Derivado de que muchos jóvenes, por falta de guía y atención, se dejan llevar por lo que ven en las redes sociales, en los últimos meses la identidad «therian» ha cobrado visibilidad, al convertirse en un fenómeno viral que fusiona identidad animal y autoexpresión. Sin embargo, más que causar miedo o rechazo, hay que abordar las causas que la están provocando.  

Al respecto, la psicóloga clínica Miriam García, explicó en entrevista con La Jornada Morelos que en las últimas semanas he recibido preguntas de padres preocupados por esta práctica que cada vez es más adoptada por los adolescentes, principalmente, quienes expresan sentirse profundamente vinculados a un animal y que integran esa identificación en su forma de narrarse a sí mismos. 

«Como psicóloga clínica, mi primera postura no es alarmarme, sino preguntar, ¿qué está expresando ese joven, a través de esa identidad? La adolescencia es, por definición, una etapa de reorganización interna. El yo se encuentra en proceso de consolidación y el adolescente busca símbolos que le ayuden a entenderse. Desde la teoría del desarrollo de Erik Erikson, sabemos que este periodo está marcado por la búsqueda de identidad. No es extraño que hoy esa exploración se exprese a través de nuevas narrativas que encuentran eco en plataformas como TikTok», señaló. 

Resaltó que identificarse con un animal puede tener múltiples significados psicológicos. Para algunos jóvenes representa fortaleza; para otros, libertad, instinto o pertenencia. En la mayoría de los casos no se trata de una creencia delirante ni de una ruptura con la realidad, sino de un recurso simbólico para comunicar aspectos emocionales que aún no logran verbalizar de manera directa. 

«Es importante subrayar que esta identificación no aparece como trastorno en el DSM-5-TR. En clínica no trabajamos con etiquetas aisladas, trabajamos con funcionamiento. Lo verdaderamente relevante es observar si existe deterioro significativo, aislamiento marcado, angustia persistente o desconexión de la realidad. Sin estos elementos, hablar de patología resulta apresurado. Lo que sí debemos considerar es el contexto, las redes sociales pueden amplificar procesos identitarios y reforzar comunidades que validan determinadas narrativas. Esto no es necesariamente negativo, pero puede intensificar procesos propios de la edad», añadió. 

Como profesional, hizo un llamado a no ridiculizar ni minimizar, ya que cuando un adolescente adopta una identidad, está comunicando algo. «Nuestra tarea no es invalidar de inmediato, sino comprender qué necesidad psicológica está intentando satisfacer y, si es necesario, acompañar con orientación terapéutica. Cada generación encuentra nuevas formas de expresar su búsqueda interna. Más que reaccionar con miedo, necesitamos criterio clínico, escucha activa y límites claros cuando la salud emocional lo requiera». 

Foto: elmanualdelbuencuautlense FB 
Clara Viviana Meza