

LA JORNDA MORELOS Y HUGO BARBERI RICO
El grito de ¡goooool! suele ser lo mejor que ocurre en la tribuna de cualquier estadio. Pero este sábado en el Agustín “Coruco” Díaz de Zacatepec, las historias de un gran estadio y dos legendarios equipos hicieron que ese sencillo tanto con el disparo desde fuera del área no fuera lo de menos, pero tampoco lo de más en la selva cañera a donde ha venido a jugar el Atlante.
José Luis Caicedo, de los Pumas de la Universidad Autónoma de México hizo el disparo fulminante que arrancó el grito de los aficionados del auriazul, otro consentido del público de Morelos. La afición Puma con sus tradicionales porras y con cientos de morelenses que acudieron a ver al equipo de sus amores en esta visita de cortesía al “Coruco”, se descuajaron en la tribuna donde los gritos y la alegría recordaban la leyenda del estadio que, construido para el glorioso Zacatepec, ahora aloja a otro equipo que se gana poco a poco el cariño de los aficionados, el Atlante, ése donde jugaron Antonio Casarín y Ricardo Antonio Lavolpe y Evanivaldo Castro “Cabinho”, quien también había escrito gloriosas páginas con el puma enorme en el pecho.
Como Casarín también jugó en el Zaca, pues todo quedaba en una familia extendida y muy futbolera, llena de pasión que se encontró en una casa donde la tribuna nunca calla.
La gran mole de láminas, fierros y concreto que constituyen al estadio “cañero”, Agustín “Coruco” Díaz, se vio casi lleno en sus cuatro puntos cardinales, lo que sorprendería a villamelones comentaristas de tribuna al tratarse de un partido de preparación, o para agradar a los nuevos aficionados “de pretemporada”
Como era un ejercicio de fogueo, el resultado en la cancha era lo menos importante. La idea era ver a los jugadores, pero también mantener ese click que desde el anuncio de su llegada a Morelos hizo el Atlante con la afición de Morelos.

El Equipo del Pueblo tuvo invitados de lujo, la gobernadora, Margarita González Saravia, atlantista de cepa, estuvo en la tribuna junto a los presidentes de los Pumas, Luis Raúl González Pérez, y el Atlante, Emilio Escalante. Aunque el prestigio político y deportivo los acompañaba, ahí en la tribuna eran como el resto de los aficionados, porque la grada en Zacatepec iguala a todos.
La afición respondió, largas filas de hombres, mujeres y niños se vieron desde temprana hora en las entradas principales del otrora lugar que ocupaba la histórica “Cancha del Ingenio”, también conocida como “Cancha Morelos”, así como la entrada del parque, para ver jugar a su equipo.
La respuesta se reconoce considerando la odisea que es llegar al estadio, un trayecto que suele ser más largo de la placita a la tribuna que por cualquier carretera. Así que sería injusto acusar de “puntualidad morelense” a los ríos de personas que siguieron llegando ya iniciados el primero y hasta el segundo de los tres tiempos que se jugaron, cada uno de 30 minutos.
“Se puede cambiar de mujer, de religión, de partido, pero nunca de mi equipo favorito, el Atlante”, decía el mensaje de un aficionado que se instaló en las gradas de la parte norte. Como él, varias decenas de aficionados reaccionaban cuando los porristas del equipo contrario echaban el “Goya, goya, cachún, cachún, ra, ra… Universidad”, principalmente instalados cerca del túnel, quienes gritaban al ritmo de pequeños saltos.
Y pese a ser un partido amistoso, los potros y los pumas dieron todo de sí porque había que aprovechar los minutos en la cancha, los indiscutibles titulares para prepararse mejor, y los suplentes para demostrar que tienen madera, talento y ganas de estar en el primer equipo.
Ayudó que esta vez el calor que distingue la cancha original de los “Cañeros” no se hizo presente, tampoco llovió como se había pronosticado, así que el desgaste de los jugadores no fue extenuante; tampoco el de una tribuna que gritaba, cantaba y celebraba cada acción de esta vuelta del futbol a Zacatepec, que reconocía los esfuerzos del Atlante y se emocionaba con cada llegada del azulgrana al territorio rival,
Se notó la emoción y se percibió que bajó el nivel de agresividad de las porras, ya que tanto el Atlante, como la porra cañera local, anteriormente se distinguían por cierta agresividad que ahora se ha convertido en civilidad deportiva. Pero eso no reduce la pasión sino la reorienta a ponerle emoción a cada jugada cercana a la portería rival, pero también a la propia.
Y aunque el estadio no se llenó, la presencia de 20 mil 246 aficionados en la tribuna sí significó probablemente la mejor desde la remodelación del estadio. Definitivamente, hay romance entre el Atlante y la afición de Zacatepec y de Morelos.

Más de 20 mil aficionados asistieron al Agustín “Coruco” Díaz para el partido entre Atlante y Pumas, una de las mejores entradas en la historia del renovado estadio. Fotos: Cortesía

La cancha no fue un factor para agotar a los jugadores de Atlante y Pumas en Zacatepec.

La gobernadora, Margarita González Saravia, asistió al encuentro para apoyar al Atlante, el equipo de sus amores.

Aficionados de Pumas acudieron a respaldar al equipo de la UNAM en Zacatepec.

Hay romance entre la afición morelense y el Atlante FC.


La del Agustín “Coruco” Díaz es una tribuna que nunca se calla.

Las filas a la entrada del estadio hablan de la buena respuesta de la afición.

