El Museo de la Ciudad de Cuernavaca (MUCIC) fue escenario de la presentación del más reciente libro de la periodista e historiadora Lya Gutiérrez Quintanilla. Reconocida colaboradora de La Jornada Morelos. Lya nos entrega una obra imprescindible que explora las profundas raíces de la icónica figura de la Virgen de Guadalupe, un símbolo clave de la cultura y religión mexicanas.

Este emblema, que ha sido objeto de innumerables debates sobre su carácter como símbolo de fe y como rasgo cultural, es desentrañado en el libro a través de una investigación exhaustiva. Lya nos guía por un recorrido que abarca las múltiples perspectivas en torno al mito guadalupano, desde sus raíces prehispánicas y coloniales hasta su consolidación como pilar de identidad nacional.

La presentación del libro contó con un público atento y destacado, entre rostros conocidos de familiares y amigos. Acompañaron a Lya el reconocido literato José Iturriaga de la Fuente, también colaborador de La Jornada Morelos y el querido sacerdote Baltazar López Bucio, conocido cariñosamente como “el sacerdote del pueblo” quienes ofrecieron emotivas palabras para homenajear la valentía y el rigor histórico de la autora, resaltando que, esta obra no solo interpela nuestra historia, sino que nos invita a reflexionar sobre los caminos de nuestra fe y cultura.

José Iturriaga, abrió la discusión destacando la importancia del eje de investigación de Lya. “La autora explora cómo se conjugan nuestras dos raíces: la azteca prehispánica y la guadalupana española, de ese mestizaje surge un tronco único: la Virgen de Guadalupe, símbolo sociológico y cultural que trasciende la fe”, explicó. Iturriaga nos comentó, cómo este símbolo fue aceptado y reinterpretado por los indígenas durante el proceso de evangelización. “El catolicismo, visto por ojos indígenas, tenía elementos que resonaban con sus propias religiones, como un cierto politeísmo aparente. Este libro es un homenaje valiente y documentado al mestizaje que define a México”.

Por su parte, Baltazar López Lucio, conocido por su defensa de la “religión liberadora,” añadió una dimensión espiritual y social al análisis. “La Guadalupana no es solo de México; su culto ha cruzado fronteras hasta Asia y África. Octavio Paz lo dijo bien: México ha dado al mundo el barroco mexicano y el relato del nacimiento de Guadalupe, que viene del corazón indígena. Este libro no solo habla del fenómeno guadalupano, sino de su rol en la identidad y liberación de los pueblos”.

Lya Gutiérrez cerró la presentación hablando desde el corazón: “Este libro se construyó con respeto y desde múltiples perspectivas, porque todos tienen derecho a expresarse. Para mí, la Virgen de Guadalupe es un símbolo perfecto de la unión de dos culturas sin que ninguna desapareciera”. A lo largo de su intervención, Gutiérrez subrayó cómo el sincretismo guadalupano permitió la supervivencia de las tradiciones indígenas. “Antes de la llegada de la Basílica, el Tepeyac ya era un lugar de culto. Las diosas antiguas fueron suplantadas, pero no borradas. Este libro también analiza las posturas de los detractores y nos lleva a reflexionar sobre cómo nuestras raíces prehispánicas se entrelazan con nuestra fe actual”.

La presentación concluyó con una reflexión del público, que aplaudió el enfoque antropológico y social de la autora, celebrando su audacia para explorar un tema tan profundamente arraigado en el alma mexicana. El libro de Lya Gutiérrez no solo es un estudio histórico; es una invitación a reencontrarnos con nuestras raíces y entender que, como mexicanos, somos hijos de un mestizaje cultural y espiritual que nos define.

 

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Baltazar López Bucio, Lya Gutiérrez Quintanilla y José Iturriaga de la Fuente en la presentación de Los Rostros de Guadalupe, un revelador estudio de Lya Gutierrez sobre la imagen más venerada por los mexicanos. Foto: Jazmin Aguilar

Jazmin Aguilar