

Por los bigotes de mis tompiates, obra escrita por Jaime Chabaud e Ismael Rojas, inicia su gira este sábado 7 de febrero en el Centro Cultural Mulato Teatro, en Ticumán, Tlaltizapán. La puesta en escena es una coproducción de la Compañía Nacional de Teatro (CNT) y Mulato Teatro, realizada a través del programa En compañía de la Compañía. El elenco está integrado por Ernesto García, actor de la CNT, junto a Ángeles Martínez y Martín Ocampo, actores formados en los talleres comunitarios de Mulato Teatro.
La obra propone una adaptación epistolar, que imagina un encuentro “imposible” entre Francisco Villa y Emiliano Zapata en el Mictlán, el inframundo de la cosmovisión indígena. A través del humor, la puesta en escena reconstruye la relación y el afecto surgidos tras su único encuentro histórico en Xochimilco, en 1914, mientras ambos personajes descubren, poco a poco, el lugar en el que se encuentran tras su muerte.
Jaime Chabaud, quien también colabora como articulista en este medio, compartió detalles sobre el arranque de esta gira, que continua con funciones el sábado 21 de febrero a las 6 de la tarde en el Museo de la Revolución del sur. Ex Cuartel de Zapata en Tlaltizapán; y el 28 de febrero en el Foro ARTHA en Yautepec, a la misma hora.
La relación entre Pancho y Emiliano
Jaime Chabaud explica que Villa y Zapata se conocieron de manera cercana entre el 4 y el 14 de diciembre de 1914 en Xochimilco. “Al inicio, ni sabían de qué hablar, pero pronto encontraron un punto en común en la figura de Venustiano Carranza y, a partir de ahí, finalmente se hicieron amigos”. La obra retoma esta “amistad” y uno de los episodios históricos más emblemáticos de ese encuentro, el momento en que Zapata se negó a sentarse en la silla presidencial, mientras que Villa sí lo con orgullo.
Otro de los pasajes que se recrean en escena, y que suele pasar desapercibido en los relatos históricos, tiene que ver con la relación de Villa con el alcohol. “Villa no era bebedor, su vicio eran las malteadas de fresa. En Xochimilco, Emiliano le obligó a tomar una copa de coñac y el pobre estaba ahogándose porque le quemó la garganta”. De hecho, añade, “él abrió tantas escuelas como cantinas cerró en Chihuahua”. Esa obsesión por la educación explica, fue porque “Villa no tuvo formación escolar y aprendió a leer en la cárcel de Lecumberri con el zapatista Magaña”. Por ello, apunta Chabaud, estaba profundamente comprometido con las escuelas.

La correspondencia entre ambos líderes comenzó en 1913 y se mantuvo hasta poco antes del asesinato de Zapata. Aunque hubo promesas mutuas, muchas no se cumplieron debido a las condiciones en las que se encontraban: Zapata sitiado en Morelos y Villa operando en el norte. En la obra, esa relación se muestra “compitiendo como 2 buenos machos, pero resaltando el respeto y la cercanía que existió entre ambos”.
A diferencia de Estampas zapatistas, otra obra de Mulato Teatro que aborda la figura del Caudillo del Sur desde un tono más serio y épico, la propuesta creativa de Ismael Rojas en Por los bigotes de mis tompiates apuesta por un tono “lúdico y más changuero, presentando a un Villa y un Zapata inéditos”, alejados de la solemnidad habitual. “Deben de estar muy agradecidos de que por fin los bajemos del pedestal y los hagamos humanos”, asevera Chabaud.
Los bigotes se van de gira
Jaima Chabaud adelanta que el proyecto contempla “por lo menos 5 funciones más” a realizarse en noviembre de este año, con la intención de “recorrer el territorio morelense llevando teatro ahí donde no ha llegado, donde las actividades culturales no son precisamente frecuentes”. Finalmente, expresó su agradecimiento a Aurora Cano, directora de la CNT; a Mónica Juárez, responsable del programa En compañía de la Compañía; al maestro Alberto Rosas, quién musicaliza la obra, así como a todo el equipo y colaboradores del montaje. No sin antes invitar a todo el público a vivir esta historia epistolar con gran humor.

La obra iniciará su gira el sábado 7 de febrero en el Centro Cultural Mulato Teatro, ubicado en Ticumán, Tlaltizapán, continuará el 21 en el Museo de la Revolución, ambas con entrada gratuita; y el 28 de febrero en el Foro ARTHA en Yautepec con cuota de recuperación. Foto: Mulato Teatro.

