Una nueva relación con los gobiernos federal y estatal

 

+ Se mantendrá el diálogo con las autoridades federales y estatales para construir la paz y dar a conocer la realidad del país.

+ Cambió la estrategia de seguridad, “ya no se habla de abrazos y eso es muy esperanzador”, asegura el presidente de la CEM

+ La Iglesia seguirá defendiendo la dignidad de la persona, la verdad y el bien común, “no nos vamos a echar para atrás”

Enrique Balp y Daniel Martínez Castellanos

Recién electo presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), el obispo de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, charla con La Jornada Morelos sobre el proceso, la nueva relación de la Iglesia con los gobiernos federal y estatal, los pendientes en la agenda social de México, su futuro en la Diócesis y en el ejercicio sacerdotal, y hasta de la pasión por el tenis, deporte que ahora extraña practicar más seguido.

La charla es vía telefónica porque el obispo ahora viaja mucho más, pero se da bastante tiempo para la conversación en que abordamos, primero, el asunto de su elección como presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, “el organismo colegial de los Obispos mexicanos que, sin disminuir la responsabilidad de cada obispo en el ámbito de su propia diócesis, favorece la promoción y la tutela de la fe y las costumbres, la traducción de los libros litúrgicos, la promoción y la formación de las vocaciones sacerdotales, la elaboración de materiales para la catequesis, la promoción y la tutela de las universidades católicas y de otras instituciones educativas, el compromiso ecuménico, las relaciones con las autoridades civiles, la defensa de la vida humana, de la paz, de los derechos humanos, la promoción de la justicia social y el uso de los medios de comunicación social para la evangelización”.

Una grata sorpresa ser electo presidente

Fue una elección entre pares, los obispos y arzobispos de todo el país votaron por quien había sido ya encargado de Justicia y Paz, ecónomo y secretario General de la Conferencia. “Fueron mis hermanos obispos quienes por mayoría me eligieron para servirles de esta manera… Cada tres años tenemos una asamblea electiva… y por norma son dos trienios, y casi siempre nos hacen repetir”.

La votación es secreta y por primera vez en este proceso la CEM incorporó un método electrónico, y el resultado sorprendió a Ramón Castro: “Jamás me imaginé porque hay gente mucho más preparada, mucho más capaz, y varios nombres sonaban para ser el presidente -desde luego con todas las características pertinentes para este servicio- y en la última votación, por sorpresa para mí, obtuve la mayoría de los votos. Por esa razón acepté”.

“¿Por qué me votaron? No sé, algo habrán visto que yo hubiera podido prestar en servicio a la Iglesia en México, y sobre todo del Episcopado. Razones no se explican, no se dicen. Pero puede ser que ellos algo habrán visto que pudiera ayudar”, abunda.

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Las nuevas responsabilidades del Obispo Castro Castro

Entre otras, Ramón Castro Castro tendrá, además de las que vienen con la Diócesis de Cuernavaca, ahora la responsabilidad de “animar a todos los obispos, de organizar, de alguna manera, llevar el rumbo de los demás hermanos… puede tomar decisiones sin consultar, tiene el voto de confianza; automáticamente, al ser elegido presidente, me convierto en el vice Gran Canciller de la Universidad Pontificia de México… tengo también la responsabilidad de representar a la Iglesia de México ante todas las Conferencias Episcopales del mundo… sobre todo en el CELAM, que es la Conferencia Episcopal Latinoamericana, que tiene su sede en Bogotá, en Colombia, y hay reuniones frecuentes dos veces al año, también ahí para tomar decisiones, enfocar el trabajo pastoral hacia un cierto rumbo… y ser también portavoz de la Iglesia en México, y de lo que sucede y de lo que proponemos”, explica.

Las nuevas responsabilidades, aunque obligarán al obispo de Cuernavaca a viajar mucho más, no lo separarán de la Diócesis que preside. Recuerda que la secretaría General de la CEM que ocupada hasta la semana pasada era un trabajo agotador, ahora, reconoce “seguirá siendo agotador, muy intenso, pero me va a dejar respirar un poquito más”. Por ello no abandonará la diócesis, “me van a tener que aguantar otros seis años”, en que concluirá por edad su periodo como obispo.

La reunión con la presidenta Sheinbaum, una nueva relación con la Iglesia

Después de años de una, por lo menos accidentada relación entre la Iglesia Católica de México y el gobierno federal, una de las primeras reuniones de la CEM ya encabezada por el obispo Ramón Castro fue con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

El cambio en el diálogo se reconoce en la Iglesia.

La CEM ha invitado a sus asambleas a cada presidente de México, “para que haya oportunidad de conocernos más de cerca”, la presidenta Sheinbaum aceptó la invitación lo que llevó a “un encuentro muy positivo. Antes de que llegara la señora presidenta, estuvo con nosotros la secretaria de Gobernación (Rosa Isela Rodríguez) también y la señora Clara Luz (Flores, titular de la Unidad de Asuntos Religiosos). Desayunamos juntos, la nueva directiva (de la CEM) y los cardenales del país… Una vez que terminamos pasamos al protocolo que se había previsto para recibir a la presidenta, en donde su servidor, el presidente saliente (Rogelio Cabrera López), y el secretario General (Héctor Mario Pérez Villarreal), la recibimos. Pasamos, le explicamos el programa en una sala que tenemos previa al auditorio, y de ahí ya pasamos al auditorio a un encuentro con todos los Obispos”.

La reunión fue edificante, la presidenta habló a la asamblea cerca de diez minutos, y luego, hubo cerca de 50 minutos dedicados a preguntas de los obispos y respuestas de Claudia Sheinbaum.

“En las preguntas, manifestamos -aprovechamos esta oportunidad que… antes nunca tuvimos- fue un encuentro muy bueno, un encuentro muy positivo… porque nunca habíamos sido escuchados de esta manera. La señora presidenta nos escuchó con atención, no hubo ningún momento de enojo, que se sintiera atacada”, aunque se trataron temas difíciles, polémicos “nos escuchó y en el diálogo, la escucha es fundamental, de ahí que estemos contentos y con la esperanza de que este diálogo se habrá de mantener, porque somos la voz de los que no tienen voz. Hablamos de la pobreza, hablamos de la violencia, de la inseguridad, de la tala de los montes en diferentes partes donde nosotros servimos. Hablamos de Estado de Derecho, del equilibrio de poderes, y hablamos también sobre esta reforma judicial tan polémica. Y ella nos dio su punto de vista, que es muy interesante, desde luego, defendiendo su posición como es natural. Pero el hecho de que nos hayan escuchado ya ha sido, verdaderamente para nosotros, un gran paso”, narra el presidente de la CEM.

También asegura que de parte de la Iglesia habrá un esfuerzo por mantener el diálogo, “porque a través del diálogo se borran prejuicios… se conoce la realidad que nosotros estamos viviendo y muchas veces nuestras autoridades no conocen como tiene que ser”.

¿El “granito de arena” de la Iglesia para construir la paz?

El “granito de arena” que la Iglesia Católica en México seguirá aportando para construir la paz y reducir la violencia e inseguridad, continuará, asegura Ramón Castro Castro, “seguiremos en el campo de esta batalla, vamos a decirle, tenemos tantos sacerdotes por gracia de Dios, y organismos católicos que defienden la paz… que incluso, como el padre Marcelo (Pérez, asesinado en San Cristóbal de las Casas, Chiapas el 20 de octubre pasado) han dado su vida específicamente por eso. El padre Marcelo era ese portavoz del que hablamos de toda aquella gente que vive en la miseria, en la pobreza y que es víctima del crimen organizado. Entonces, precisamente, esa es la misión de la Iglesia… ese granito de arena se va a seguir consolidando sobre todo a través del Núcleo por la Paz, este organismo que nació posteriormente, inmediatamente después de los asesinatos de los padres jesuitas en Cherocaui, Chihuahua (el 20 de junio de 2022) y hemos trabajado desde entonces proponiendo, somos propositivos, hicimos un análisis de la realidad, vimos qué es lo que podíamos hacer, y se concretizó, sobre todo en siete acciones -son 21, pero siete muy concretas- y es la agenda nacional de paz”.

La agenda es todo un programa que ya va en su tercera etapa, una de las anteriores fue la firma de compromisos por la paz con los candidatos a la presidencia (y en Morelos y otros estados que tuvieron elecciones el año pasado, los aspirantes a la gubernatura).

En Morelos hay eco al llamado de paz después de seis años de cierre al diálogo

El obispo de Cuernavaca reconoce que la gobernadora, Margarita González Saravia tiene voluntad de trabajar por la paz. “ya en dos ocasiones se ha reunido, la primera con los católicos, la segunda con todas las iglesias y ella está dispuesta, precisamente, a que lo que nosotros podamos aportar sea recibido de la mejor manera y podamos ir concretizando poco a poco, y sobre todo unir fuerzas, y esto de una perspectiva también de esperanza”.

El cambio en la relación con el gobierno en Morelos es diametral, recuerda “nunca tuvimos un diálogo con el gobierno anterior. Nunca hubo un encuentro para buscar caminos comunes de paz. Quizás algunas críticas no fueron muy del agrado y eso nos cerró las puertas. Y hoy las tenemos abiertas, y ese es el cambio, que la misma gobernadora se siente a la mesa y diga ‘estoy interesada en buscar todos los caminos posibles para encontrar la paz en el estado’, eso me suena como la Novena Sinfonía de Beethoven y me da alegría saber que podemos contar con ella y que hay un canal. Así como el canal a nivel federal es la señora (Rosa) Isela (Rodríguez, secretaria de Gobernación) y Clara Luz (Flores, titular de Asuntos Religiosos)”; en Morelos los responsables del diálogo son la titular de asuntos religiosos del gobierno de Morelos, Marisol Rovira Castillo, y el secretario de Gobierno, Juan Salgado Brito.

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“Esas presencias tan importantes ponen en evidencia la seriedad que se les da a estos diálogos, entonces tenemos que trabajar. Y hay planes que se van a ir concretizando poco a poco y uno de ellos es precisamente la consecución de la firma que la señora gobernadora Margarita hizo de los Compromisos de Paz”, explica.

Un par de personas de pie en la calle

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Ya hay modelo operando para reconstruir el tejido social

El obispo recordó que ya se tiene un trabajo modelo para lograr la pacificación de los territorios a través de la reconstrucción del tejido social, en la colonia Antonio Barona de Cuernavaca, donde la Iglesia trabaja con organizaciones sociales y autoridades locales en la recuperación de espacios públicos, trabajo social, y con ello se ha logrado paulatinamente reducir los riesgos de violencia.

Si el proyecto sigue funcionando, nos adelanta el presidente de la CEM, se podría extender a otras colonias “igual de peligrosas” y dar buenos frutos en el futuro cercano.

Las Caminatas por la Paz aún son necesarias

La interlocución con los gobiernos federal y estatal, sin embargo, no detendrán las manifestaciones de la Iglesia que buscan pronunciarse en contra de la violencia y sus efectos. Las Caminatas por la Paz, a que convoca la Diócesis de Cuernavaca cada año continuarán porque son necesarias, explica el obispo.

“Vienen familias, vienen niños, viene todo tipo de personas y claro que van a continuar. Cambiará el tono de mi reflexión que al final de la caminata yo hacía un análisis fuerte y tocaba fibras muy delicadas, de la situación del crimen organizado, de tantas cosas que no se querían tocar ni ver. Y por cierto (algunos) medios de comunicación tenían prohibido hacer eco a nuestras caminatas. Yo creo que ahora no… vamos a cambiar el tono, hablando de esta apertura de este diálogo, pero sin dejar de señalar la verdad. Este problema no se soluciona de un día para otro, es un largo camino, pero echar las bases, los cimientos, eso ya nos da esperanza”, explica.

Además, señala que las caminatas sirven para llevar a la conciencia de la gente lo que ocurre realmente. “Hay mucha indiferencia también, esa indiferencia de aquellas familias que dicen ‘a mí no me ha tocado, yo no he vivido esa experiencia’ y son desgraciadamente lejanos al dolor de miles de familias que sí la han vivido. Entonces hacer conciencia de ello es también parte del objetivo de esta caminata”.

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Los pendientes de Morelos y México continúan

Monseñor Ramón Castro identifica pendientes urgentes, de los que reconoce, hay que dar tiempo a las nuevas autoridades estatales y federales para atender. “Nos pareció razonable (a los obispos la petición de la presidenta Sheinbaum) ‘dennos tiempo’, porque ciertamente hay derecho a pedirlo y esperar porque la estrategia que ha cambiado, esperemos ver los frutos que todos deseamos”, explica.

Los pendientes más graves siguen siendo la violencia e inseguridad “en donde millones de personas en México están atravesando el dolor que causan. Es un dolor que impacta no solamente a la persona obviamente que muere, pero todo su entorno, toda su familia nuclear y todos sus conocidos y amigos es como una onda cuando cae la piedra al mar, y todo su entorno y conocidos empiezan a vivir una perspectiva diferente de dolor. La barbarie con que ahora la violencia se está ejerciendo y lo vemos con la decapitación del presidente municipal de Chilpancingo, con lo que sucedió al padre Marcelo, con lo que sucede con tantos otros que no son conocidos… esos fenómenos se siguen suscitando y se están multiplicando. Y esa es una de las realidades que nosotros que lo vivimos en la primera fila de la batalla. Somos nosotros los que recibimos a los familiares y tratamos de darles consuelo. Somos nosotros los que atendemos la necesidad de atender y alzar la voz. Somos nosotros los que celebramos los funerales, a veces a diario en las parroquias de uno o dos asesinados que no son contados en la cifra oficial, porque la familia no quiere saber nada y no quiere meterse en ningún lío…. Ese acompañamiento a su dolor es lo que nos preocupa tanto”.

Asegura que es muy significativo que ya no se hable de “abrazos” como política de seguridad, hay un cambio de estrategia de seguridad del gobierno federal, explica “creo que ya se ha dejado a un lado y creo que eso es también muy esperanzador”.

Hacer conciencia sobre el riesgo de autoritarismo

También es urgente hacer conciencia, asegura, de que “quien tiene el poder acumulado puede, aunque no quiera ir hacia una especie de autoritarismo. Nos preocupa que no haya las suficientes divisiones de poderes para que haya un contrapeso. Se necesita, por más que la persona que tenga esta responsabilidad quiera ser una servidora, en este caso. Cuando se tiene todo el poder, por desgracia, el corazón de debilita y se olvidan principios, valores y criterios, y esa es una de las cosas que mucho nos preocupa. Como nos preocupa la familia, como nos preocupa la vida, pero en jerarquía de urgencia, pienso que esos son”, los problemas urgentes que deben atenderse.

La Iglesia no es contrapeso, ni oposición

“Nuestra misión no es ser oposición, ni ser como tal un contrapeso”, ataja el obispo a pregunta directa sobre el papel de la Iglesia, junto con otras instituciones como los medios de comunicación y las organizaciones ciudadanas como límite al poder público.

Recuerda que la doctrina social de la Iglesia le impone como misión “defender la dignidad de la persona y el bien común. Y estamos dispuestos, hasta donde sea necesario, seguir defendiendo algo que es del Evangelio, que es propio de la misión de la Iglesia, hasta donde lleguemos, y prueba de ello es la muerte de estos sacerdotes. Creo que todos tenemos conciencia de que, al defender la verdad y la dignidad de la persona, al defender ese bien común, siempre habrá consecuencias, y estamos dispuestos a aceptarlas y venga lo que venga, no nos vamos a echar para atrás”.

La Jornada Morelos