

A un año del inicio de la administración estatal encabezada por Margarita González Saravia, el presidente municipal de Cuernavaca, José Luis Urióstegui Salgado, ofreció un balance positivo, destacando la recuperación del diálogo y la coordinación institucional entre el Gobierno del Estado y los municipios, algo que, aseguró, había estado ausente durante más de una década.
“Primero que nada debo reconocer la gran disposición de la gobernadora, Margarita González Saravia, para coordinarse, dar respeto e incluir a los municipios en la toma de decisiones de acciones, políticas públicas y programas de construcción que antes no se veían”, expresó el edil capitalino en entrevista.
Urióstegui subrayó que la apertura mostrada por el Ejecutivo estatal ha sido clave para generar un clima de estabilidad política y social, condición que considera indispensable para avanzar en la atención de problemas estructurales que enfrentan los municipios de Morelos.
“Empezando por esto, vendrán cosas muy favorables en los próximos años”, aseguró.
Entre los avances más significativos, el alcalde capitalino resaltó la coordinación en materia de seguridad pública, especialmente en la prevención del delito, donde se han establecido canales de comunicación más eficaces entre las corporaciones municipales y estatales.
Además, destacó el respaldo del Gobierno del Estado en la gestión de obligaciones fiscales que arrastraba el municipio con el Servicio de Administración Tributaria (SAT). Gracias a un convenio celebrado por la administración estatal con la autoridad fiscal federal, el Ayuntamiento de Cuernavaca pudo acceder a un mecanismo de pago que le permite cubrir solo el 25% del monto total de las deudas heredadas, lo que representa un alivio importante para las finanzas municipales.

“Este convenio permite que el municipio vaya saldando sus obligaciones con menos daño al patrimonio municipal”, explicó el edil.
El presidente municipal también enfatizó que esta nueva etapa de entendimiento institucional representa una ruptura con la práctica de aislamiento que caracterizó a administraciones pasadas, donde —dijo— prevalecía una relación tensa, fragmentada o nula entre el gobierno estatal y los municipios.

