En nuestra actual cultura mexicana la comida toma gran importancia entre los pobladores; algunos se sienten representados por un taco al pastor en otros países; otros abren discusiones sobre si la quesadilla debe llevar queso; otros afirman que nuestra comida es la mejor. Si bien estas cuestiones pueden ser subjetivas, lo cierto es que, la cocina mexicana ha sufrido cambios a lo largo de su historia, los cuales iniciaron en el siglo XVI durante la conquista de Tenochtitlán.

Con la llegada de los españoles, los aztecas transformaron su mundo. Con ello, su agricultura, su comida y la forma en que estos la percibían. El 30 de octubre de 1522, Hernán Cortés le hizo una petición al emperador Carlos V a través de una carta: Que todos los barcos que llegaran a este territorio fueran cargados con una cantidad de plantas y granos.

La corona atendió lo que Cortés solicitaba: en algunos años los cultivos europeos ya habían invadido Nueva España. Los productos más influyentes fueron algunos nuevos cereales como el trigo y el arroz, acompañados de la caña de azúcar, elemento importante ya que implicó el nacimiento de las haciendas azucareras y con ello una modificación en la economía, en la organización de las familias y en sus maneras de relacionarse.

Cítricos y ciertas hortalizas como la cebolla y el ajo también fueron introducidas, estas plantas son ingredientes inolvidables de las recetas mexicanas en nuestros días. A su vez, llegaron animales domésticos como vacas, caballos, puercos, borregos, chivos y aves de corral. Estas representaron nuevas fuentes de proteína, puesto que solo se consumía carne de guajolote, venado o pescado, acompañado de vegetales sazonados en salsas de varios chiles.

Además, nuevas maneras de cultivar fueron adquiridas, cambiadas también por herramientas de nuevos metales y animales de carga. Para los pobladores de Tenochtitlán, la comida era algo que se hacía por necesidad, mientras que para los españoles, representaba algo para celebrar, sus banquetes eran ruidosos y extravagantes; un español llegaba a comer lo de una familia indígena en días.

El aceite de oliva y la manteca también llegaron para quedarse, ya que en años anteriores nuestros padres o abuelos cocinaban con manteca, actualmente prefieren el aceite de oliva, entre otras cosas ingredientes que fueron traídos de Europa y que se han incorporado a nuestra cultura gastronómica representativa de México.

Foto: mexicodesconocido.com.mx

La Jornada Morelos