A las 10:00 de la mañana de hoy, sábado, el Museo de la Ciudad de Cuernavaca (MUCiC) será escenario del cierre de la exposición Viví en el paraíso, dedicada al pintor morelense Jorge Cázares Campos, con la presentación del libro Paisajes de Jorge Cázares Campos: entre memorias y realidades, a cargo del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM-UNAM). La actividad marca el cierre de una muestra que permitió redescubrir la dimensión completa de una obra que durante décadas fue conocida por generaciones únicamente a través de las cajetillas de cerillos La Central, y que hoy marcan un inventario visual de los paisajes de Morelos.

La publicación, coordinada por las investigadoras del CRIM-UNAM: Nancy Merary Jiménez, Gabriela De la Mora y Georgina Campos Cortés; surgió a partir de una invitación de Jorge Cázares Clemet, hijo del pintor, quien al reencontrarse con la obra de su padre advirtió que muchos de los paisajes plasmados en los lienzos ya no existen. Ese redescubrimiento detonó una reflexión colectiva que hoy se traduce en un libro que dialoga con la exposición y amplía su alcance.

La memoria del paraíso

La primera parte del libro está dedicada a recuperar la memoria del paraíso, “ese Tamoanchan que Jorge Cázares Campos pintó desde Morelos como un territorio de abundancia, luz, agua, olores y vida”. No se trata, subraya Nancy Jiménez, de paisajes idealizados, sino de representaciones profundamente detalladas, donde cada roca, cada planta y cada nube fueron observadas, estudiadas y plasmadas con rigor.

“El maestro no solo pintaba paisajes, hacía verdaderos inventarios biológicos de una época”, explica la investigadora. Sin ser biólogo ni geógrafo, Cázares Campos registró con precisión científica lo que veía, pero también capturó la vida cotidiana: cañeros, sembradoras de flores, campos de cultivo y escenas rurales que hoy forman parte de una memoria en riesgo de desaparecer.

“Esta primera sección no funciona como catálogo de arte, sino como un recorrido por recuerdos, testimonios y reflexiones que muestran a un artista profundamente comprometido con Morelos, con su gente y con la construcción de una identidad ligada al territorio”, señala Jiménez.

Lienzos de resistencia frente a la degradación

La segunda parte del libro cambia el eje temporal y se instala en el presente. Aquí, la obra de Cázares Campos se convierte en lo que Nancy Jiménez define como “lienzos de resistencia”, capaces de confrontarnos con la degradación ambiental, la urbanización acelerada y los efectos del cambio climático en Morelos y en el país.

Los paisajes pintados funcionan como evidencia de lugares que ya no existen, ríos que hoy están contaminados, valles transformados en manchas de concreto. “El paraíso que el maestro vivió se ha ido deteriorando de una manera muy rápida”, señala Jiménez. La obra permanece, pero “los ecosistemas que retrató agonizan, el pintor es un cronista de su tiempo, alguien que dejó constancia visual de lo que fue y que hoy obliga a mirar de frente lo que se ha perdido”, declara la investigadora.

Voces que escriben el libro

El volumen reúne textos de investigadoras e investigadores del CRIM-UNAM, de la UNAM y de otras instituciones del país, así como de personas vinculadas a redes de estudio socioambiental. El prólogo está a cargo de Jorge Cázares Clement, mientras que Juan Pablo Picazo, biógrafo del pintor, aporta dos textos cargados de memoria personal. Participan académicos como Guillermo Olivera, Ubaldo Casas, Celia López Miguel, Wendy Morales, Sergio Rodríguez, así como autores de distintas disciplinas que analizan la obra desde la geografía, la antropología, la sociología y el activismo cultural.

La brecha generacional

El libro también busca dialogar con quienes no conocieron la obra del pintor. Nancy Jiménez reconoce una brecha generacional clara: “mientras algunas personas recuerdan los paisajes por las cajetillas de cerillos, las juventudes no tuvieron ni ese referente. Por ello, el lenguaje del libro es accesible, no técnico, pensado para lectores curiosos y críticos, interesados tanto en el arte como en los problemas ambientales actuales”.

Finalmente, la académica puntualizó que la publicación es “un llamado a la acción. Invita a reconocer el paisaje, a asumir responsabilidades y a exigir decisiones que lo protejan. No somos propietarios de la naturaleza, somos parte de ella”.

Imagen que contiene Calendario

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Al término de la presentación, el público podrá adquirir un ejemplar del libro a mitad de precio, como una forma de impulsar que estas reflexiones lleguen a más personas, en especial a las y los jóvenes. Foto: Cortesía

Jazmin Aguilar