

La tarde del viernes, la sala T1 y T2 del Museo Morelense de Arte Contemporáneo Juan Soriano abrió sus puertas para recibir a la artista Liliana Mercenario y al numeroso público que acudió a celebrar sus 50 años de trayectoria con la exposición “Si hay otra vida, me gustaría volver a ser pintora”, una retrospectiva que no sólo recorre medio siglo de creación, sino que también pone al centro los vínculos afectivos, espirituales y simbólicos entre los cuerpos, los animales y el arte.
“Soy de animales, sí. Es lo que me mantiene viva”, expresó Mercenario durante la entrevista con La Jornada Morelos, acompañada de algunos de sus perros adoptados, que han sido, como ella dice, parte fundamental de su manada y también protagonistas de sus cuadros. En su voz, los animales no son una presencia secundaria ni decorativa, sino una fuente de sentido e inspiración en la vida, Liliana cita un verso de Lope de Vega: “De mis soledades vengo, a mis soledades voy, porque para estar conmigo me bastan mis pensamientos”, y agrega: “me bastan mis pensamientos y mis animales”.
La exposición, curada por María Olivera y el equipo de museógrafas del MMAC, reúne pinturas, muñecas, objetos y piezas que hilvanan una narrativa profundamente íntima, en donde la figura femenina, los animales y el cuerpo aparecen con fuerza simbólica y emocional. “No soy surrealista. No soy una sola cosa. Pero mi trabajo tiene siempre tres constantes: la figura de la mujer, mi activismo y los animales”, explica la artista. Para ella, la técnica está al servicio del vínculo: “En mi obra yo plasmo lo que me angustia, lo que me preocupa. Y una de las cosas que me parte el corazón, es cómo no valoramos a los animales”, “quiero que quien mire se acerque, que se detenga, que haya un puente entre mi obra y sus propias historias, que reflexione en cómo los animales, son muchas veces más humanos que nosotros”.
A lo largo del recorrido, puede verse la transformación de su mirada, de una primera etapa enfocada en la psicología humana y sus sombras, hacia una segunda en la que los animales se vuelven protagonistas, cargados de significado espiritual y denuncia social. “Hubo un momento en que me harté de la miseria humana y decidí mirar hacia la luz. Ahí estaban ellos: los lobos, los perros, los peces, los gatos, enseñándome otra forma de existir”.
Uno de los cuadros más entrañables para ella es el dedicado a Goliat, una tilapia que fue su amiga: “Era el pez de unos amigos. Cuando me veía, se acercaba al cristal para saludarme. Eso me conmovió profundamente. Quise rendirle homenaje porque la gente no valora a los peces, como si fueran sólo decoración. Y no. Son seres sensibles, inteligentes, conectados”, expresa.
Sobre la selección de las obras para esta retrospectiva, la artista destaca que se trató de un ejercicio complejo, pero necesario: “No es una muestra exhaustiva, pero sí representa mi recorrido creativo. Quien se acerque va a ver cómo ha cambiado mi lenguaje, cómo ha ido cobrando fuerza esa mezcla entre lo íntimo, lo amoroso, lo doloroso y lo simbólico”. Al preguntarle cómo definiría su obra en tres palabras, responde sin titubear: “Amor, amor, amor. Aunque algunas piezas sean fuertes, todo ha sido por amor”.

La exposición para Liliana no es sólo un repaso técnico o estilístico, es un testimonio de vida. “Cada obra contiene una historia detrás”, pero también se abre a nuevas lecturas, comenta con entusiasmo: “Lo que yo haya querido decir con un cuadro es lo de menos. Lo importante es lo que cada persona descubra cuando se detiene frente a él”, afirmó la artista. Por ello, su obra evita las imposiciones conceptuales y apuesta por una figuración abierta, en la que quien observa puede verse reflejado o encontrar un relato propio.
Para cerrar, la artista invita al público a visitar la muestra y a dejarse tocar: “La pintura es un lenguaje espiritual. Si hay disposición del espectador, puede haber un diálogo profundo, una conexión real. En estos tiempos tan veloces y frívolos, detenerse ante una obra y sentir algo… eso ya es un acto de resistencia y de elevación humana.”

“Mujer ciempiés”, Mezcla de objetos. Foto: Secretaría de Cultura de Morelos

Pieza “Abee Gail y Byron”, mezcla de Objetos. De Liliana Mercenario. Foto: Secretaría de Cultura de Morelos

Pintura “Mi amigo Goliat”, Óleo sobre lienzo. Foto: Cortesía

