

*Buscarán el título que pondrá fin a la primera edición de los playoffs de la NCAA con la participación de 14 equipos.
Daniel Parra
Fotos: College Football Playoff, Ohio State y Notre Dame, en X
El primer año de playoffs con 12 equipos ha llegado a su etapa final, y por fin conocemos a los dos equipos que se medirán este 20 de enero por el campeonato nacional del College Football Playoff (CFP): Notre Dame y Ohio State. Los séptimos y octavos sembrados se enfrentarán en el Mercedes-Benz Stadium en Atlanta, en un duelo que garantiza un nuevo capítulo histórico, ya que ambos equipos buscan romper prolongadas rachas sin campeonatos.
Notre Dame llega a esta instancia por primera vez desde 2012 y busca su primer título nacional desde 1988. Por su parte, los Buckeyes, aunque con un período de sequía más corto, también llevan una década sin coronarse campeones. Además, los entrenadores en jefe de ambos equipos buscan su primer campeonato en dicha posición. Si Marcus Freeman, de Notre Dame, lo consigue, se convertiría en el primer entrenador afroamericano en ganar un campeonato nacional en la era del CFP.
Notre Dame: Resiliencia y ejecución como claves

La resiliencia ha sido el sello de Notre Dame durante los playoffs. Ni las lesiones en la temporada ni los déficits en los partidos han detenido a los Fighting Irish en su histórica campaña. El control del reloj, particularmente en los momentos finales de los encuentros y su dominio en terceras oportunidades, han sido factores determinantes en su éxito.
Jugadores como el quarterback Riley Leonard, el corredor Jeremiyah Love y el linebacker Jack Kiser han demostrado ser pilares fundamentales, mientras que la presencia del receptor Jaden Greathouse y el regreso del pateador Mitch Jeter representan un peligro adicional para las defensivas rivales.
El factor X: Jaden Greathouse
A pesar de una temporada regular discreta con 29 recepciones, 359 yardas y una anotación, Jaden Greathouse brilló en las semifinales al registrar siete recepciones, 105 yardas y un touchdown crucial para empatar el partido. Si la ofensiva de Notre Dame logra balancear su juego terrestre con un ataque aéreo más efectivo liderado por Greathouse, podrá ser más competitiva ante Ohio State.
Para ganar, los Fighting Irish necesitarán destacar en las tres fases del partido. Mantener su dominio en terceras oportunidades y evitar pérdidas de balón que serán claves. Aunque las lesiones han mermado su talento disponible, su capacidad de adaptación y ejecución bajo presión podría marcar la diferencia.
Ohio State: La fortaleza está en la defensiva
Los Buckeyes llegan al campeonato respaldados por una de las mejores defensivas de la nación, una unidad que brilló en el Cotton Bowl. Liderados por Jack Sawyer, quien protagonizó un pick-six decisivo; y Lathan Ransom, quien frenó un acarreo clave, la defensa de Ohio State demostró su capacidad para contener incluso a los mejores ataques terrestres, como el de Texas.
El factor X: La defensa contra la carrera
La habilidad de los Buckeyes para detener el juego terrestre será crucial frente a Notre Dame, un equipo que depende en gran medida de este aspecto. Si Ohio State logra plantarse temprano en el partido y limitar las oportunidades de Jeremiyah Love y Riley Leonard, tendrán una ventaja significativa.
En el ataque, la clave estará en involucrar temprano al receptor Jeremiah Smith. Su capacidad para generar jugadas explosivas podría desbloquear el potencial de la ofensiva, especialmente si el coordinador ofensivo Chip Kelly encuentra formas creativas de enfrentar las estrategias defensivas de Notre Dame.
Una final para la historia
El duelo entre Notre Dame y Ohio State promete ser un enfrentamiento histórico, lleno de narrativas que trascienden el campo de juego. Ambos equipos buscan no solo romper sus respectivas sequías, sino también consolidar a sus entrenadores en jefe como figuras legendarias del deporte colegial. Ya sea la resiliencia de los Fighting Irish o la fortaleza defensiva de los Buckeyes, el Mercedes-Benz Stadium será testigo de una final inolvidable.


