

Son máscaras monstruos, sin duda. La representación en cartón de los más horribles sueños del artesano que, con todo cuidado desde su liberador anonimato esculpe y pinta cada rincón que rescata el pasado prehispánico como jaguares reyes y calaveras, pero también aprovecha los temores de otras culturas para ofrecer Anubis, cobras, toreros, payasos y toda suerte de demonios.
Cada una de estas maravillas se ha formado de trozos de cartón y pintura en Zacualpan de Amilpas, un pueblo de la región suroriente del estado cuyas centenarias tradiciones se mantienen vivas en dos prácticas sociales que lo han vuelto famoso: el mercado del trueque y la mojiganga, para ella son las máscaras que exhibe el Museo Morelense de Arte Popular en Mojiganga, 60 años de cartonería en Zacualpan de Amilpas.
Zacualpan de Amilpas tiene una población que no llega a los 15 mil habitantes, puede presumir edificios coloniales importantes, como su Convento de la Inmaculada Concepción, el Tempo de Nuestra Señora de la Asunción y dos haciendas, Chicomocelo y Cuautepec.
Su fiesta popular está dedicada a la Virgen del Rosario y se celebra con la tradicional mojiganga el último domingo de cada septiembre desde hace, dicen, casi dos siglos. La Mojiganga es una especie de desfile bailado en que las comparsas se disfrazan con máscaras de cartonería y otros elementos disponibles en la región.
En la mínima descripción que el Museo Morelense de Arte Popular hace de la exposición de las más de 15 máscaras de cartonería para la mojiganga de Zacualpan asegura, con razón que la mojiganga significa una gran fiesta que involucra a las familias y la comunidad.
“La Mojiganga de Zacualpan de Amilpas, una de las fiestas más antiguas en el estado de Morelos, que surge en 1835, sin embargo, ya Fray Bartolomé de las Casas habla de ellas en el siglo XVI como un recurso para la evangelización. Con el tiempo, en 1637 se hace referencia a la mojiganga como ‘una danza callejera durante los carnavales, con máscaras y disfraces’, esta característica, a siglos de distancia, aún permanece”, expone el museo.

Y claro que la fiesta ha evolucionado mucho, se cambiaron la chirimía (una flauta con sonido ventoso y agudo), tambor y silbato, por hasta 20 bandas de viento que participan en la fiesta, junto a carros alegóricos desde mitad del siglo XX.
“El uso de la cartonería se incorpora a esta fiesta en 1975, cuando Roberto Falfan, originario de Zacualpan, la integra en la elaboración de máscaras y disfraces, a la par de fundar la primera comparsa en la comunidad, la Comparsa Falfan”, explica el museo.
El éxito fue tal, que desde entonces más comparsas incorporaron la cartonería en la fiesta que reúne a unas 14 locales y otras decenas que llegan de otros municipios cercanos.
Mojiganga, 60 años de cartonería en Zacualpan de Amilpas, la exposición del MMAPO cuenta con la participación de 11 comparsas, Falfan, Cacomixtle, Zacualpan Mágico, Yedaix, Aroche, Río de Papel, Sian Ka’an, Le Bombé, San Nicolás y Libre Albedrío, y el Centro Cultural Cubemor, y la puedes visitar en el museo ubicado en la calle Hidalgo, en el centro de Cuernavaca, la entrada es libre. Para que se te antoje, te mostramos acá algunas de las piezas en exhibición.













