

Entrevista exclusiva con la próxima Secretaria del Bienestar
- La administración que concluye abandonó los programas sociales y no escuchó a la población marginada
La próxima secretaria del Bienestar en Morelos sabe que su trabajo no es fácil, pero tiene el método y es uno que implica la reconcepción del problema de la pobreza a un tema mucho más grande que lo económico, el combate a la pobreza se trata de garantizar todos los derechos a las personas más vulnerables.
Es mucho más complicado después de casi una década de abandono en que, aún con los programas sociales del gobierno federal, la población vulnerable en el estado aumentó; el rezago educativo alcanza al 18% de los morelenses; casi la mitad no tienen acceso a servicios de salud; el 58% no tiene seguridad social; el 18.5% padece hambre por no tener acceso a alimentación nutritiva y de calidad.
Abandonaron el combate a la pobreza
En exclusiva para La Jornada Morelos, Silvia Salazar Hernández asegura que debe terminarse con la entrega de apoyos por cuestiones político-electorales, advierte de la insuficiencia de los programas de combate a la pobreza de la administración que está por concluir y acusa la falta de acompañamiento a la población en situación de vulnerabilidad para entender realmente el origen de sus carencias. Por todo ello, “y porque conocemos los problemas, porque hemos trabajado en campo”, la administración de Margarita González Saravia se ha planteado un proyecto revolucionario que parte del trazo de una política social clara que organice las acciones de la nueva Secretaría del Bienestar, en una política social clara que garantice los derechos a la alimentación, la salud, la educación, la vivienda, de las personas más vulnerables.
Silvia Salazar es una experimentada política, pero a diferencia de la mayoría de quienes se dedican a ese oficio, no es de despacho, ha estado en las comunidades la mayor parte de su vida, a lo mejor por eso, reconoce, no ha coincidido con muchos de los políticos. Con Margarita González Saravia sí, porque se conocen desde que Silvia era regidora en Jiutepec y aún antes de la campaña de la hoy gobernadora electa, trabajaban juntas en las comunidades. La gobernadora, dice, realmente cree en hacer labor por quienes menos tienen.

La pregunta fundamental: ¿Fallaron las instituciones?
Como estamos en la etapa de la entrega-recepción, la próxima secretaria tiene muchas preguntas correctas sobre lo que hizo la, por extinguirse Secretaría de Desarrollo Social en la administración de Cuauhtémoc Blanco. Lo que tiene claro es que la mayoría de los programas sociales fueron desaparecidos o canalizados a otras dependencias; y lo más grave es que se abandonó a la población más pobre.
Necesitamos hacer un diagnóstico con base en indicadores muy concretos que hay que atender, el acceso a la alimentación, salud, educación, vivienda, ver porqué no se ha tenido éxito en la reducción de la pobreza. “¿Fallaron las instituciones?”, se pregunta primero y ella misma se responde con la falta de acceso a los derechos elementales. Pero la tarea, insiste, debe de hacerse en campo, un diagnóstico importante que nos diga porqué la gente no tiene casa, que nos explique la alta mortandad, el alto grado de analfabetismo, la falta de acceso a la educación y a la atención médica ¿no hay suficientes médicos en los centros de salud o no hay suficientes centros de salud? Y advierte, pero ese diagnóstico debe hacerse en campo, trazando polígonos en las zonas marginadas para ofrecerles atención directa.
Y por eso, explica, es importante el trabajo colegiado en el gabinete. Hay un gabinete social en que están las secretarías de Bienestar, Educación, Salud, Cultura, Mujeres, pero también el sistema DIF, por ejemplo, y juntos deberán coordinarse para aterrizar políticas coordinadas que garanticen cada uno de los derechos.
Como en todo, “la panza es primero”
El primer programa que se proyecta para combatir la pobreza en Morelos es el de los comedores comunitarios y será también el primer ejercicio o reto en materia de coordinación interinstitucional del gabinete social de Margarita González Saravia, Silvia Salazar explica que en el proyecto participarán además de la Secretaría de Bienestar, la de Salud, Educación, Mujeres y el sistema DIF. Si se trata de reconstruir el tejido social, hay que reintegrar a las familias, y para ello, lo primero, lo urgente, es la alimentación.
Recuerda que, en la pirámide de las necesidades, lo primero es comer, luego estar sano, y ya si el dinero alcanza, que los niños vayan a la escuela. Entonces resulta fundamental que toda la niñez tenga acceso a la alimentación nutritiva, y explica que es un programa que requiere pocos recursos y mucho trabajo: el objetivo es medible, que ningún nuño vaya a la escuela sin alimento. Para ello, asegura, serán necesarias las alianzas, en las que ya se trabaja, con los ayuntamientos, los proveedores de alimentos, la sociedad civil, la Federación para conseguir los alimentos disponibles, “porque la idea es que sean autosustentables, pero que permitan acceder a las familias a productos de bajo precio, y también a capacitaciones en nutrición”.
Una cuestión de Derechos Humanos
Y aunque la administración de Cuauhtémoc Blanco nunca tuvo una brújula en el tema de combate a la marginación, Silvia Salazar reconoce que hay algunos programas sociales, de esos que se dejaron morir, que deberán recuperarse, como el de Mujeres Jefas de Familia, pero deberá re concebirse y sectorizarse probablemente a la Secretaria de las Mujeres.
Lo que debe garantizarse, acota, es los derechos humanos de todos, también de los discapacitados, adultos mayores, pueblos indígenas y afrodescendientes, en los que la próxima administración estará especialmente preocupada. Sin descuidar, y esto es vital, el recuperar los espacios públicos, generar la reconstrucción del tejido social, y abatir todos los indicadores de desvían del camino a los jóvenes, como la falta de empleo, de acceso a la vivienda, de oportunidades.
Abatir la corrupción en los programas sociales
La coordinación interinstitucional de la Secretaría de Bienestar también deberá darse con las delegaciones federales, especialmente con las que administran programas sociales. Porque en ellos también hay casos de terribles injusticias, advierte Silvia Salazar, y refiere a familiares de adultos mayores que les quitan su pensión, a empresarios que “rasuran” las becas de estancias laborales en las empresas, entre otros. Necesitamos poder hablar con la gente, dice, que nos expliquen lo que está pasando con los apoyos y entonces ver la forma de corregirlo.
Silvia Hernández habla también de establecer una defensoría de los adultos mayores para garantizar su protección total, incluso de familiares abusivos.
La economía informal, otro enorme reto en el combate a la pobreza
Preguntamos a Silvia Salazar si hay algún programa para apoyar a las decenas de miles de trabajadores informales que laboran en Morelos y a quienes esta condición margina del acceso a seguridad social. La próxima secretaria reconoce el enorme problema, “tenemos que ayudar a los emprendedores a ganarse la vida y crecer en la formalidad”. Para ello, adelanta, la próxima administración emprenderá una política de organización y capacitación para apoyarlos a través de grupos, ya sea como cooperativas o como familias.
Deberá ponerse atención especial en las ciudades con la regularización y reubicación del comercio ambulante para favorecer al turismo; fortalecer la producción del campo para evitar que vendan sus tierras a fraccionadores; es vital también fomentar la creación de empleos formales, aseguró.
Los asentamientos irregulares perpetúan la pobreza
La pobreza es un círculo vicioso que tiende a perpetuar la marginación, probablemente el ejemplo más claro sea el de los asentamientos irregulares, como las colonias Los Pilares en Cuernavaca, y Jardín Juárez y Vista Hermosa en Jiutepec. Silvia Salazar conoce del tema porque fue alcaldesa de Jiutepec; entonces sabe de los esfuerzos que familias pobres hacen para asentarse en zonas de alto riesgo cuya invasión está auspiciada por cadenas de corrupción; también conoce lo que significa para esas familias volver a perder la vida de sus seres queridos o de sus vecinos y lo poco que lograron a través de muchos años por los derrumbes.
La receta para acabar con ello tiene que ver con la planeación urbana, “debemos tener claro que lo que dejemos de hacer hoy, nos afectará mañana”, asegura, y para ello es indispensable el trabajo consensuado de los tres poderes y de todos los niveles del gobierno. “Los diputados deben recordar que también fueron electos para estar al servicio del pueblo… son representantes del pueblo”, asegura.
“Si no te duele la pobreza, no tendrías que estar en el gobierno”
Para Silvia Salazar, la máxima de Anthony Giddens es fundamental, “un gobierno donde hasta quien esté peor atendido, sea bien atendido”; por lo que la atención debe concentrarse en lograr que los morelenses tengan garantizados todos los derechos, pero también que vivan con la esperanza de salir adelante, una esperanza cumplible. Para ello, debe garantizarse también que los caminos que ofrecen ganancias fáciles al margen de la ley sean verdaderamente castigados, acabar con la impunidad, pero también reorientar los valores de lo que significa el éxito. Hay que impulsar a quienes menos tienen a salir adelante.
Y lamenta, finalmente que haya gobiernos, como el de Cuauhtémoc Blanco, que se encapsulan y no escuchan a la población, “si no te condueles de los marginados, si no te duele la pobreza, no tendrías que estar en el gobierno”, concluye.

El combate a la marginación se reorientará para garantizar los derechos de todos a la alimentación, salud, educación, vivienda y empleo. Foto: La Jornada Morelos

“Si no te duele la pobreza, no tendrías que estaré en el gobierno”, asegura la próxima secretaria del Bienestar. Foto: La Jornada Morelos

