
(Segunda parte)
José Manuel Meneses Ramírez*
Integridad y gobernanza son términos que regularmente utilizamos en la vida pública, su fuerza proviene desde el ámbito constitucional que, en México, reconoce la dinámica que se establece entre los diversos niveles de gobiernos, así como las facultades delegadas, reservadas y prohibidas para cada uno de ellos. A partir de este binomio, puede pensarse en el gobierno como una pequeña maquinaria, se trata de una maquinaria donde los servidores públicos trabajan para dar respuesta a las demandas y a las diversas necesidades sociales. Precisamente aquí, la gobernanza introduce un matiz para esta mirada sistemática y fría de la labor de gobierno, ya que bajo su perspectiva la maquinaria no puede comenzar a trabajar sin la participación de la gente, incluidos los niños, las niñas y los jovencitos, así como los diversos grupos de poder e, incluso, las condiciones del ambiente. De este modo, podemos decir que la pluralidad de estas voces es el combustible que alimenta y le da vida a la maquinaria que identificamos regularmente como un gobierno.
De tal suerte, podemos decir que para comprender la gobernanza tenemos cuatro elementos básicos: en primer lugar, la materia prima o el combustible de nuestro trabajo que es la voz de nuestros ciudadanos (inputs); posteriormente los equipos de trabajo, que serían los diversos componentes de una máquina (black box) donde laboran los servidores públicos para lograr una mejor sociedad y, enseguida, los resultados de nuestro esfuerzo compartido, que son las acciones públicas que podemos ver de manera concreta: como la pavimentación de calles, el alumbrado público, la recolección de basura o resolución de conflictos y la atención de sus solicitudes (outputs) y, por último, las condiciones sociales, económicas y naturales (ambiente). Por consiguiente, podemos pensar que la máquina del gobierno trabaja con reglas bien claras y precisas, que están ahí para el beneficio de todos y que son también nuestra responsabilidad.
Si queremos profundizar en el sentido de estos términos, podríamos relacionarlos con un tercero, la gobernabilidad, que no es otra cosa sino el equilibrio entre sociedad-gobierno-resultados, es decir, siguiendo nuestro ejemplo, si la maquinaria es capaz de producir respuestas atinadas al mismo ritmo que surgen las solicitudes y las necesidades de la gente, entonces decimos que hay gobernabilidad; por el contrario, si un gobierno no puede producir las respuestas y las soluciones que exige su pueblo entonces decimos que existe ingobernabilidad.
Como ustedes pueden ver, la gobernanza implica también un nuevo modelo de participación ciudadana, donde «El pueblo habla y el gobierno escucha», tal como lo señaló en su momento el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, afortunadamente su demanda todavía puede leerse en las diversas entradas al territorio zapatista en Chiapas. Por todo esto, decimos que los modelos políticos basados en la gobernanza pretenden promover la participación activa de la ciudadanía en la construcción de su entorno social, reconociendo que las problemáticas y necesidades sociales responden a una dinámica que va más allá de los límites administrativos. Cuando trabajamos de esta forma podemos afirmar que estamos «Haciendo comunidad con hermandad y respeto.»
Así pues, los modelos de gobernanza buscan generar más espacios de diálogo entre los diversos sectores de la sociedad e, incluso, a una escala regional, con la finalidad de determinar las problemáticas que, en materia de gobernabilidad y civismo, se presentan en los municipios, atendiendo a un enfoque integral, incluyente y desde las diferentes perspectivas de los actores que intervienen en la construcción de municipios íntegros, incluyentes y más seguros. Cuando juntos, como sociedad responsable, llevemos a cabo este ejercicio, estaremos en condiciones de compartir información fundamental para plantear vías de solución, estrategias y acciones inmediatas que nos permitan construir un espacio social más integrado, eficiente y solidario.
Nahuatlato, Profesor de Tiempo Completo en el Colegio de Morelos.
A resaltar: “…los modelos de gobernanza buscan generar más espacios de diálogo entre los diversos sectores de la sociedad e, incluso, a una escala regional, con la finalidad de determinar las problemáticas que, en materia de gobernabilidad y civismo, se presentan en los municipios, atendiendo a un enfoque integral, incluyente y desde las diferentes perspectivas de los actores que intervienen en la construcción de municipios íntegros, incluyentes y más seguros…”

