde ahora y por lo menos durante los próximos tres años en Morelos. Por supuesto que falta el que los diputados acaten la sentencia y hagan las adecuaciones necesarias a la Constitución local para garantizar que la paridad sea permanente en las elecciones municipales a través del tiempo, pero todo indica que, por el momento, es suficiente lo que se aprobará este lunes. Aunque a muchos les arruine los proyectos personales y de grupo que ya tenían y a los que, dicen, le han invertido ya muchos millones de pesos.
Ahora habrá que tener cuidado porque con tanto damnificado por la resolución, aquello del peligro de la feria herida (conste que no dijimos rata arrinconada), será mucho mayor y como suele ser la política en Morelos, la polarización puede ser aún más profunda, algo que no ayuda a nadie.
@martinellito
martinellito@outlook.com

