

La representante de Guardianes de los Árboles, Flora Guerrero Goff, quien además ha sido una de las más activas promotoras de la protección del arbolado urbano en Cuernavaca y participó en el diseño de la reglamentación jurídica para el efecto en la ciudad, denunció la serie de abusos y artimañas cometidas por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Díaz en el manejo del predio donde construye su templo y advirtió que la organización no debe ser premiada con la cesión de la calle Santa Prisca a su favor, como autorizó recientemente el cabildo de la ciudad.
Flora Guerrero recordó que desde 2024, al enterarse de la enajenación del predio ubicado entre las calles de Santa Prisca y Hernán Cortés que fuera casa de Antonio Ortiz Mena, exsecretario de Hacienda en tiempos de Adolfo López Mateos, “solicitamos a la Secretaría de Desarrollo Sustentable del Ayuntamiento de Cuernavaca, (SDS) que estuviera pendiente de la gran cantidad de árboles que existían en su interior”.
Entonces la dependencia municipal informó que se había integrado “un Dictamen de No Afectación Arbórea integrado a la Licencia Ambiental en el que se incluye un censo de los árboles, aproximadamente 40 de diversas especies. Esto nos dio confianza a Guardianes de los Árboles, ya que consideramos que los árboles estarían protegidos y seguros, adaptados al proyecto del templo a desarrollar, porque de acuerdo con los Preceptos de la iglesia mormona, esta es respetuosa del medio ambiente”.
Pese al dictamen, “al interior del predio de la iglesia mormona fueron talados prácticamente todos los árboles. Esta es una táctica ya recurrente que utilizan los desarrolladores inmobiliarios sin ética ambiental, las cuales, arrasan en un momento con los árboles para no dar tiempo a los ambientalistas a actuar en su defensa. En consecuencia, aún, cuando estos desarrolladores inmobiliarios sean sancionados por la autoridad — generalmente con multas irrisorias — la afectación ambiental ya está consumada y en muchos de los casos son daños irreversibles, como es el caso de este predio”.
La ambientalista, una de las más reconocidas en Morelos, recordó que “poco después de la tala de los árboles al interior del predio, también se pretendía talar los árboles Tulipanes africanos, Spathodea campanulata, que se encuentran a lo largo de la callecita empedrada Santa Prisca. Nuevamente Guardianes de los Árboles intervenimos y solicitamos a la SDS que no se les permitiera talar esos árboles, a lo cual, afortunadamente hubo respuesta y no se permitió su retiro. Cabe mencionar que esta callecita, es una de las últimas de las empedradas y arboladas que nos quedan en Cuernavaca, lo que le da identidad y belleza a nuestra ciudad”.
También expuso que la obra del templo mormón fue clausurada por la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de Morelos durante varios meses “por incumplimiento de la normativa ambiental; se detectó remoción de suelo y tala de árboles sin la debida autorización, lo cual, contraviene la política pública de conservación de recursos naturales del estado y del municipio de Cuernavaca”.

Y acusó: “la iglesia mormona infringió flagrantemente las leyes municipales y estatales, y prueba de ellos es que la Propaem les mantuvo un largo tiempo los sellos de clausurado”.
Frente a ello, consideró inaceptable y un muy mal precedente moral y legal el que “el cabildo del Ayuntamiento de Cuernavaca le ceda la calle Santa Prisca para convertirla en propiedad privada de su templo a cambio de un parque. El cabildo debe de reconsiderar este inaceptable acuerdo, y si la iglesia mormona tiene que aportar un parque público, debe ser en compensación por el grave daño ambiental que ha causado por la tala que llevo a cabo de forma ilegal, y no a cambio de cederles la callecita Santa Prisca, la cual, es un bien de dominio público”.
Expuso que la cesión se daría después de antecedentes turbios “en cuanto a la ilegalidad en la que ha incurrido… aun cuando se le haya sancionado por parte de las autoridades competentes en el área, queda el hecho como inaceptable”.
Demandó “realizar a fondo una investigación por parte de las autoridades competentes para deslindar, y en su caso, sancionar a quien resulte responsable por la tala de los árboles del predio en mención”.

El daño perpetrado por quienes talaron los árboles del predio que ocupará un templo mormón es irreversible e indignante, consideró la ambientalista Flora Guerrero Goff. Foto: Cortesía Guardianes de los Árboles

