La Jornada Morelos / DLR

Los investigadores Edgar Enrique Neri Castro, Alejandro Alagón Cano y el estudiante Alid Guadarrama Martínez del Instituto de Biotecnología UNAM publicaron en la revista Nature este 2025 el artículo «Nanobody-based recombinant antivenom for cobra, mamba and rinkhals bites» que brinda evidencia de cómo se desarrolló el primer antiveneno recombinante listo para usar que protege contra todas las especies de serpientes venenosas de África, incluidas cobras, mambas y rinkhals, y que supera a los productos existentes derivados de suero animal.

De acuerdo con información proporcionada a Neri Castro las mordeduras de serpiente son una enfermedad tropical desatendida que causa cientos de miles de muertes y discapacidades cada año, principalmente en comunidades rurales pobres y aunque es reconocida por la Organización Mundial de la Salud como una de las 21 enfermedades tropicales desatendidas, mata a más personas que todas las demás combinadas.

Refirió que, la diversidad del veneno complica el tratamiento, debido a que cada especie produce mezclas distintas de toxinas que atacan los nervios, la sangre o los tejidos, lo que hace extremadamente difícil crear un único tratamiento eficaz para todas. En este sentido, los antivenenos actuales, aunque salvan vidas, tienen limitaciones: varían entre lotes, pueden provocar efectos secundarios y no cubren todas las especies de serpientes.

En el estudio presentado por Shirin Ahmadi Nick J. Burlet de la Universidad de Dinamarca y el corresponding líder de laboratorio en la Technical University of Denmark Andreas H. Laustsen como primeros autores, los integrantes del Instituto de Biotecnología y la colaboración de Melisa Benard Valle se presentan los detalles de un antiveneno recombinante basado en nanocuerpos, que son anticuerpos pequeños diseñados en laboratorio, combinando ocho tipos provenientes de alpacas y llamas que neutralizan siete familias de toxinas presentes en cobras, mambas y rinkhals.

Este enfoque superó a los antivenenos tradicionales, previniendo muerte y daño tisular en modelos animales y ofreciendo mayor seguridad y consistencia. Como los anticuerpos se producen en laboratorio, sin necesidad de animales inmunizados, la fabricación futura podrá realizarse de forma ética, escalable y con calidad uniforme, lo que también podría permitir antivenenos más económicos. Además, este antiveneno redujo la necrosis local, abordando uno de los efectos más olvidados de las mordeduras de serpiente que los antivenenos actuales suelen no prevenir.

El trabajo valida una plataforma modular y racional, demostrando que una mezcla pequeña y definida de anticuerpos puede reemplazar los complejos productos derivados de plasma animal. Los próximos pasos incluyen optimizar la producción a gran escala y avanzar hacia la aplicación clínica para hacer accesibles estos antivenenos recombinantes en campo.

Este estudio demuestra cómo la biotecnología puede transformar el tratamiento de las mordeduras de serpiente, abriendo el camino a terapias más seguras, eficaces y accesibles para quienes más las necesitan, con la esperanza de que estos avances algún día ayuden a salvar vidas.

El propuesto por la investigación en que participó el IBT UNAM, superó a los antivenenos tradicionales, previniendo muerte y daño tisular en modelos animales y ofreciendo mayor seguridad y consistencia en mordeduras de serpientes africanas, como la temida mamba negra. Foto: Cortesía IBT-UNAM

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