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Décima primera Caminata por la Paz

 

  • Aproximadamente 17 mil personas acudieron al llamado de la Diócesis de Cuernavaca en la que no solo participaron morelenses, la convocatoria llegó a fieles y laicos de diversas entidades vecinas.
  • La Caminata, “no es contra el gobierno, pero sí es para exigir todo lo que se ha dejado de hacer, todo lo que se ha permitido”, señaló el Obispo Ramón Castro Castro.
  • En la Iglesia “tenemos más apoyo; mientras que el Estado y, principalmente las fiscalías, lo único que hacen es impedirnos seguir buscando a nuestros hijos”: Tranquilina, madre buscadora.

Texto y fotografías: Angélica Estrada

En Cuernavaca, miles marcharon contra la violencia e inseguridad; vestidos totalmente de blanco atendieron la convocatoria que realizó la Diócesis de Cuernavaca y caminaron por las principales calles de la ciudad.

El bastión de los contingentes era llevado por el Obispo Ramón Castro Castro, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, quien aseveró que esta décimo primera Caminata por la Paz no es contra el gobierno, sino una acción ciudadana para clamar paz y seguridad.

Partieron desde la iglesia de Tlaltenango, al norte de la capital y avanzaron sobre la avenida Emiliano Zapata hacia el primer cuadro de la ciudad; sin consignas, sino alabanzas y plegarias.

“Es para que la autoridad nos vea”

Rolando, un adulto mayor avanzaba con uno de los contingentes; vestía playera blanca, jeans de mezclilla, una gorra blanca con detalles rojos y lentes obscuros y una mochila negra. Caminaba al frente del grupo portando un estandarte que citaba un versículo bíblico junto a dibujos de un corazón y una Paloma que simboliza la paz, esa que tanto se busca.

A Rolando lo secuestraron; fue en mayo del 2012, logró sobrevivir luego de que en tres ocasiones se encasquilló la pistola con la que le apuntaban en la cabeza sus captores. “Tres veces escuché el “clichs” del gatillo; no salió ni una bala. Ahí supe que no me tocaba, que no era mi hora y que Dios me dio otra oportunidad, y lo sé porque al no poder dispararme me dieron un golpe muy fuerte en la cabeza para matarme, pero tampoco lo lograron”, relató.

Es la onceava caminata, pero para Rolando es su cuarta; dice que lo hace, no como víctima de la violencia, sino convencido de su responsabilidad social para exigir seguridad y que nadie más tenga que vivir lo que él padeció.

Rolando, vive del litigio y refiere no tener una vida lujosa u ostentosa. “A mí me pasó todo esto, sin ser yo una persona que tenga mucho dinero o que lo ostente; entonces a cualquiera le puede pasar…por eso salgo a marchar, para que la autoridad nos vea y haga algo por garantizar nuestra seguridad”, dijo.

Confiamos más en la Iglesia que en el gobierno: Madres Buscadoras

Durante la décima primera Caminata por La Paz, hubo un particular momento: el encuentro del Obispo Ramón Castro con madres buscadoras y colectivos de familiares de víctima de la violencia. Ocurrió, a las afueras de la Iglesia de San José el Calvario; ahí, el líder de la iglesia católica dio un mensaje de apoyo a las familias de las víctimas de la violencia e informó sobre la colocación de un buzón, donde cualquier ciudadano -de forma anónima- puede dejar información sobre posibles sitios donde pudieran existir indicios de personas desaparecidas.

Tranquilina Hernández Lagunas, integrante del colectivo “Unión de Familias Resilientes” y madre de Mireya Montiel Hernández, desaparecida desde el 2014, junto a otros colectivos también participó en la Caminata por La Paz; aseguró que su lucha por encontrar a su hija, no solo se centra en un tema personal, sino en la lucha constante para que las autoridades combatan la desaparición.

A Tranquilina, es común verla encabezando movilizaciones de protesta y exigencia de justicia y seguridad, pero esta vez, su semblante es diferente; las consignas las cambia por cantos y oraciones, que para nada la alejan de su causa y objetivo: encontrar a su hija.

A pregunta expresa de si encuentra un mayor apoyo en la iglesia que en las autoridades, la activista responde con prontitud: “sí, aquí tenemos más apoyo. Aquí mantienen nuestra fe, mientras que el estado y, principalmente las fiscalías lo único que hacen es impedirnos seguir buscando a nuestros hijos”.

Ángel: otro “enmascarado de plata”

Pero en la movilización, no solo van víctimas o familiares de víctimas de la violencia, también va Ángel el “enmascarado de plata”. Entre los contingentes va un hombre acompañado de su esposa e hijo, marchando para exigir paz y seguridad. Pero su apariencia es muy particular: porta una máscara del famoso luchador mexicano “El Santo”.

¿Por qué decidiste venir así, con esa máscara? le cuestionamos a Ángel, quien asegura que es para que su participación se note, pero también para dar un poco de alegría a quienes lo necesiten.

“Yo, afortunadamente no he sido víctima de algún delito grave, más bien venimos convocados por la Iglesia. Soy de la Ciudad de México, pero sabemos que hay una necesidad de paz en todo el país, en todo el mundo y, bueno, aquí en Cuernavaca. Hoy nos sumamos desde la Iglesia que es quien nos convocó y aquí estamos para apoyar y también exigir porque nadie está exento de sufrir algún delito o caso de violencia”, dijo.

No es posible vivir con miedo

Pasadas las 10:30 horas, la Marcha por la Paz culminó en el atrio de la Catedral de Cuernavaca; acompañado por cerca de 17 mil personas, el Obispo Ramón Castro Castro dirigió un mensaje a las autoridades: “¡no es posible vivir con miedo! ¡Basta ya de tanta violencia!”.

Los señalamientos y exigencias fueron contundentes por parte del prelado: “basta de impunidad, de violencia y de ineficiencia gubernamental. Queremos vivir tranquilos y seguros. Deben entender que esta marcha no es contra el gobierno, pero sí es para exigir, y para actuar en consecuencia, a todo lo que se ha dejado de hacer, todo lo que se ha permitido y que hoy nos mantienen en este flagelo de violencia”, dijo.

Ramón Castro, señaló la penetración que han tenido las organizaciones criminales en todos los espacios, en cada rubro; “para todo se le tiene que pedir permiso al narco, porque se ha infiltrado tanto que es imposible no vivir con miedo. No es necesario que estés involucrado con el narco, a ellos te los topas en todos lados, en la calle, en el trabajo, en la propia familia… en el gobierno. Entonces, nos acecha siempre, por eso es importante hacer algo, hoy nosotros lo estamos haciendo y así lo deben entender las autoridades, y atenderlo también”.

El mensaje del Obispo concluyó con palabras de fe, fortaleza y apoyo para quienes estén sufriendo a causa de la inseguridad y la violencia, haciendo más contundente el clamor y exigencia al estado de actuar y resolver la problemática.

Al final, la oración y las plegarias fueron pronunciadas bajo la fe y esperanza de un cambio real.

Un grupo de personas en un periódico

El contenido generado por IA puede ser incorrecto. Como siempre, el Obispo de Cuernavaca encabezó la caminata Multitud de personas en la calle

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Ayer, Cuernavaca se pintó de blanco.

Un grupo de personas de pie en la calle

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Ángel, el otro enmascarado de plata

Hombre caminando por la calle

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La Buscadoras se hicieron presentes

Angélica Estrada