

A finales de los años sesenta, el monumento #9 de la zona arqueológica de Chalcatzingo fue sustraído y dividido para ser vendido ilegalmente. Llegó a la ciudad de México y posteriormente atravesó la frontera sin registro, estuvo exhibido en museos de Chicago y Nueva York durante décadas. Tras 20 años de negociación con la secretaría de relaciones exteriores, se logró iniciar la recuperación de esta pieza que hoy será llevada a Chalcatzingo, en Jantetelco, después de haber sido exhibida 21 meses en el Museo Regional de los Pueblos de Morelos, Palacio de Cortés.
En conferencia de prensa, la directora de Conservación e Investigación de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Ana Miramontes Mercado, comentó la complejidad que implicó la recuperación y restauración de este monumento, debido a que los cortes que sufrió significaron un daño visual y material, ya que al ser unido para su exhibición ilegal en el extranjero no se tuvo el cuidado adecuado.
“Una de las primeras preocupaciones al llegar a México fue identificar el estado de conservación; dependiendo de eso se establecían las condiciones del viaje”, expresó la directora. Tras su llegada a México, María del Carmen Castro Barrera presentó un proyecto ejecutivo a la embajada de Suiza, con el que lograron obtener un recurso para realizar el diagnóstico científico, los materiales para la restauración y la estancia de los profesionales. Los especialistas fueron cubiertos por el INAH: “Fue una colaboración internacional”, señaló Ana Miramontes.
El director del Centro INAH Morelos, Víctor Hugo Valencia Valera, enfatizó el apoyo de las instituciones que trabajaron en conjunto para lograr esta recuperación, como el ayuntamiento de Jantetelco y el cabildo del mismo municipio, a la par de la comunidad. Expresó que ha sido un trabajo interinstitucional para poder reintegrar la pieza, la cual tiene destino en un pequeño museo en la zona arqueológica de Chalcatzingo que el INAH adaptó para la pieza, debido a que pesa más de una tonelada y mide 180 cm de alto con 150 cm de ancho.
El arqueólogo Mario Córdova, quien es responsable del proyecto en Chalcatzingo, explicó el valor de este monumento, ya que contiene iconografía que aún se está estudiando, además de ser una estructura muy grande difícilmente de encontrar. Pertenece a uno de los 50 monumento. Específicamente este número 9 representa a un felino que tiene las fauces abiertas, por lo que se le conoce como el “portal al inframundo”. Es producto de la civilización olmeca que se estableció (una parte) en lo que hoy es el estado de Morelos, estimando una fecha de creación en el año 800 a.C.
Este monolito olmeca estará saliendo hoy 12 de febrero alrededor de las nueve de la mañana, con un proceso lento y cuidadoso, utilizando una grúa y el acompañamiento de expertos arqueólogos, “cuidando cada tope que pase”, aseguró Ana Miramontes. Esperan entregarlo a las 12:00-13:00 horas para comenzar con la exhibición la siguiente semana. Víctor Hugo Valencia espera que reciban esta pieza con una celebración, debido a que los habitantes del municipio han estado esperando su llegada durante años. La entrada al «museito» será gratuita a personas locales y externas, esperando que tengan la misma cantidad de visitantes que recibió en Palacio de Cortés en Cuernavaca.

Finalmente, el director del Museo Regional de los Pueblos de Morelos, Rodolfo Candelas Castañeda, informó que el museo recibió más de 200 mil visitantes durante el periodo de tiempo que estuvo exhibido el portal. Además, “tuvo una cobertura mundial, por medios Internacionales como el New York Times”, puntualizó Rodolfo Candelas. Además, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) proporcionó letreros en diversos idiomas como Inglés, Francés, Chino y Árabe, ya que asistieron visitantes de países extranjeros.

El monumento estará cubierto con un material especial para su conservación durante todo su traslado, acompañado de una capa plástica que aseguran un menor movimiento entre el material y la pieza. Está “encofrado” en una caja de madera reforzada adecuadamente para el traslado de la pieza. Foto: Malu Medina.

