El diametral cambio en la fiscalía

 

Como siempre pasa en estos casos, bastó con que el fiscal general, Édgar Maldonado Ceballos, nombrara a un nuevo fiscal especializado para la Investigación y Persecución del Delito de Feminicidio, para una andanada de críticas porque ese nuevo titular de la instancia antifeminicidios es un hombre, Héctor Miguel Ortiz Acosta, cuyos méritos, experiencia, formación y conocimientos, parecen ser los correctos para ejercer el cargo, pero para muchos, su género es incorrecto.

Las críticas son obvias en el contexto actual, primero está la fundamentalmente política, muchos esperaban que el cargo fuera ocupado por una mujer profesional en la investigación de la violencia contra las mujeres, de las que se asegura hay muchas en el estado. Lo cierto es que Maldonado Ceballos llegó a la Fiscalía General el seis de febrero y, dados los pecados señalados en contra de su antecesor, seguramente una de las primeras cosas en que pensó (aparte del obvio “Dios mío, ¿en qué me he metido?”) fue en el relevo de quien hasta el lunes era fiscal antifeminicidios, Fabiola García Betanzos, quien había estado en el centro del conflicto político que en Morelos generó la investigación por el feminicidio de Ariadna Fernanda “N”, asesinada en la Ciudad de México y cuyo cadáver fue arrojado al costado de una carretera en Morelos.

En casi tres meses el fiscal Maldonado seguramente tuvo tiempo de analizar muchos perfiles de mujeres para ocupar el cargo. Ninguna lo convenció. El ser mujer no garantiza actuar ni investigar con perspectiva de género. Recién nombrada, en 2019 la fiscal antifeminicidios de Morelos, García Betanzos aseguraba que no todas las muertes violentas de mujeres son feminicidios. Así, aunque reconocía la recomendación de iniciar las investigaciones sobre ellas con el protocolo de investigación de feminicidio, la mayoría de los asesinatos de mujeres en Morelos eran reclasificados como homicidios dolosos. Sólo en los tres primeros meses del 2025, 27 mujeres murieron asesinadas, pero sólo en ocho casos se tipificaron feminicidios (menos del 30%).

Maldonado Ceballos ya había anunciado desde mediados de marzo que la fiscal antifeminicidios sería relevada del cargo dados los cuestionamientos contra su labor y el desgaste que había sufrido; uno producido no sólo por los magros resultados de su gestión, sino particularmente por la investigación local sobre el caso de Ariadna Fernanda.

Se entendía desde el principio, y así lo había deslizado ya el fiscal general a quienes quisieran entenderlo, de dar un cambio diametral a la gestión del órgano de procuración de justicia y que incluyeron nombramientos como el de Sara Olivia Parra como directora del Centro de Justicia para Mujeres; Fernando Blumenkron como fiscal metropolitano; Eva Karina Melgar en la unidad de Atención Temprana; Leonel Díaz Rogel en la Anticorrupción; todos cambios que significaron prácticamente la erradicación de la herencia de su antecesor, Uriel Carmona.

Pero ninguno de los cambios realizados tiene tanto poder simbólico como el de la fiscalía antifeminicidios.

Aunque sin duda el caso de feminicidio de Ariadna Fernanda “N” tuvo un componente inevitablemente político que incluyó el enfrentamiento abierto del exfiscal Carmona Gándara con el exgobernador, Cuauhtémoc Blanco; lo cierto es que la colección de errores y omisiones cometidos en el transcurso de la investigación en Morelos, y la posterior defensa que se hizo del asunto, evidenciaron fallas de varios tipos en las acciones de la Fiscalía de Morelos.

Si el enfrentamiento con el exgobernador Blanco había colocado a Carmona como un protagonista político en el estado; el profundo desgaste de una fiscalía que permitió altísimos niveles de impunidad, y el caso particular del feminicidio de Ariadna Fernanda, lo arrinconaron haciendo imposible su permanencia en el cargo y visibilizando también las fallas de sus colaboradores. Maldonado Ceballos no sólo nombró a un hombre en la fiscalía antifeminicidios, se trata de uno de los investigadores líderes en el caso de Ariadna Fernanda.

La propia fiscalía en el comunicado para informar el relevo anota como parte del currículum del nuevo funcionario “en septiembre del 2020, se integró a la Fiscalía Especializada de Investigación del Delito de Feminicidio de la Ciudad de México, donde dirigió investigaciones de casos de relevancia, entre ellos, el esclarecimiento del deceso de Ariadna “N”, joven ultimada en el año 2023”.

Los antecedentes de Ortiz Acosta, el nuevo fiscal antifeminicidios parecen esbozar un investigador que practica la perspectiva de género, algo que, a final de cuentas, puede resultar mucho más relevante que el género en la investigación de los feminicidios, el castigo a quienes los cometen, y la atención a las víctimas indirectas de esos crímenes.

Los pendientes de la Fiscalía en materia de feminicidios son tan grandes como los que tiene en muchas otras tareas. No se trata solamente de oxigenar una oficina cuya gestión ha costado tanto a los recursos públicos y la confianza ciudadana en Morelos, sino de empezar a dar buenos resultados de forma inmediata. Lástima que eso también dependa, en buena medida de que los juzgadores hagan su trabajo apegado a justicia y derecho, dos métodos (no fines) que a menudo olvidan. Por lo pronto, valdrá la pena dejar que los nuevos fiscales trabajen y empezar a exigirles resultados.

La fiscalía de Morelos cambió hasta su escudo, esperemos que ese cambio se traduzca en resultados.

@martinellito / martinellito@outlook.com

 

Daniel Martínez Castellanos