En casa y con pantallas: así pasan su tiempo los niños fuera de la escuela

Alejandra Jáuregui, Michael Beets y Gabriela Argumedo*

La actividad física es fundamental para el crecimiento, la salud y el bienestar en la infancia. Sin embargo, en México, una gran proporción de niñas y niños enfrentan barreras para moverse cuando no se encuentran en la escuela. Un estudio reciente del Instituto Nacional de Salud Pública, publicado en el International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity, exploró cómo los menores de 9 a 12 años usan su tiempo libre fuera del horario escolar y qué factores influyen en su actividad física. Dicho estudio se realizó en seis escuelas públicas de Ciudad del Carmen, Cuernavaca y Toluca, e incluyó entrevistas, cuestionarios y grupos focales con niñas, niños, cuidadores, docentes y directivos.

¿Cómo usan su tiempo libre?

La mayoría de las niñas y niños no tiene acceso a actividades físicas extracurriculares. Salvo en una escuela de Toluca, las demás no ofrecían programas debido a los dobles turnos o a la falta de personal. Además, los directivos consideran que estas actividades son responsabilidad de los padres.

Así, la mayoría de los menores pasa su tiempo solos en casa, viendo televisión o usando dispositivos móviles. Otros realizan labores domésticas, acompañan a sus familias en sus negocios o se hacen cargo de los animales domésticos. Algunos trabajan en actividades que pueden ser consideradas de riesgo o resultar físicamente muy demandantes, como elaborar ladrillos o lavar camiones. Aunque los adultos creen que prefieren actividades sedentarias, los menores expresaron que les gustaría jugar o hacer más ejercicio si tuvieran compañía o lugares donde realizarlo.

¿Dónde se mueven?

Fuera de la escuela, 25% hace actividad física en casa, 11% en la calle y solamente 6% la realiza en parques o unidades deportivas. Ningún menor mencionó participar en programas organizados por su comunidad. Las principales barreras reportadas fueron la falta de espacios abiertos y la inseguridad, especialmente en Toluca y Cuernavaca. En Ciudad del Carmen, la playa es una opción, aunque el clima extremo limita su uso.

¿Y el rol de la familia?

El apoyo de la familia es clave. El estudio identificó que cuando madres y padres son físicamente activos, se perciben menos barreras. Sin embargo, muchos cuidadores tienen poco tiempo entre semana o tienen limitantes económicas para llevar a sus hijos a actividades físicas extraescolares. En Toluca, caminar o ir en bici a la escuela fueron las actividades más comunes, aunque más por necesidad económica que por ser un hábito saludable.

Retos y oportunidades

El estudio identificó tres desafíos clave: la falta de programas extracurriculares escolares, la escasa oferta de programas gratuitos o de bajo costo en la comunidad, y las dinámicas familiares que dificultan el acompañamiento de madres, padres o cuidadores. Sin embargo, también hay oportunidades: a los niños les gusta moverse, sobre todo si es jugando y en compañía.

¿Qué se puede hacer?

Facilitar que niñas y niños se muevan más requiere acciones integrales en la escuela, la comunidad y el hogar:

  • Escuelas más activas. Aprender de políticas de otros países, como las de Dinamarca y el Reino Unido, donde asistentes de enseñanza o entrenadores deportivos lideran actividades extracurriculares dentro de la escuela. Esto facilitaría la participación de niñas y niños cuyos cuidadores no pueden trasladarlos a otro espacio.
  • Más espacios y programas comunitarios. Crear o mejorar parques y áreas verdes en la comunidad, así como incorporar actividades gratuitas o de bajo costo, y fortalecer la difusión de dichas actividades para que más familias las conozcan y aprovechen.
  • Promover movilidad activa. Implementar programas seguros para caminar o ir en bicicleta a la escuela fortalecería la actividad física diaria y reduciría la dependencia de transporte motorizado, abonando a la salud de los escolares y el cuidado del medio ambiente.
  • Apoyo estructural a las familias. Se requiere mejorar las condiciones laborales de madres, padres o cuidadores para que puedan procurar que sus hijos e hijas realicen alguna actividad física y así evitar que los menores pasen las tardes en los espacios de trabajo.

* Especialistas en salud pública. Invitadas por el Dr. Eduardo C. Lazcano Ponce.

La Jornada Morelos