

Las bajas temperaturas y la disminución de luz natural durante las primeras horas de la mañana y al final de la tarde han comenzado a transformar la rutina de cientos de familias en las zonas frías de Morelos. De acuerdo con Raúl Aguirre Espitia, encargado de despacho de la Dirección General del Instituto de Educación Básica del Estado de Morelos (IEBEM), varias escuelas han decidido modificar sus horarios de ingreso y salida para resguardar a niñas, niños y adolescentes.
Aunque el IEBEM todavía no cuenta con un censo definitivo, Aguirre Espitia adelantó que la mayoría de los planteles que aplicaron esta medida se encuentran en el municipio de Huitzilac, así como en otras comunidades donde el termómetro desciende con mayor fuerza y la oscuridad llega más temprano. En estos lugares, caminar a la escuela puede convertirse en un riesgo para alumnos que recorren trayectos largos o zonas poco iluminadas.
El ajuste en los planteles consiste en recorrer media hora el horario de entrada en turno matutino y permitir que los estudiantes del turno vespertino salgan media hora antes. La medida, explicó, no afecta la jornada laboral del personal docente ni administrativo, pero sí permite que las y los alumnos eviten exponerse a temperaturas extremas y a condiciones inseguras en los alrededores de sus comunidades.
Para muchas familias, este cambio representa un alivio. En regiones como Huitzilac, donde las mañanas pueden ser especialmente heladas, madres y padres han señalado que sus hijos amanecen con malestar o que caminar entre neblina y frío intenso los hace más vulnerables a enfermedades respiratorias. De igual forma, en el turno vespertino, los hogares han manifestado preocupación por el rápido anochecer, que obliga a los menores a regresar a casa en calles oscuras o sin suficiente vigilancia.
El IEBEM trabaja en la integración del listado completo de escuelas que han modificado horarios, con la intención de informar a las autoridades municipales y reforzar la comunicación con madres, padres y tutores. Por ahora, la instrucción es clara: proteger a los estudiantes es prioridad, aun si esto implica reconfigurar temporalmente la rutina diaria en las aulas.

