Cuando pensamos en visitar otro estado o país, muchas veces se nos viene a la mente comprar algún recuerdo del lugar al que fuimos, como una pulsera, una playera, algo de plata o algo de cerámica. El mercado de artesanías forma parte de la experiencia turística de visitantes foráneos: aunque su ubicación se ha visto comprometida durante varias décadas, actualmente se encuentran a un costado del Museo Regional de los Pueblos de Morelos (Palacio de Cortés).

Gente en la calle

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Conociendo el mercado de artesanías

Dentro del mercado, están instalados 217 puestos de artesanos. En las primeras 6 filas puedes encontrar artículos de plata, en la parte sur hay artesanías de barro, amates y collares. Al fondo, hacia el oriente se localizan los puestos de ropa típica. Este lugar no solo cuenta con manos morelenses; también cuenta con trabajos de personas originarias de otros estados colindantes, como Puebla y Guerrero, por lo que podrás encontrar diversidad de materiales y creaciones.

Arturo Salgado Porcayo es el presidente de la asociación civil de artesanos y plateros de Cuernavaca, tuvo una familia “platera”: sus padres eran artesanos comerciantes desde que inició el ir y venir del mercado, y contó a La Jornada Morelos sobre este lugar turístico.

Foto en blanco y negro de una persona sentado en una silla

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Artesanos plateros en su taller, quienes eran padres de Arturo Porcayo. Fuente: Especial

La historia del esfuerzo por obtener un lugar

El actual terreno donde se ubican los artesanos es utilizado por ellos como una manera de resistir a la extinción de este sector del comercio, ya que llevan 32 años en ese lugar, a la par de la promesa constante proveniente de administraciones pasadas sobre darles un lugar para a establecerse.

Todo comenzó en la calle de Guerrero, donde actualmente está el centro comercial “Las Plazas” y el Jardín Juárez, cerca del kiosco. Estuvieron ahí desde 1949 hasta 1959 aproximadamente, ya que el entonces presidente de México, Adolfo López Mateos, donó un predio que pertenecía al Cuartel Morelos. El lugar se ubica en la calle matamoros, donde hace 7 años se encontraba el Congreso, el cual a raíz del temblor de 2017 se desalojó y actualmente está abandonado.

Un grupo de personas caminando en la calle de una ciudad

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Foto en blanco y negro de un grupo de personas en una plaza

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El primer lugar donde estaban establecidos los artesanos; entre la calle Guerrero y Jardín Juárez. Fuente: Especial.

Este hecho fue publicado en el Diario Oficial de la Nación en 1959, donde especifica, entre otras cosas, los metros otorgados y el plazo para realizar el proyecto: “En la escritura en que se formalice la operación se incluirá una cláusula que establece que el inmueble de que se trata revertirá, de pleno derecho al patrimonio nacional en el caso de que el Gobierno del Estado de Morelos no concluya la construcción del mercado dentro del plazo máximo de 2 años contados a partir del día en que se le haga entrega el predio o en cualquier tiempo diera a éste un uso distinto al previsto. La reversión comprenderá, además las adiciones y mejoras al predio las que quedarán a beneficio de la nación.”

Un periódico con texto

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Texto

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Aunque no viene señalado que el predio era para los artesanos, quienes algunos ya se encontraban ahí, en 1964 el gobernador de Morelos, Emilio Riva Palacio publicó en el Periódico Oficial del Estado la autorización de un préstamo de $6,461,505.32 pesos (más gastos de operación). En esta ocasión sí se especificó el uso de este recurso: “préstamo que se destinará a la Construcción del Mercado de Artesanías con Estacionamiento anexo, en el predio denominado «CUARTEL MORELOS»”.

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Mientras todas estas modificaciones ocurrían, los artesanos fueron reubicados a la terraza oriente del Palacio de Cortés, donde se encontraron hasta finales de los sesenta y posteriormente fueron movidos: “Ya casi en los setenta nos sacaron a esta área donde estamos [a un costado del palacio], ya que pasó a manos del Gobierno Federal”, comentó Arturo Salgado.

En 1985 los enviaron a una especie de estacionamiento ubicado entre la calle Degollado y Guerrero. Dichas calles eran lugares muy comerciales, pero en otro tipo de productos, por ello las personas no entraban a comprar artesanías: “Entonces muchos compañeros optaron por abandonar su lugar y algunos se instalaron en lo que ocupa actualmente la casa Hidalgo, posteriormente al resto nos dejaron instalarnos sobre el que llamaban «puente del mariachi». Ahí estuvimos hasta 1992”.

Finalmente, debido a la remodelación de la plaza de armas ocurrida durante el gobierno de Antonio Riva Palacio, los volvieron a ubicar “provisionalmente” en donde se encuentran hasta la fecha, prometiendo que iban a ser regresados en cuanto la remodelación terminara. Sin embargo, Arturo comenta que las autoridades de 1992 les dijeron que “la plaza de armas se veía muy bonita sin comerciantes” por lo que les pidieron permanecer en el lugar que supuestamente era temporal.

Una visita rápida al mercado

Durante la pandemia, como todos los lugares históricos, el mercado tuvo que cerrar. Esto representó un paro significante de la economía y del turismo, pero eso no los detuvo y una vez que autorizaron la reapertura paulatina, fueron el único lugar que permaneció abierto durante varios meses: “No estaba abierto ni la catedral, ni el palacio de Cortés. Aquí acudía el turismo que llegaba a Cuernavaca, entonces se empezó a dar la recuperación del mercado”, afirmó el presidente de la asociación de artesanos.

Arturo también habla sobre algunas estrategias de turismo que espera que mejoren con la nueva gobernadora Margarita González Saravia, ya que fue la secretaria de turismo en el ayuntamiento de Cuernavaca en el periodo 2018-2020: “Esperemos que con la ahora gobernadora que sabe mucho se turismo se incremente el mismo.”

Dentro del desempeño en ese puesto, aplicó un sondeo a los “Tour operadores”; empresas que organizan los recorridos turísticos a Morelos y que llegan de estados como Puebla, Ciudad de México y Guerrero, e incluso de otros Países. Dicho sondeo se realizó a varias empresas. Se dividió en dos vertientes; por correo electrónico con el fin de promover la visita a Cuernavaca; presencial en el centro histórico para conocer dónde se estacionan, qué lugares visitan y cuáles son los problemas que presentan.

En el segundo enfoque participaron 26 tour operadoras, donde podemos observar que el mercado de artesanías se encuentra en cuarto lugar de destino, compitiendo con el Jardín Borda. Dentro del sondeo, se enviaron propuestas de vialidad, donde proponían que el tiempo de estacionamiento fuera de 54.80 minutos, lo que al presidente de los artesanos le resulta complicado: “no se puede visitar gran cosa en 50 minutos. Si los bajan en la catedral y muchas veces los suben aquí en frente del palacio de Cortés y ahí dentro del vehículo les dan la información […] Yo creo que debe ser un promedio de 4 o 5 horas para que puedan visitar más, incluso puedan desayunar o comer aquí para que haya más derrama económica.”

Tabla

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El presidente de la Asociación de Artesanos puntualizó que el lugar donde se encuentran actualmente es un buen sitio, ya que está dentro del “triángulo de turismo y patrimonio”, y si fueran movidos fuera de dicho triángulo, resultaría perjudicial para ellos y para el turismo de Cuernavaca.

La coexistencia entre el Morelotes y los artesanos

Arturo además afirma que muchas veces se denotan a los artesanos, diciendo que es un comercio irregular, pero resalta que no son irregulares debido a que la mayoría están dados de alta en hacienda: “digo la mayoría, porque ha de puede haber gente que no está porque desgraciadamente con el paso de los años los originales compañeros han fallecido […] vemos hijos y nietos de los originales y muchos de ellos heredaron el lugar”.

A su vez, pide que conozcan la historia de este mercado, ya que afirma que muchas veces surgen mal entendidos, quedando ellos como invasores: “cuando llegamos aquí por segunda vez, el Morelotes ya no estaba, se lo llevaron. No nos pueden tachar de que le quitamos su espacio porque no fue así”.

El Morelotes (la estatua de José María Morelos y Pavón) y el Mercado de Artesanías fueron obligados a coexistir por las decisiones gubernamentales. Foto: Malu Medina

Malu Medina