Jornada laboral de 40 horas, huelgas y pensiones

Trabajar menos para trabajar todas y todos, trabajar para vivir dignamente y no morir antes de llegar a disfrutar la jubilación y la pensión, lograr que se respeten los derechos laborales y sindicales y no seguir siendo víctimas de la explotación, opresión y violencia capitalista, es lo que motivan las luchas actuales de la clase trabajadora.

Colectivamente somos más poderosos que nuestros enemigos que detentan el poder económico y político. Nos debemos a quienes luchan cotidianamente contra la miseria y la explotación, la injusticia y la desigualdad, la violencia y la opresión. Se equivocan si creen que vamos a dejar de luchar por la defensa plena de los derechos humanos para todas y todos, por un mundo de justicia, libertad, igualdad, fraternidad, es decir, socialista.

Posteriormente a la marcha del 29 de enero en defensa de los derechos laborales, con un balance positivo por la amplia participación de los contingentes sindicales y sociales del Pacto Morelos por la Soberanía Alimentaria y Energética y los Derechos de las y los Trabajadores que participaron, se han iniciado los trabajos hacia la preparación del Primero de Mayo de 2026, donde se espera que sea una gran demostración de fuerza organizada de la clase trabajadora en todo el mundo.

Uno de los temas actualmente es la lucha por la jornada laboral de 40 horas semanales. Recordemos que ya desde las huelgas en Chicago, Cananea y Río Blanco que dieron origen al Primero de Mayo, una de las demandas principales era «8 horas de trabajo, 8 horas de descanso y 8 horas de cultura y recreación» ante las largas y extenuantes jornadas laborales donde prevalecían las enfermedades, muertes y miseria de las familias obreras.

El sistema capitalista busca obtener la máxima ganancia a través de la superexplotación de la mano de obra, por lo que trata de impedir la unidad de la clase trabajadora para que no defiendan sus derechos.

Después de más de un siglo de establecida la jornada de trabajo diaria máxima de 8 horas durante seis días a la semana y con apenas 12 días de vacaciones al año, resulta increíble 

que se otorgue credibilidad a la falaz argumentación de la patronal neoliberal que habla, al igual que lo hicieron frente a las exigencias de recuperación del poder adquisitivo del salario mínimo, de un aumento del desempleo, del cierre de empresas y de aumento de la informalidad.

Por ello es que la Nueva Central de las y los Trabajadores han propuesto:

1. Una reforma constitucional para reducir la jornada a 40 horas de inmediato, alinearse con estándares internacionales y reorganizar el tiempo de trabajo frente a la intensificación tecnológica, además de incorporar la perspectiva de género y fortalecer la inspección laboral.

2. Profundizar la política de recuperación del poder adquisitivo del conjunto de los salarios mínimos generales y profesionales y contractuales del sector público y privado.

3. Fortalecer de manera institucional los mecanismos de evaluación y reorganización del trabajo, por ello se propone reactivar el Comité Nacional de Concertación y Productividad, órgano consultivo del gobierno federal establecido por la “Ley para Impulsar el Incremento Sostenido de la Productividad y a Competitividad de la Economía Nacional” y por la Ley Federal del Trabajo. 

4. Proponemos que el Comité mencionado en el punto anterior genere diagnósticos permanentes e informes anuales sobre la productividad, y que sus recomendaciones tengan fuerza pública para definir jornadas, descansos y cargas laborales. 

5. Que la norma que se establezca sea de carácter dinámico de tal manera que los informes sobre los avances en la productividad sean la base para definir ulteriores reducciones de la jornada diaria con el propósito de evitar a toda costa recortes de personal y, por el contrario, combatir el desempleo, el subempleo y la informalidad preexistentes.

En el mismo sentido la UNT y otras organizaciones sindicales señalan que: «Reconocemos como un avance la jornada de 40 horas, la prohibición de disminuir salarios y prestaciones y la restricción del trabajo extraordinario para personas menores de 18 años. Estos elementos responden a una demanda histórica del movimiento sindical y constituyen una base relevante para transformar el mundo del trabajo. La reducción de la jornada debe servir para mejorar la salud, el bienestar, la productividad y la calidad de vida de las y los trabajadores.

No obstante, advertimos que el diseño propuesto incluye disposiciones que pueden debilitar la reducción efectiva del tiempo de trabajo. Se mantiene el esquema de seis días de labor por uno de descanso, sin avanzar hacia el modelo de cinco por dos con pago de 56. Además, el mecanismo de implementación gradual difiere el pleno goce de la jornada de 40 horas hasta 2030, postergando una aspiración de millones de trabajadores.»

Por su parte el Sindicato Independiente del Colegio de Bachilleres y otros han elevado su protesta por la contrarreforma a la Ley del Servicio Civil de Carrera que limita y disminuye el derecho a la jubilación y pensión de las y los trabajadores de nuevo ingreso, lo que significa un retroceso en prestaciones sociales ya adquiridas. 

Todo lo anterior muestra la necesidad de fortalecer la lucha independiente y democrática en las calles y plazas del país para defender los derechos humanos de la clase trabajadora. 

Expresamos nuestra solidaridad con la Huelga del Sindicato Nacional de Monte de Piedad que ya tiene 4 meses sin respuesta y los emplazamientos a huelga de los sindicatos del IMTA y del INIFAP por sus revisiones salariales y contra los recortes presupuestales a la investigación científica.

 ¡Porque un mundo sin explotación y más justo es posible, solo si luchamos juntos ahora!

(*) Defensores de Derechos Humanos.

José Martínez Cruz y Marco Aurelio Palma Apodaca