

Germán R Muñoz G
El destacado escritor y académico Gonzalo Celorio Blasco recibió la medalla José Vasconcelos del Consejo Nacional del Seminario de Cultura Mexicana (SCM) en reconocimiento a su destacada trayectoria como escritor, académico y formador de generaciones y en la gestión cultural.
En los jardines del Seminario, como ya es tradicional para tener como testigo el busto del propio José Vasconcelos, el presidente del SCM, Felipe Leal entregó la medalla y el diploma del premio al escritor frente a integrantes tanto del Seminario como de la Universidad Nacional Autónoma de México, entre los que se encontró el exrector José Sarukhán, poseedor también de la medalla José Vasconcelos.
Felipe Leal recordó a Carlos Fuentes quien opinaba sobre las obras de Celorio que “lo fantástico de tu escritura, de tu escritura urbana, es que ejerciéndola impides que la Ciudad de México se clausure”.
Y es que, comentó Leal, Gonzalo Celorio “más que amante, es marido de la Ciudad de México, aunque él lo niega. Dice que la Ciudad de México tendrá un marido, que él no lo es, que es uno de sus amantes, que la Ciudad ya no es un destino para estar en ella, sino una elección”.
Profundamente universitario

Por su parte, Eduardo Matos Moctezuma, miembro emérito del SCM felicitó la labor de Celorio al frente de la Academia Mexicana de la Lengua, nave que “estaba a punto de naufragar” pero que el escritor ha logrado llevar a buen puerto, “la nave, ya va”.
Recordó que Celorio “es profundamente universitario, eso es algo que lo caracteriza. No solo por haber estudiado en la UNAM” sino por haberle dedicado 49 años como docente, funcionario y académico.
Lúcido de memoria privilegiada
Matos Moctezuma leyó un mensaje de la seminarista Silvia Molina, quien recordó que conoció a Celorio como “un treintón lúcido o una mirada azul brillante de memoria. Memoria privilegiada privilegiada, que tenía un espacio propio para la poesía. Su presencia y su cultura se imponían ante un público también joven, que asistía al pequeño espacio para escucharlo hablar tanto de poesía mexicana como española. No declamaba, por supuesto, recordaba sus poemas favoritos y ciertas anécdotas que nos transmitía con entusiasmo, ayudado un poco lo suficiente, apenas por las manos, como si estuviéramos en una conversación de amigos.”
“Siempre cálido, caballeroso, entusiasta, pero para conocer de veras a Gonzalo hace falta leerlo, encontrarlo entre las líneas de sus novelas, cuentos y ensayos, sentirlo entre sus notas favoritas del bolero, la rumba, el cante y el baile flamenco, donde el apasionamiento estalla. Hace falta conocer su melancolía y su mundo, que consiste en la mirada con que ve lugares, ciudades y personajes. Es necesario descubrir el amor que le tiene a la Ciudad de México, a su barrio Mixcoac, sus casas que describe casi como si fueran mujeres, donde ni una curva ni un rincón se le escapan en ese afán de atraparlas para siempre”, escribió Molina en su mensaje.
La libertad y la justicia en los tiempos que corren
Finalmente, Gonzalo Celorio agradeció que se le otorgara la presea José Vasconcelos, justamente en este año en que se cumple el centenario de la publicación de La Raza Cósmica.
“El Seminario de Cultura Mexicana ha pugnado por contrarrestar el ancestral centralismo cultural de nuestro país. Su misión más señalada ha sido la de llevar la cultura a todos los rincones del territorio nacional, como otrora, en tiempos vasconcelistas, lo hicieron las brigadas alfabetizadoras”, señaló.
“Soy un beneficiario privilegiado de la educación pública, como receptor, como docente y como funcionario de las dos grandes instituciones que Vasconcelos encabezó: la Universidad Nacional de México y la Secretaría de Educación Pública”.
“Mi casa ha sido la Universidad Nacional Autónoma de México. Mi casa, mi familia, mi historia, mi razón de ser, mi vocación, mi trabajo, mi modus vivendi, mi orgullo. Mi mamá, como decía Edmundo O´Gorman para no incurrir en la solemnidad del bello y nutricio nombre de alma mater. La Universidad Nacional Autónoma de México no sólo me cambió la vida. Me la hizo. Me formó, me configuró y me acogió en su seno de por vida. Fui en ella estudiante perpetuo, pues el magisterio es la más acrisolada manera de seguir siendo estudiante de por vida.”
Celorio recordó el pensamiento de Vasconcelos quien escribió “no vale nada la cultura […] si no asegura la libertad y la justicia, indispensables para que todos desarrollen sus capacidades y eleven su espíritu hasta la luz de los más altos conceptos” y subrayó las dos palabras que Vasconcelos usa como fundamentos de la cultura: libertad y justicia.
“Hago votos por que este desiderátum de Vasconcelos, planteado hace poco más de un siglo, recupere su vigencia en los tiempos que vivimos, cuando precisamente estas dos palabras, libertad y justicia, pudieran estar en entredicho o tener solapadamente significados distintos y aun contrarios a los que les dio en su momento el maestro José Vasconcelos.
Gonzalo Celorio cursó la licenciatura en lengua y literatura hispánicas y el posgrado en letras en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, de la que fue director. También fue Director General del Fondo de Cultura Económica, Coordinador de Difusión Cultural de la Universidad Nacional. Ha impartido clases en El Colegio de México, la Universidad Iberoamericana, El Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, en la universidad de La Habana, en Brown University, en la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad Pedro de Olavide de Sevilla, la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y la Universidad de Alcalá de Henares, entre otras.
Es miembro correspondiente a la Real Academia Española y de las academias cubanas y nicaragüense de la lengua. Es creador emérito del sistema nacional de creadores de arte y también es autor de diversas novelas y ensayos: Sus libros se han traducido al inglés, francés, italiano, portugués, griego y chino.
Entre otras personalidades, en la ceremonia también estuvieron presentes Vicente Quirarte, Hugo Hiriart, Rolando Cordera, Jaqueline Peschard, Iván Trujillo y Arturo Herrera.

Eduardo Matos Moctezuma, Gonzalo Celorio, José Vasconcelos y Felipe Leal, en los jardines del Seminario de Cultura Mexicana. Foto: La Jornada Morelos

