

Entrevista con Juan Pablo Plata el Dr. Árbol
A México le hacen falta áreas verdes urbanas que permitan no solo la supervivencia y los beneficios ambientales que éstas ofrecen, sino también espacios para construir comunidades armónicas, corredores de paz y seguridad; aseguró Juan Pablo Plata, arborista certificado, director de Dr. Árbol, y uno de los principales promotores de la Ley General del Arbolado Urbano y los Bosques Urbanos, un esfuerzo para atender los desafíos actuales de las ciudades del país.
En su charla con La Jornada Morelos, Juan Pablo Plata explica los primeros avances en materia parlamentaria, ya en la Cámara de Diputados hace unos días, se llevó a cabo el Taller Legislativo de Análisis y Construcción de una Estrategia de Fortalecimiento del Sector Forestal en México que reunió a legisladores y a expertos de todo el país en materia de medio ambiente, silvicultura, arboricultura y política pública, con el objetivo de diseñar una agenda legislativa que responda a los grandes retos del sector forestal en México.
Durante el encuentro, nos explica Juan Pablo, se planteó por primera vez la necesidad de construir una Ley General del Arbolado Urbano y los Bosques Urbanos, un esfuerzo inédito que tendría presupuesto y reglas propios para atender de manera específica los desafíos que enfrentan las ciudades.
Recordó que, hasta ahora, el manejo de los árboles en áreas urbanas se ha incluido de forma marginal dentro de normativas forestales más amplias, lo que ha limitado los recursos y la atención especializada que este tema requiere.
El 80% de los mexicanos habita en ciudades

Explicó que el 80% de la población mexicana —más de 104 millones de personas— vive en ciudades, por lo que el arbolado urbano debe dejar de considerarse un asunto secundario frente a los bosques y selvas.
“Los árboles urbanos son el primer y más cercano contacto con la naturaleza para millones de mexicanos. Cada árbol es un nodo de biodiversidad, un micro-ecosistema que sostiene aves, insectos, hongos, polinizadores y pequeños mamíferos. Su función supera ampliamente la de arbustos y plantas menores, y requieren un manejo técnico especializado distinto del forestal o de la jardinería”, enfatizó.
Sobre la ley nacional que se propone crear, explicó que se busca “reconocer a los árboles urbanos como elementos estratégicos de seguridad nacional. Esto, debido a que contribuyen significativamente a la reducción de inundaciones, la filtración y purificación del aire, la mitigación de las islas de calor, la disminución de la contaminación acústica y visual, además de aportar beneficios directos a la salud física y mental de la población”.
Y expuso que para ello es necesario dar a la legislación los instrumentos para fomentar la capacitación técnica, impulsar la certificación de especialistas, estandarizar buenas prácticas a través de normas técnicas, establecer inventarios y sistemas de monitoreo, promover programas educativos, garantizar presupuestos específicos y crear mecanismos de denuncia y sanción ante actos que dañen el patrimonio arbóreo.
Si la ley se puede aterrizar, para lo que ya tiene el impulso de científicos, especialistas, activistas y algunos legisladores, “representaría la primera legislación nacional en México dedicada exclusivamente al arbolado urbano y los bosques urbanos, un precedente de gran trascendencia que colocaría al país a la vanguardia en la protección e intervención profesional de los árboles en las ciudades”. P
Aunque reconoce que será “apenas el inicio de una agenda mayor que busca reconocer el papel del arbolado como infraestructura verde esencial para el futuro de los centros urbanos”.
El proceso legislativo federal apenas está en sus primeras fases, expone, “todavía no llegamos a ese nivel, ni siquiera a nivel municipio, ni siquiera a nivel estado. Porque lo que estamos proponiendo es una Ley Nacional”.
Los esfuerzos también deben ser locales
Pero mientras, sugiere, se puede hacer mucho desde la sociedad, la academia, los medios de comunicación: “podemos trabajar a nivel estatal y municipal, ya anticiparnos a lo que va a venir eventualmente por decreto nacional, cosa que ya están haciendo otros estados de la República”.
Explicó que la gobernadora de Morelos, Margarita González Saravia tiene el poder y el respaldo suficiente para “una convocatoria a los municipios, y cada municipio pues empieza a trabajarlo en la medida de lo posible… eso es lo que se puede avanzar ya”.
Juan Pablo Plata percibe en las autoridades locales la suficiente voluntad para avanzar en la materia, “habrá que irlo trabajando y sobre la marcha veremos qué tal, ya tengo experiencias, ya tenemos antecedentes, ya tenemos los vínculos, también los ambientalistas, sí está los activistas ambientales que también ya están desde hace décadas trabajando y trabajamos juntos”.
Para ello, sugiere “horizontalizar las cosas, no es que haya un líder, sino trabajar en equipo, ciudadanos, medios de comunicación y que la gente anticipe lo que va a venir, es porque de que va a venir, va a venir, eso, eso no sé cuánto tiempo va a tomar”, pero expresa su confianza en que se logre, aunque mientras, insiste: “tenemos que trabajar ya sobre lo que tenemos ahorita, no tenemos que esperar a que la presidenta lo decrete, ya tenemos que avanzar”.
Asegura que el proyecto debe aterrizar también, aparte de la ley, en los planes de desarrollo urbano de las ciudades y municipios porque “el tema de los árboles toca muchos círculos desde la salud pública; derechos humanos, que es el derecho a un ambiente sano y a un acceso a la naturaleza está incluso dentro de la Constitución, en el artículo 4 constitucional; toca temas, por supuesto que de medio ambiente y de ordenamiento territorial principalmente; también por ejemplo, en tema de seguridad también y de campañas de no violencia también el tema del arbolado está demostrado científicamente que ayuda a mitigar de cierta manera, contribuir para esa problemática de seguridad civil, seguridad ciudadana”.
¿Y cómo de cuántos espacios verdes hablamos?
Juan Pablo Plata recuerda que la Organización Mundial de la Salud recomienda “que las ciudades deben de dotarle a cada habitante de 9 a 12 metros cuadrados de Áreas Verdes Urbanas (AVU) con gran accesibilidad, es decir, áreas públicas y que uno llegue a ellas en 15 minutos caminando. En la Ciudad de México la tasa es de 5.3 metros cuadrados”.
En el caso de Cuernavaca las cifras tampoco mejoran explica y refiere a la tesis de Jesús Manuel Rueda Taboada en mayo de 2016, «Fragmentación del área verde urbana en Cuernavaca, Morelos»:
“Cuernavaca tiene una extensión de 75.96 kilómetros cuadrados de área urbana de la cual únicamente 13.69 son de cobertura vegetal, es decir, sólo el 18.02%… De esos 13.69 km2, 6.32 km2 corresponden a cobertura vegetal privatizada por las urbanizaciones cerradas, es decir, el 46%. El 54% restante está conformado por camellones, glorietas, parques públicos y barrancas”.
Entonces, expone, “si descartamos a las barrancas debido a que no son accesibles, son de difícil acceso y/o no son zonas de recreación, sólo nos quedan 0.25 m2 por habitante, es decir, si toda la población de Cuernavaca quisiera salir a las áreas verdes urbanas cada habitante contaría con un espacio de 50cm x 50cm para su recreación, cuando la OMS marca que debería de ser de 9-12 m2 por habitante”.

El manejo del arbolado urbano representa retos que deben ser atendidos por especialistas para garantizar el derecho de la gente a un medio ambiente sano. Foto: Cortesía Dr Árbol

La convivencia sana con los árboles en las ciudades mejora la calidad de vida, el medio ambiente y hasta genera condiciones de paz social y salud pública. Foto: Cortesía Dr. Árbol

Pese a sus verdes paisajes, la accesibilidad a áreas verdes urbanas en Cuernavaca es de menos de 50 centímetros cuadrados por persona. Foto: Cortesía Dr. Árbol

La conservación de las áreas verdes en las ciudades constituye uno de los mayores retos para garantizar el futuro. Foto: Cortesía

