Si hay una zona en la capital de Morelos que muestra lo que puede detonar la inversión en infraestructura es, justamente, el área donde se construirá el Centro de Convenciones de Cuernavaca.

Hace apenas unas décadas, el área era de asentamientos irregulares, con altos niveles de pobreza y marginación. La inversión realizada por grandes corporativos comerciales y los gobiernos estatal y municipal de entonces, permitió la infraestructura suficiente para construir dos enormes plazas que resultan las de mayor concurrencia en la ciudad, la Ciudad Judicial (que aloja los juzgados federales), un mega supermercado; en un momento fue hogar de una universidad privada y de decenas de negocios generadores, todos, de empleos formales por cientos. La zona dejó de ser una región casi prohibida de la ciudad para volverse una de muy alto flujo de personas, mercancías y dinero.

Cierto que las recurrentes crisis económicas en el estado provocaron el cierre de muchos de los negocios en la zona, tampoco ayudó el casi abandono en que las autoridades municipales y estatales la tuvieron por mucho tiempo; pero en términos generales, la inversión en infraestructura de entonces la mantiene como un área comercial muy apreciada en Cuernavaca.

Es justo en el centro de esa zona donde una de esas pequeñas plazas abandonadas dejará su lugar al nuevo Centro de Convenciones de Cuernavaca, una inversión programada en un terreno de más de 21 mil metros cuadrados, muy cerca de la autopista México-Cuernavaca, que podrá recibir hasta 3 mil 500 asistentes a los eventos que ahí se programen.

La inversión para rehabilitar el espacio donde antes se ubicaba un complejo de cines y un área para restaurantes se calcula en 400 millones de pesos, lo que significa un gasto relevante, pero muy menor a proyectos de administraciones anteriores que resultaron un fracaso rotundo (solo en el inservible Cereso 10, la administración de Cuauhtémoc Blanco gastó mil 700 millones de pesos). Además, el potencial del Centro de Convenciones como detonante del turismo, la cultura y la economía lo convierte en una decisión profundamente racional.

El Centro de Convenciones de Cuernavaca se sumará a una zona que, si bien ha mejorado profundamente a través de las últimas décadas, aún presenta retos en infraestructura que ahora están en posibilidades de ser atendidos y que incluyen la mejora necesaria de las vialidades, los servicios de agua potable y saneamiento, y hasta el embellecimiento de los accesos. Si bien la llegada al lugar desde la autopista México-Cuernavaca es muy sencillo, las llegadas desde Avenida Diana y Tulipán Hawaiano resultan sumamente estrechas. La zona, igual que otras de la ciudad padece de intermitencias en los servicios, la señalización es insuficiente, la seguridad en las colonias Flores Magón y Tulipanes aún no es la ideal, lo que se traduce en la necesidad de invertir en, y esta vez completar, la mejora de la zona que ha sido pospuesta durante muchos años.

La economía del estado ha dado muestras de buen comportamiento cuando se hacen inversiones racionales en infraestructura, aunque debe reconocerse que han sido pocas, casos como éste de la zona de las plazas comerciales en Villas del Lago, o los de Civac, son ejemplos notables de inversión pública y mixta. Seguro vale la pena revisarlos y reproducirlos, en ello está un mejor futuro para Morelos.

La Jornada Morelos