


Foto: Margarito Pérez Retana / Cuartoscuro https://cuartoscuro.com/fotos/individual/1041777/253730
Los rostros en Tlahuapan, la colonia de Jiutepec donde inicia Civac y se aloja la entrada de la armadora Nissan en Morelos eran mucho más serios que cualquier día. La mañana del miércoles ya todos conocen la noticia del cierre definitivo de la planta que daba empleo a dos mil cuatrocientas personas, además de generar cientos de empleos indirectos; así que la asamblea general extraordinaria que inició alrededor de las once de la mañana sólo era para ofrecer detalles de cómo operará el traslado de la producción a Aguascalientes, y los detalles de despidos, liquidaciones y hasta probables traslados de unos pocos trabajadores.
La asamblea del Sindicato Independiente de Trabajadores de Nissan duró poco más de dos horas, al salir no hubo declaraciones, comunicados, ni mayores comentarios. Los trabajadores algunos en solitario y otros en grupo fueron abandonando la zona donde habían ensamblado miles de automóviles, pero también historias de vida, propias y de la comunidad que deberán abandonar y donde consumían en fondas, tienditas, restaurantes, que contribuyeron a crear y consolidar con su consumo diario.
En la asamblea se informó a los trabajadores que el procero de despidos será escalonado y concluirá en abril próximo; también que cada baja de trabajadores se acompañará con las liquidaciones y prestaciones de ley. Se calcula que por lo menos dos mil 400 trabajadores serán parte de ese proceso de despido, aunque tendrían que considerarse también a otros cientos de trabajadores de confianza.
Cierto que el gobierno de Morelos y el ayuntamiento de Jiutepec les han externado su apoyo y acompañamiento, pero al salir de la asamblea, ninguno de los trabajadores puede evitar cierta sensación de soledad, de abandono y incertidumbre. Aunque la armadora cerró antes plantas en Japón, India y Argentina, al salir de la asamblea los trabajadores sienten que solo se tienen ellos mismos, identificados por un uniforme que dentro de muy pocos días no significará nada.

Aún con el respaldo y solidaridad de los gobiernos estatal y municipal, los trabajadores de Nissan no podían evitar una sensación de soledad después de su asamblea. Foto: Margatiro Pérez Retana / Cuartoscuro


