

El deterioro de las banquetas del Centro Histórico de Cuernavaca no es nuevo. Las superficies lisas de recinto volcánico, desgastadas por años de uso y falta de mantenimiento, se han convertido en un riesgo diario para quienes caminan por la zona: adultos mayores, mujeres con carriolas, trabajadores, estudiantes y turistas que —con o sin lluvia— se enfrentan a resbalones y caídas.
Ante esta situación, el gobierno capitalino anunció que finalmente intervendrá las aceras más afectadas. El alcalde, José Luis Urióstegui Salgado explicó que la propuesta técnica del secretario de Obras Públicas, Demetrio Chavira, consiste en “golpear” la piedra del recinto para darle textura y evitar la superficie resbaladiza que hoy afecta a cientos de transeúntes. Este proceso, sin embargo, requiere recursos adicionales y no puede ejecutarse de inmediato.
Mientras se concreta la intervención mayor, Urióstegui Salgado adelantó que se aplicará una medida provisional: la colocación de un material antiderrapante adherido a las piezas de piedra. Esta solución temporal permitiría reducir el número de accidentes, pero también evidencia que la respuesta del gobierno llega después de un largo periodo de reportes ciudadanos ignorados.
El alcalde reconoció que si bien las banquetas no están en condiciones precarias -por ser una obra aparentemente reciente; si hizo una intervención durante el gobierno de Graco Ramírez- su reparación es necesaria, por lo que está contemplada en el programa de obras, aunque admitió que el trabajo de ranurar y recubrir cada una de las piezas requiere tiempo y presupuesto. Las mejoras, dijo, podrían iniciar en las próximas semanas, sin precisar fechas ni tramos específicos.

