Los idus de marzo

Blanca Estela de la Soledad Pedroza Hernández*

Caminamos por Bellas Artes, en el centro histórico de la Ciudad de México, dejando atrás los monumentos protegidos por la marcha del 8 de marzo y nos enfilamos rumbo a la Ciudadela, al Centro de la Imagen. La exposición “Simulacro, perlas y montañas” nos espera. Andamos entre puestos de comida rápida, franeleros invasivos y gente en situación de calle, vecinos de ese espacio monumental marcado por edificios antiguos abandonados, ventanas tapizadas con madera, algunos con sus rejas de metal oxidadas y la pintura de sus fachadas cayéndose. “Ciudades de papel”, según la metáfora del escritor John Green. En el parque de la Ciudadela, los puestos en el mercado tradicional exhiben ropas y artesanías locales. ¿Hechas a mano o de manufactura china? El parque luce tranquilo, no parece que fuera el lugar de uno de acontecimientos más violentos de la Ciudad de México: la Decena Trágica, la traición a Madero, una versión mexicana de los idus de marzo; o el lugar donde, al caer la noche, los trabajadores sexuales masculinos utilizan para ofrecer sus servicios. Los testimonios son variados, pero las notas periodísticas recogen algunos datos: que no tienen padrotes, que tienen un código propio para identificar a quién solicita sus servicios. Incluso algunos utilizan el parque para encuentros casuales, sin moneda de cambio de por medio. La Ciudadela muestra un contraste extraño de situaciones: de día, enfocada en el desarrollo cultural, no solo por la venta de artesanías y libros, sino también por los encuentros musicales y de danzón; de noche, un lugar para el encuentro sexual, pero también que sirve de refugio a muchos en situación de calle. Dos realidades contradictorias que convergen en una ciudad tan inmensa como esta, y que se manifiesta aún más en el Centro de la Imagen. Allí se archivan miles de fotografías y se exhiben historias de gente que no puede señalarse como anónimo, pero que de alguna manera no deja olvidar su propia periferia. La exposición que visitamos, de los fotógrafos pertenecientes Seminario de Producción Fotográfico, retoma el tema de la sexualidad y su trabajo, en tanto las transgresoras imágenes de Santy Mito, o el de la desaparición y la ausencia, según el proyecto de Celeste Hernández. El cuerpo femenino, aparece atravesado por el cáncer en la obra de Laksmi de Mora, pero también en la de Nancy González desde una historia subjetiva del género. La imagen de una cabeza de venado (Inés Cazares), en lo alto de un muro, hace pensar en el trofeo en el que a veces se convierte la violencia. No creo que las imágenes en esta exposición se puedan correlacionar con las narrativas de los olvidados del afuera, pero ellas no escapan a su marca. Como espectros, los sin nombre deambulan por los márgenes de las fotografías.

*Laboratorio Contra/Narrativas (CIIHu-UAEM)

Fachada sobre la calle de Balderas, a un costado del parque de la Ciudadela.

Foto: Luis André Armenta Espinal

La Jornada Morelos