En Cuernavaca, al menos 120 descargas ilegales de aguas residuales contaminan las barrancas que atraviesan la ciudad, afectando de manera directa a 60 cauces naturales y poniendo en riesgo los ecosistemas urbanos, reveló José Alfredo Rodríguez San Ciprián, director general de Desarrollo Sustentable del Ayuntamiento capitalino.

El funcionario explicó que las barrancas de Sacatierra, Puente Blanco y Chapultepec son las más afectadas por el vertido clandestino de aguas negras, que provienen en su mayoría de viviendas o construcciones sin conexión al drenaje público. “En algunos tramos se han detectado hasta 100 descargas por kilómetro, lo que muestra la gravedad del problema”, indicó.

El municipio cuenta con 290 barrancas, de las cuales alrededor de 230 se ubican en la zona poniente con un alto grado de conservación; sin embargo, las 60 restantes presentan contaminación creciente, sobre todo al acercarse a la zona centro. “Las barrancas del norte, como las de Santa María, todavía mantienen un buen estado, pero conforme se avanza hacia el centro urbano, la presión habitacional y la falta de regulación agravan la situación”, explicó Rodríguez San Ciprián.

Ante esta problemática, el Ayuntamiento trabaja en la fase final de un Programa de Ordenamiento Ecológico Local, que contempla un convenio interinstitucional entre el gobierno federal, a través de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), junto con el Gobierno del Estado y el municipio.

El proyecto busca delimitar las zonas federales para impedir nuevas construcciones en las orillas de las barrancas y garantizar su conservación como medida de mitigación ante el cambio climático. Rodríguez San Ciprián subrayó que además de las acciones ecológicas, será necesario modificar los procesos internos de obra pública y construcción de vivienda, para evitar que nuevas edificaciones descarguen aguas directamente hacia las barrancas.

El programa se encuentra en su última etapa de revisión y se espera su publicación en los próximos meses, con lo que Cuernavaca buscará frenar décadas de deterioro ambiental y recuperar el equilibrio ecológico de sus cauces naturales.

La Jornada Morelos