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Lo que pasa en redes también es real

 

  • Aunque en Morelos la tasa de ataques contra las mujeres en internet y redes sociales es de las menores del país, se suma a un clima de violencia generalizada.
  • Las violencias, especialmente la sexual contra ellas, ha encontrado en internet y las redes sociales un terreno fértil donde la impunidad prevalece por falta de denuncias.
  • Las redes sociales tienen herramientas para frenar y denunciar las agresiones, pero éstas han aumentado hasta en 200% en los últimos años en Morelos.

 

 

La violencia contra las mujeres en Morelos se ha convertido en una práctica presente ya en todos los escenarios con el crecimiento de las agresiones que sufren en plataformas digitales. Conforme a las proyecciones que permiten los datos oficiales, de las más de 808 mil usuarias de internet mayores de 12 años en Morelos, por lo menos 121 mil 233 habrían sufrido alguna forma de ciberacoso; a esta cantidad habría que añadir a miles que sufrieron agresiones digitales no constantes, y las que cayeron en engaños digitales que culminaron en asaltos, agresiones físicas y hasta desapariciones.

Es difícil tener una cifra siquiera aproximada a la realidad, en la Cumbre Latinoamericana de Defensoras Digitales en febrero de este año se presentó un informe que estima en 72.2% las víctimas que no denunciaron agresiones y en 11.3% las que sólo lo hicieron mediante los mecanismos (sumamente moderados) que ofrecen las redes sociales.

Un problema mundial

Se trata de un problema internacional. Para este 2025, la Organización de las Naciones Unidas, principal promotora del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (25 de noviembre de cada año), ha planteado como tema para la reflexión y acción: “la violencia digital es violencia real. #NoHayExcusa para el abuso en línea”.

La ONU advierte que la violencia de género sigue siendo una de las violaciones a los derechos humanos más generalizadas del mundo: “Se trata de una lacra que se ha intensificado en diferentes entornos, pero este año la campaña del Día contra la Violencia de Género se centra en uno en especial: el digital. La violencia contra la mujer en las plataformas en línea es, a día de hoy, una seria y rápida amenaza que pretende silenciar las voces de muchas mujeres, especialmente aquellas con una alta presencia pública y digital en ciertos ámbitos como la política, el activismo o el periodismo”.

“Es una forma de violencia en aumento debido a la débil regulación tecnológica, una falta de reconocimiento legal de este tipo de agresiones en algunos países, la impunidad de las plataformas, las nuevas y rápidas formas de abuso con IA, los movimientos contrarios a la igualdad de género, el anonimato de los agresores y el escaso apoyo a las víctimas digitales”, señala la organización.

El problema en Morelos

Aunque, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), Morelos es uno de los estados con menor índice de agresiones en línea debido a la alta seguridad con que navegan los usuarios, esto no ha evitado que la violencia digital continúe en aumento de forma rápida desde la pandemia de Covid-19.

La tasa de agresiones digitales contra mujeres morelenses es de casi 15% de las más de 808 mil usuarias de internet mayores de doce años; lo que se traduce más o menos 121 mil 200 mujeres víctimas de alguna forma de ciberacoso.

Igual que en el plano nacional, los ataques en línea contra las mujeres son la suplantación de identidad; la violencia online de parejas o exparejas (que incluye, aunque no se reduce a, el control de las redes sociales, la apropiación de contraseñas, en envío de mensajes de amenaza o intimidación, la difusión de información comprometida y los insultos); el happy slapping (que consiste en la grabación de agresiones verbales, físicas o sexuales para su difusión posterior en redes sociales); la exposición de material sexual sin consentimiento conocida como revenge porn (o porno de venganza); acoso y amenazas a través de mensajes agresivos; la denigración mediante la conversión de fotografías y grabaciones en memes o videos alterados que buscan intimidar, agredir, humillar o ridiculizar; al Ciberbullying como estrategia de acoso psicológico; la suplantación de identidad mediante la creación de perfiles falsos para difundir fotos ofensivas o falsas ofertas sexuales.

Pese a que todas esas formas de violencia digital se conocen entre los usuarios de redes sociales, el índice de denuncias sobre estas conductas no llega ni al 10 por ciento de los casos. A las razones cotidianas para no denunciar los delitos, desconfianza en las autoridades, miedo, la sensación de culpabilidad, la complicación de los mecanismos para acusar a los responsables y dar seguimiento a las denuncias; se suma una que parece contundente en materia digital, el desconocimiento de las autoridades (ministerios públicos) sobre la violencia contra las mujeres, la esfera digital o ambas. De hecho, un botón de muestra es que el portal de denuncia digital de la Fiscalía General de Morelos no incluye un botón para la violencia de género; el más cercano a ello es el de amenazas.

Aunque sea digital, es violencia

La violencia digital no es un asunto menor, aunque para la influyente minoría de quienes no viven conectados al mundo digital pudiera parecerlo. El hecho es que gran parte de la vida cotidiana actual tiene como escenario internet y las redes sociales. Más del 80% de las mujeres mexicanas son usuarias frecuentes de plataformas digitales de entretenimiento, contacto y comunicación; y muchas de ellas las utilizan también como parte de su trabajo cotidiano a través, por ejemplo, de las ventas a través de redes sociales, la creación y administración de contenidos.

Entre otros efectos de la violencia digital sobre la vida de las mujeres víctimas de ella están la depresión y ansiedad, estrés permanente, ataques de pánico (en el 54% de los casos); paranoia y sensación de estar bajo vigilancia constante, ideaciones suicidas; también tiene efectos físicos, como la sudoración, dolores de cabeza, espalda, estómago, pérdida de apetito, y manifestaciones corporales de estados de daño psicológico; afecta igualmente la vida social al provocar temor a salir de casa, el abandono del uso de las tecnologías y otros factores que impactan en las relaciones y hasta en las capacidades laborales de las víctimas.

Pero aún, en muchos casos, las víctimas de violencia digital lo son en entornos también de violencias físicas, como una extensión de esquemas que buscan la dominación, el control y perpetuar las agresiones.

La propia ONU ha identificado que la violencia digital puede facilitar formas de violencia física como el acoso callejero, las agresiones físicas y sexuales, y escalar hasta el feminicidio.

Como agravante, la violencia digital genera una huella digital que se convierte en registro y ofensa permanente y repetitiva; permite la participación de múltiples agresores; viraliza muchas de las agresiones; amplía la sensación de persecución e indefensión de las víctimas. Es decir, funciona como un amplificador del impacto de todas las formas de violencia.

Leyes y organismos abundantes para frenarla

Falta mucho por hacer para que la respuesta social e institucional contra la violencia digital contra las mujeres se detenga, aunque hay herramientas aparentemente sólidas para lograrlo.

El código penal para el estado de Morelos fue reformado en un conjunto de iniciativas que se conocen de forma inexacta como “Ley Olimpia”, y tipifican delitos contra la intimidad y conductas de violencia digital, aunque se centra solamente en identificar algunas faltas contra las mujeres y fortalecer las penas contra quienes alteren, distribuyan o compartan imágenes íntimas sin consentimiento que ahora alcanzarían entre cuatro y ocho años de prisión y multas de mil a dos mil Unidades de Medida y Actualización (113 mil 140 a 226 mil 280 pesos).

La Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia señala que la violencia digital se entiende como “toda acción dolosa realizada mediante el uso de tecnologías de la información y la comunicación, por la que se exponga, distribuya, difunda, exhiba, transmita, comercialice, oferte, intercambie o comparta imágenes, audios o videos reales o simulados de contenido íntimo sexual de una persona sin su consentimiento, sin su aprobación o sin su autorización y que le cause daño psicológico, emocional, en cualquier ámbito de su vida privada o en su imagen propia”; y a los “actos dolosos que causen daño a la intimidad, privacidad y/o dignidad de las mujeres que se cometan por medio de las tecnologías de la información y la comunicación”.

Los agentes del Ministerio Público y los jueces orales pueden ordenar medidas de protección inmediatas para las víctimas que denuncian violencia digital, entre estas pueden solicitar el bloqueo de las cuentas de redes sociales usadas por el agresor; ordenar la prohibición del contacto mediante dispositivos electrónicos y en persona; y otorgar medidas de protección urgentes para garantizar la integridad de la víctima.

Pero no basta (aunque quizá debería) con poner “el grito en el cielo”; la víctima debe seguir el Reglamento para la Aplicación de las Órdenes de Protección en Materia de Violencia contra las Mujeres y Violencia Familiar para el Estado de Morelos, un ordenamiento aprobado desde el tres de septiembre del 2012 (cuando la violencia digital era prácticamente inexistente, por lo que suele aplicarse sólo en casos de violencia física); en el que se establecen los procedimientos para solicitar las órdenes de protección, los formatos para hacerlo y las autoridades administrativas y judiciales competentes. El otorgamiento de estas medidas de protección, sin embargo, sigue estando a criterio de autoridades que comúnmente no dimensionan los riesgos de la violencia digital.

Además de la limitada plataforma digital de la fiscalía, las víctimas de violencia digital pueden realizar denuncias y solicitar auxilio y acompañamiento en las Unidades de Atención Temprana de la Fiscalía General de Morelos que atienden 24 horas los 365 días del año; en los Centros de Salud y Género de Cuernavaca, Cuautla, Zacatepec y Temixco; en los 16 centros LIBRE ubicados en los municipios con Alerta de Violencia de Género. También pueden denunciar ante la Policía Cibernética de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

Es importante saber que para denunciar la violencia digital de forma efectiva es importante:

  1. Guardar los URLs (direcciones electrónicas) de las publicaciones ofensivas
  2. Hacer capturas de pantalla de los mensajes y comentarios
  3. Conservar las conversaciones completas
  4. Documentar las fechas y horarios de las agresiones y
  5. Actuar rápidamente para preservar la información

Para remover los contenidos ofensivos las víctimas deberán:

  1. Contactar directamente a las plataformas digitales por la vía de sus formularios de denuncia, a los que se puede acceder en cada una de las publicaciones (esta opción está abierta también a otros interesados)
  2. Solicitar la eliminación de contenido a través del sistema de denuncias de la Fiscalía General del Estado
  3. Conserva pruebas de la publicación que las agrede

Reduce los riesgos de ser víctima de violencia digital

Existe todo un arsenal de herramientas digitales para protegerse de la violencia en línea a las que se puede acceder, en la mayoría de los casos de forma gratuita. Si bien no garantizan la eliminación total de los riesgos sí los reducen al mínimo.

Meta, propietaria de Instagram Facebook y Whatsapp, estas dos las plataformas que por su frecuencia de uso concentran la mayor parte de los ataques contra mujeres, han implementado herramientas puntuales para recudir el acoso. Éstas consisten en funciones de bloqueo y restricción que permiten eliminar a personas de sus listas de amigos y contactos, bloquear totalmente a los agresores para que no puedan enviar mensajes, agregarse o ver contenido compartido, “El sistema de restricción permite que el agresor vea que sigue siendo amigo, pero no puede ver las publicaciones nuevas ni comunicarse”, explica la empresa.

Instagram utiliza la inteligencia artificial para alertar a los usuarios cuando están a punto de publicar un comentario agresivo, aunque los usuarios pueden decidir si ignoran la advertencia.

El control de audiencia permite a los usuarios configurar quiénes pueden ver sus publicaciones, quiénes pueden etiquetarlas en otros posteos, y quiénes pueden enviarles solicitudes de amistad, ver su información personal, o comentar sus publicaciones.

Cuando los usuarios se registran como menores de 16 años, tanto Facebook como Instagram implementan su privacidad más restrictiva por defecto y el sistema identifica y limita las interacciones no deseadas de adultos sospechosos que intenten contactar a los menores.

La plataforma X heredó de Twitter también los controles para configurar la privacidad, que incluyen la protección de publicaciones para que solo puedan ser vistos por seguidores aprobados; decidir quién puede interactuar, etiquetar o enviar mensajes directos; desactivar la detección de ubicación exacta; filtrar notificaciones de cuentas no deseadas y palabras clave ofensivas.

En TikTok se pueden controlar los comentarios mediante la aprobación previa; además, el sistema restringe las expresiones que violan sus normas comunitarias, permite la denuncia y eliminación de comentarios, tiene herramientas para monitorear y filtrar el contenido, y su inteligencia artificial detecta y elimina el contenido que incita al odio.

LinkedIn permite configurar quién puede contactar al usuario, la visibilidad de los contactos e información personal, y el control sobre quiénes pueden ver la red.

La plataforma de mensajería WhatsApp, en la que más frecuentemente se dan las agresiones digitales contra mujeres tiene el mayor número de filtros. Permite ocultar y proteger los chats sensibles mediante accesos biométricos, lo que permite que esas conversaciones no aparezcan en vista previa ni notificaciones; bloquear chats y contactos no deseados; bloquear la aplicación mediante contraseña o biométricos; filtrar mensajes de fuentes desconocidas; desactivar las confirmaciones de lectura y la información de conexiones; limitar quienes pueden añadirlas a grupos; enviar fotos con la opción de “ver una vez” lo que evita que se guarden, reenvíen o capturen.

Apps y herramientas digitales de protección a las mujeres

Aunque las plataformas digitales parecen haberse integrado de forma más o menos eficiente a los mecanismos de protección, los esfuerzos son aún insuficientes, por lo que han surgido herramientas emergentes como Sendero Violeta, una app de la Red Nacional de Refugios. Se trata de una de las más completas herramientas en el país, que incluye mapa de zonas violeta (espacios seguros y cercanos para recibir ayuda); mapa de zonas rojas (espacios no seguros a manera de alerta para otras mujeres); plan de seguridad personalizado; acceso a números de emergencia; registro de contactos de confianza; posibilidad de compartir la geolocalización; y estrategias de seguridad para espacios públicos, privados y digitales.

También está el chatbot Violetta, con acceso por WhatsApp que asesora sobre relaciones libres de violencia; opera sobre un modelo de aprendizaje automático -no generativo- que ofrece respuestas supervisadas y personalizadas; está diseñada para las víctimas que tardan años en hablar con personas reales; es un puente a la Línea Violeta que ofrece atención de especialistas; es confidencial y anónima y está disponible a todas horas y todos los días.

Sister es una aplicación de geolocalización para mujeres que enfrentan violencia en espacios públicos y permite compartir ubicación en tiempo real con contactos de confianza; los contactos pueden ver el recorrido en vivo; envía mensajes de emergencia de forma instantánea.

UrSafe es una aplicación de seguridad personal activada por voz en la que se pueden configurar palabras clave personales de emergencia; activar la alarma sin necesidad de desbloquear el teléfono, notificar automáticamente a la policía y contactos de confianza, y permite actual rápidamente ante situaciones críticas.

Life 360 está diseñada para toda la familia y con ella es posible compartir ubicación en tiempo real entre miembros vinculados, tener un chat individual o grupal; alertar cuando familiares llegan a destinos; y puede configurarse específicamente para monitoreo de mujeres en riesgo.

También existen plataformas como Ciberseguras, Cibermujeres, Dominemos la Tecnología, Libres en Línea, que ofrecen información y enlaces con números y portales de asistencia y emergencia.

Las compañías de ciberseguridad también han creado herramientas como antivirus especializados para evitar la clonación, suplantación de identidad, robo de información y otras conductas precursoras de la violencia digital. Kaspersky, Bitdefender, Norton, McAfee, ofrecen protecciones contra el stalkerware, aplicaciones y virus utilizados por los acosadores.

Hay antivirus que detectan la manipulación de archivos y aplicaciones como PhotoGuard desarrollada por investigadores del MIT que evitan la alteración de fotografías, y existen servicios en línea que permiten detectar si una imagen ha sido manipulada.

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Se calcula en más de 121 mil el número de mujeres morelenses que han sufrido alguna forma de violencia digital, una práctica creciente en el estado a pesar de las herramientas para la seguridad que se ofrecen. Imagen creada con la IA de Copilot

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La violencia digital también existe en el mundo real, lo que vuelve urgente su visibilización y combate desde la sociedad y los gobiernos. Imagen creada con la IA de Copilot

Gráfico

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El sistema de denuncia digital de la FGE no incluye un apartado para denunciar las formas de violencia de género. Imagen: captura de pantalla portal de denuncias Fiscalía Morelos

La Jornada Morelos