José Rogelio Sánchez Garay*

Ante el aumento de desastres naturales de gran intensidad y la alta vulnerabilidad que enfrenta América Latina, las escuelas desempeñan un rol clave en fomentar una cultura preventiva desde las primeras etapas de la vida. Esto se debe a su influencia no solo en la formación de estudiantes y personal educativo, sino también en la concienciación de la sociedad en general, se define cultura de prevención a las creencias, normas, valores y conductas necesarias para desarrollar las habilidades y conocimientos adecuados para socorrer ante los desastres naturales, evitándolos o disminuyendo los efectos producidos, a través de una visión preventiva (Paniagua 2025)

Las escuelas son espacios donde los estudiantes deben sentirse seguros. Sin embargo, hay riesgos como caídas, golpes, quemaduras o intoxicaciones. Promover una cultura de prevención es clave para el bienestar de toda la comunidad educativa.

Cada área escolar aulas, patios, escaleras, laboratorios, comedores puede presentar peligros. Ejemplos: Un alumno se resbala en un pasillo recién trapeado sin señalización, una intoxicación leve por productos de limpieza mal almacenados cerca del comedor.

La prevención comienza con la enseñanza de normas básicas, No correr en pasillos, No empujar en escaleras, Participar en simulacros de evacuación, las acciones clave para evitar accidentes: Supervisión constante: especialmente en recreos y educación física, Mantenimiento preventivo: reparar juegos, sillas, puertas y otros elementos, señalización adecuada: como “Piso mojado” o “Zona restringida”, Materiales seguros: uso de productos no tóxicos y equipos adecuados, Capacitación en primeros auxilios: saber actuar en emergencias es vital.

Responsabilidad Compartida, la seguridad escolar requiere la colaboración de todos, Directivos, la de mantener instalaciones seguras, docentes, el fomentar conductas responsables, y estudiantes, de seguir normas y reportar riesgos, familias: reforzar hábitos seguros desde casa.

Se aprecia, además, que los programas con mejores resultados son lo que incorporan varias estrategias como: incluir actividades dirigidas a incrementar la motivación de los niños por la prevención, mejorar las habilidades de los participantes para discriminar situaciones de riesgo y la forma de prevenir los accidentes, así como, producir cambios en las normas sociales y cambios ambientales.

Las campañas de prevención basadas en la escuela disponen de varias ventajas. La primera es que se dirigen no solo a los escolares, puesto que también implican a los profesores, personal del centro y padres, con lo cual, este tipo de programas pueden tener impacto sobre la comunidad entera, datos recalcan la importancia de la influencia cotidiana de los padres, que es decisiva a la hora de favorecer valores positivos que impulsen las conductas preventivas. se ha encontrado una correlación alta entre el número de accidentes autoinformados y los conocimientos que los niños poseen sobre riesgos y prevención, lo cual nos indica, que los participantes con mayores conocimientos tienen menor índice de accidentalidad. (calero 2008)

Referencias:

Paniagua, D. G. C., Vilca, G. R. Q., Fernández, N. D. R. A., Nina, E. V. F., & Vergaray, S. J. (2025). Influencia de la gestión de riesgos y desastres en la cultura de prevención en locales escolares. Revista InveCom/ISSN en línea: 2739-0063, 5(4), 1-8.

Calero García, M. D., Vives Montero, M. C., García Martín, M. B., Soriano Serrano, M., Calero García, M., & Berral García, E. (2008). Impacto de una campaña escolar de prevención de riesgos. Revista de Psicología del Trabajo y de las Organizaciones, 24(2), 169-186.

* Urgenciólogo. Líder del Equipo de Supervisión. OOAD Morelos

La Jornada Morelos