

“Que se oiga fuerte nuestra voz”
+ En más de una decena de contingentes, las mujeres de Morelos desde sus posiciones más diversas encontraron que sus agresores son los mismos
+ “Disculpe las molestias, nos están matando”, “Esto es pelear como niña”, acompañaron los reclamos por paz, justicia, dignidad e igualdad de las morelenses
+ En conmemoración del Día Internacional de la Mujer, nuevamente el “miedo se volvió fuego” y las morelenses se reencontraron en las calles para gritarlo
Jazmin Aguilar y Malu Medina
Fuck el patriarcado

Negro, morado y blanco pintaron la avenida Morelos Sur desde la mañana del Día Internacional de la Mujer en que miles salieron a las calles con decenas de exigencias que se resumían en tres líneas, libertad, respeto, autonomía y freno a las violencias de todo tipo. Porque en Morelos nacer mujer representa por sistema una desventaja, un riesgo que provoca la “digna rabia” expresada por una docena de contingentes que desde la más amplia diversidad comparten el mismo hartazgo porque padecen a la misma sociedad.
El primer contingente de la movilización fue la batucada, una forma de poner ritmo a un llamado la exigencia de los derechos de quienes no pueden, para lo que recurrieron a todas las formas de expresión, consignas, pintas, perfomance, mantas, cantos, bailes y cualquier medio que fuera tan sonoro como permanente. Fijarse en la memoria era el llamado tácito para hacer que, de una vez, se chingue el patriarcado.

Los tambores pusieron ritmo a la movilización que buscó, por todos los medios, hacer escuchar los reclamos de las mujeres. Foto: Jazmin Aguilar
Las maestras luchando, también están enseñando
En el contingente de maestras se gritaron consignas como “maestra enseñando también está enseñando», “maestras conscientes se unen al contingente”, “alumna escucha, por ti es esta lucha».
En sus cárteles se leía «no nací mujer para morir por serlo» «quiero que mis alumnos aprendan que su voz se puede escuchar» además de llamados a romper los silencios al interior de casa, de los abusos dentro de las familias y sobre la violencia en el noviazgo.

El contingente de maestras demandó seguridad y cese al hostigamiento en contra de ellas, pero especialmente de sus alumnas. Foto: Jazmin Aguilar
Bloque de universitarias quiere volver a casa a salvo
En el contingente de universitarias, las chicas exigían que el volver a casa no sea un privilegio. Denunciaron acosos en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) como el caso del director de comunicación humana.
También expresaron el cansancio de vivir violencia en los salones de clases en el noviazgo. En los carteles se leían: «voy a hacer lo que pueda, aunque me tiemble la voz», «no eres lo que tú experiencia te hizo creer, eres suficiente», seamos el grito de nuestras amigas que ya no están», «Marchamos con amigas para no marchar por ellas mañana»

Las universitarias denunciaron acosos, violencia, y se pronunciaron por el freno a los feminicidios. Foto: Jazmin Aguilar
Mariposas perennes representaron a las niñas y adolescentes
El contingente de mujeres e infancias estuvo lleno de mariposas con el mensaje escrito en sus alas » quiero crecer sin miedo» las infancias exigían crecer sin estereotipos y vivir sin violencia al interior de sus casas. Las niñas iniciaban las consignas y la voz de la mujeres y madres las respaldaban. La voz de lucha de las niñas se escuchaba «ni una más, ni una más», «porque vivas se las llevaron vivas las queremos», «las niñas no se tocan, no se violan, no se matan».

Decenas de niñas se manifestaron junto a sus madres por un futuro más seguro y justo para cada una de ellas. Foto: Jazmin Aguilar
Exigen el freno a la impunidad
Aquí y allá aparecían también carteles que recordaban a los feminicidios impunes, con imágenes de presuntos criminales que pudieron darse a la fuga hace tiempo y no han respondido por sus actos frente a la impavidez de las autoridades de procuración y administración de justicia.

Los carteles incluyeron el recordatorio de los feminicidios impunes en Morelos, que siguen siendo la mayoría. Foto: Malu Medina
Las mujeres con discapacidad también luchan
La voz de las personas sordas e hizo escuchar con mucha fuerza. En el contingente se expresaban las consignas en lengua de señas. Entre los carteles se podían leer: “Mi mamá me enseñó a luchar», «Marchamos por las mujeres sordas que nos arrebataron», «La voz de las mujeres sordas también se escucha».

El contingente de mujeres sordas lanzó sus consignas en lengua de señas mexicana. Foto: Jazmin Aguilar
Cada vez nos faltan más
El contingente de víctimas de feminicidio y desaparición fue encabezado por la tristemente cada vez más grande manta de la colectiva “Las nombramos bordando” un indignado homenaje a las mujeres que han sido asesinadas en Morelos, aunque la autoridad no reconozca todos esos crímenes como feminicidios.

La manta de la colectiva “Las nombramos bordando”, recuerda a las mujeres víctimas de feminicidios en Morelos. Foto: Jazmin Aguilar
Familias exigen volver a ver a sus hijas desaparecidas
El problema de la desaparición de mujeres en Morelos también tuvo lugar en la marcha, en uno de los contingentes marcharon las familias de mujeres víctimas de feminicidio y desaparecidas. Padres, madres y familiares llevaron carteles y estandartes de sus madres, hijas, hermanas que no han sido localizadas, algunas desde hace muchos años.
Entre las consignas se escuchaba: «vivas las queremos porque vivas se las llevaron», «Te seguimos buscando», «Hoy te busco porque mañana podría ser yo», «Justicia, justicia», «Mujer escucha está es tu lucha», «Porque ninguna madre tendría que buscar a su hija por debajo de las piedras», «Susana, Vanesa, tu mamá te está buscando», «Justicia para Sofi».

Con el dolor permanente marcado en el rostro, familiares de desaparecidas también tomaron las calles para exigir justicia. Foto: Cortesía
Las médicas demandan frenar el infierno para sus pacientes
La pancarta de las estudiantes y académicas de la UAEM encabezaba el bloque de las mujeres médicas. «Las médicas de la UAEM también protestan» se leían en los carteles. También: «luchamos para que nuestras pacientes vivan en un mundo mejor y no un infierno», «las doctoras las cuidamos, pero el machismo las enferma y las mata», «marchamos por las doctoras que siguen viendo a sus agresores», «hay que cuidar a las médicas que cuidan nuestras vidas». Entre las consignas también luchaban contra la negligencia en el sistema médico que afecta principalmente a las mujeres.

Las mujeres médicas se unieron a la marcha del 8M. Foto: Jazmin Aguilar
Mujeres privadas de la libertad, pero presentes en la marcha
A través de una organización ciudadana,, las adolescentes recluidas en el Centro de Ejecución de Medidas Privativas de la Libertad para Adolescentes (CEMPLA), también se presentarona la movilización con la exigencia de igualdad, justicia y libertad y el recordatorio de que el silencio no las protege.

La organización Algaraza llevó un cartel hecho por las adolescentes del CEMPLA. Foto: Jazmin Aguilar
En dos ruedas también hay riesgo
Mujeres ciclistas participaron en la movilización a la que sumaron la exigencia de ciudades seguras para ellas, recordando el riesgo que padecen todas las mujeres en las calles y avenidas de todo el estado.

Las mujeres ciclistas recordaron que en condiciones de riesgo como las que se viven en Morelos, ni los vehículos ofrecen la autonomía. Foto: Jazmin Aguilar
El machismo sigue siendo el origen de los males
Las mujeres artistas tuvieron su “contingenta” en que advertían “si vuelve el medioevo, me voy con las brujas”, y recordaban en sus carteles que ya nadie callará a las mujeres y que el amor es revolución.

La “contingenta” de mujeres artistas recordó que el movimiento da voz a las que ya no están. Foto: Jazmin Aguilar
Exigen aborto libre y seguro
Cientos de mujeres, principalmente jóvenes acompañaron el contingente que demanda aborto legal y seguro en Morelos, en recordatorio de un pendiente del Congreso local que fue vinculado a derogar los artículos del código penal local que castigan la interrupción voluntaria del embarazo.
En un cartel ponían una ruta simple para la solución después de recordar que el aborto legal es un derecho, no un debate. “La mujer decide, la sociedad respeta, el estado garantiza, la iglesia no se mete”, demandaba uno de los carteles.

Cientos de manifestantes demandaron la despenalización del aborto en Morelos. Foto: Jazmin Aguilar.
Algunas no marchan, pero acompañan la lucha
Por cuestiones laborales, decenas de mujeres que apoyaban el movimiento tuvieron que quedarse en sus lugares de empleo. Aún así acompañaron con sus gritos el paso de contingentes a los que llevaron agua y otras bebidas para hidratarse.

Varios negocios del centro de Cuernavaca obsequiaron agua a las mujeres para continuar su camino y en apoyo a sus consignas. Foto: Malu Medina
Reclamos de presupuesto y resultados
Algunas pancartas también exigían cuentas sobre los recursos que se han asignado a la prevención y atención de la violencia contra las mujeres de todas las edades. La falta de resultados hizo que algunos bloques pidieran cuentas sobre el recurso.

Cartel en el zócalo de Cuernavaca durante la marcha de las mujeres. Foto: Malu Medina
El grito entre humos llegó al zócalo
Frente a catedral, humos violetas, rosas y amarillos empezaron a cubrir partes de los contingentes que siguieron su caminata por la calle Hidalgo hasta llegar al zócalo. Una mujer alzaba un cartel en que se leía, “Si sufriste violencia pon tu mano”, y prestaba pintura roja para ilustrar su cuerpo que pronto quedó totalmente cubierto por las huellas de recuerdos de decenas de mujeres. El lienzo era muy corto para la cantidad de víctimas de agresiones de todo tipo que se manifestaban, así que la opción del body art fue suplida por un espacio más grande, las letras de Cuernavaca, en la Plaza de Armas donde se colocaron, por ambos lados las consignas de la marcha en los mismos carteles que la habían acompañado. Para forjar un recuerdo eterno y fundar una práctica que seguirá mientras continúe la violencia.

Las consignas de la marcha por el 8M quedaron fijas en las letras de Cuernavaca, ubicadas en la Plaza de Armas. Foto: Jazmin Aguilar

