“El Estado falló a las mujeres”

 

+ Andrea Acevedo y Ariadna Urbina reciben, cada una, la presea Xochiquetzalli como reconocimiento a su labor en pro de las mujeres

+ Si no ocupan cargos para transformar la vida de las mujeres que estamos pie tierra ¿Para qué llegaron ahí?, cuestionó Ariadna Urbina desde la tribuna del Congreso

+ Ojalá deje de ser necesaria la lucha feminista, significaría que los males del patriarcado se erradicaron, consideró Andrea Acevedo

LA JORNADA MORELOS / TDD

Entre consignas contra la violencia, en pro del aborto legal, y con la exigencia de igualdad real, el Congreso de Morelos entregó la Presea Xochiquetzalli que por primera vez tuvo dos recipiendarias, ambas activistas reconocidas a favor de los derechos y de una vida libre de violencia para las mujeres, Andrea Acevedo García y Ariadna Urbina Ayala.

Acompañadas por sus familiares y sus compañeras de lucha feminista Andrea y Ariadna tomaron la tribuna cada una para referir a los avances, pero sobre todo a los pendientes del Estado y la sociedad con las mujeres de Morelos; y para advertir que el ganar derechos no ha significado el fin de las violencias a las que se ha tenido que poner diversos adjetivos para poder identificarlas y, eventualmente, sancionarlas.

El Poder político patriarcal está lleno de sangre: Andrea Acevedo García

Andrea Acevedo García, activista y fundadora de los colectivos Calle Sin Acoso Morelos, Red Violeta, Colectivo Vida para Todas, Divulvadoras, dedicó su presea e intervención a Mafer Rejón artista y activista víctima de feminicidio a finales de 2023 y cuyos asesinos siguen impunes.

Recordó que nombrar a las víctimas de violencias y en general a las mujeres es necesario y urgente, “importa para hacernos presentes y tomar lo público que historicamente se nos ha arrebatado.

“Ojalá dejase de ser necesaria la lucha feminista, eso significaría que los males que engendra el sistema patriarcal se han erradicado”, aseguró al destacar la importancia de que por primera vez fueran reconocidas dos mujeres con la Presea Xochiquetzalli pues es una forma de reconocer la diversidad en los feminismos y activismos que trabajan juntos en Morelos atendiendo las diferentes problemáticas de las mujeres.

Se refirió a los feminismos de Morelos como una suma de conciencias y empatías que “obliga a ser consecuentes en la construcción de un movimiento que no excluye, que abraza la pluralidad”. Y aseguró: “Nuestra colectividad y rebeldía nos impulsa a seguir construyendo espacios para todas las mujeres sin exclusiones, porque cada una de nosotras sostenemos una parte de esta lucha para mantenernos vivas, seguras y felices, sin importar que seamos cis, trans, indígenas, afrodescendientes rurales, trabajadoras sexuales, migrantes, estemos privadas de la libertad o en situación de calle con discapacidad, seamos lesbianas, bisexuales, usuarias de sustancias, niñas, adolescentes, sobrevivientes, las mayores o las que cuidan, las neurodivergentes y las activistas”.

La Presea Xochiquetzalli se entrega cada aniversario (el de este año es el número 72), del pleno reconocimiento de los derechos políticos de las mujeres en México; así que Acevedo García cuestionó: “¿Qué sería del derecho al voto y la posibilidad de ser electas sin la lucha de las mujeres indígenas, afromexicanas, lesbianas, bisexuales, mujeres trans con discapacidad y los jóvenes que hoy existen y las personas jóvenes que hoy exigen vivir libres y decidir sobre sus cuerpos?”.

Aseguró que si bien “hemos ganado derechos, hemos abierto y tumbado puertas, también encontramos voluntades políticas, pero desgraciadamente, ganar derechos no ha significado que las mujeres, niñas y adolescentes dejemos de tener obstáculos para ejercerlos de manera plena. Por esta razón, recibir la presea también toca una herida latente que nos duele a nivel personal y colectivo, pues obliga a señalar lo que aún falta, porque no tendríamos que salir a las calles, exigir derechos que nos corresponden por el simple hecho de ser personas”.

Y reiteró, como lo ha hecho en las calles, en los foros, y en cada espacio que se le concede que ninguna mujer “tendría que vivir con miedo, no tendríamos que temer a la búsqueda de justicia frente a los tribunales que todos los días emiten sentencias que separan familias, replican prejuicios y estereotipos que privan de la libertad a quienes fueron señaladas injustamente. Hay muchas mujeres, niñas y adolescentes que hoy no están y no han encontrado justicia por sus feminicidios y transfeminicidios”.

Aseguró que las mujeres, cualquiera que sea su condición, siquen experimentando “la discriminación y violencia en sus hogares, centros educativos, en el trabajo y las calles por desafiar al sistema, al igual que sucede con las indígenas y las afro”.

Describió las violencias que sufren mujeres con discapacidad, adultas mayores, trans, cis, madres y niñas buscadoras, protectoras de la tierra y el medio ambiente, acompañantes de abortos, y las que desean y consiguen abortar, migrantes, cuidadoras, encarceladas, en condición de calle, pacientes con VIH, usuarias de sustancias, trabajadoras sexuales, cada una de ellas violentada por su condición de mujer y por su lucha por la libertad.

“Las periodistas, las activistas, estudiantes, obreras y defensoras de derechos humanos decidimos tragarnos el miedo para hacer eco a todas las injusticias que vemos, para exigir que nos escuchen”, aseguró y sentenció: “El Estado nos ha fallado, particularmente cuando para solucionar nuestros problemas la respuesta es el recrudecimiento del sistema punitivo que impulsa el aumento de penas, que no ha prevenido ni ha erradicado aquello que nos aqueja y solo nos ha orillado a enfrentar más violencia institucional”.

Señaló entonces que “el poder político patriarcal está lleno de sangre” y advirtió que el cambio sólo será posible con la inclusión de más mujeres en la política partidista e institucional “comprometidas, empáticas, críticas, que construyan desde la colectividad, con el compromiso de hombres que acepten que este beneficio es para todas las personas”.

Advirtió que debe repensarse la justicia y la seguridad, apostarse al diálogo, la creatividad y el trabajo en conjunto; “Hay que dejar de apostar a las armas, a la militarización que perpetúa las violencias. El camino es feminista, no militar. El poder político y el Estado en sus tres niveles de gobierno y de forma histórica continúa en deuda con las mujeres”.

Después de un enésimo llamado de las activistas a legalizar el derecho al aborto, Andrea Acevedo García subrayó que: “Las mujeres cargamos una genealogía del dolor, pero también es este el que nos impulsa a seguir la lucha para protegernos y defendernos. Llevo en el corazón a cada una de las luchas aquí nombradas, pues las he acompañado en diferentes formas y momentos”.

Grupo de personas en un evento

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Andrea Acevedo García, al momento de recibir de la LVI Legislatura de Morelos la Presea Xochiquetzalli 2025, en presencia de la secretaria de las Mujeres, Clarisa Gómez Manrique. Foto: Cortesía

Urge restructurar la política para prevención de la violencia contra mujeres: Ariadna Urbina

Ariadna Urbina Ayala ha luchado lo mismo en los pasillos de la política y los órganos electorales que en la academia, junto con otras activistas fundó el Observatorio de Paridad y Violencia Política, impulsó reformas clave en la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y es promotora del liderazgo indígena.

Urbina Ayala, recordó a Teresa Ulloa Ziáurriz y María Luis Mejía Lagunas, ambas fallecidas, quienes en vida fueron precursoras de los derechos y la participación política de las mujeres morelenses. “Pensar en ellas es un ejemplo de ese prisma transformador que es el feminismo y que abarca todas las esferas de nuestra vida”.

Aseguró que los derechos políticos de las mujeres es una historia que continúa en construcción. “Si bien las sufragistas mexicanas, cuyos nombres siguen sin ser plenamente reconocidos, sortearon desde su posición de privilegio la negación de ese y otros múltiples derechos humanos por tener un cuerpo de mujer. Esto evidenció lo que ya muchas otras mujeres sabían, portar nuestro cuerpo ha sido la excusa y también el pretexto para decidir sobre ellos en el ámbito de lo político”.

“Nombrar es politizar… y no entenderíamos estas circunstancias y condiciones políticas sin nombrar su herramienta más eficaz para el control y subordinación de la violencia y su raíz, el orden patriarcal”, aseguró y señaló que pese a tales circunstancias “nosotras hemos avanzado, tanto así que también festejamos los logros, que nunca son en solitario. Las mujeres cuando alcanzamos estos logros y reconocimientos como esta presea; en este día, lo hacemos innegablemente en colectivo”.

Aseguró que la esta presea Xochiquetzalli, “es de todas, aunque no lleguemos todas”. Recordó que en los 90, la subrepresentación en cargos de toma de decisión obligó a “exigir las cuotas que en la construcción de las normas dejaba a la autonomía de los partidos su cumplimiento o solo llegaban las Juanitas”.

“Tardamos en incrementar este porcentaje de las llamadas cuotas hasta el 2014 y entonces tuvimos que nombrar a la paridad y su establecimiento en el artículo 41 constitucional siguió y sigue sin gustar, pero abrió la puerta”, refirió, pero también advirtió que “nuevamente las resistencias se pusieron en los tribunales. Entonces y nuevamente a golpe de sentencias y en el establecimiento de normas y reglas electorales”.

Resaltó que las mujeres partidistas, en cargos públicos y de la sociedad civil, “bajo las diferentes banderas político ideológicas, conformamos en el 2015 el Observatorio de la Paridad y hoy Paridad y Violencia Política, una organización que a diez años de su establecimiento ha demostrado sus grandes alcances”.

Pero, advirtió, los avances siguen “sin gustarle al patriarcado. Y así la violencia masculina y feminicida se expresó y arrebató a Gisela Mota tan solo a unos días de tomar protesta como presidenta municipal. Y la paridad sigue sin gustar, pues aún la división de 33 municipios regidos por sistemas de partidos no se explica en la matemática, que sí se refleja en la conformación social, donde somos no una tercera parte, sino el 50% y a veces el 51%”.

“Si bien es innegable lo mucho que hemos logrado para transformar y desmontar el sistema del orden social patriarcal, en el espacio de lo público es urgente seguir exigiendo el pleno derecho a vivir libres de violencia, tanto en ese espacio como en el privado”, demandó.

Rescató los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública para el 2025 en Morelos que encabeza la tasa nacional de feminicidios con 2.7 casos por cada 100 mil mujeres… y eso sin incluir los datos de todas las muertes violentas de mujeres, tal como lo indica el artículo 21 de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, ya que pueden ser, además del feminicidio, el homicidio, el suicidio y las muertes evitables o prevenibles en el ámbito de la salud”. Con datos del mismo secretariado, dijo, Morelos ocupa el segundo lugar a nivel nacional en homicidio doloso con víctimas mujeres, así como otros primeros lugares en delitos contra la libertad personal como el secuestro, el tráfico de menores de edad, lo cual es sumamente vergonzoso y también lo es en los primeros lugares por violación”; datos que calificó de vergonzosos.

Por ello, insisitó es urgente “reestructurar la política para la prevención, atención, investigación, sanción y erradicación de la criminalidad; evaluar y reestructurar la fallida declaratoria de Alerta de Violencia de Género; y evaluar y reestructurar la política pública que ha mostrado su ineficacia en el Programa Estatal para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia de Género contra las Mujeres”.

Recordó que los avances en materia de derechos de las mujeres, “no ha sido consecuencia de una graciosa dádiva desde un púlpito o una curul patriarcal, sino a golpe de sentencia o producto de la presión y de la diversidad de movimientos feministas y amplios de mujeres a lo largo de la historia. Por eso la importancia del reconocimiento y ejercicio pleno de los derechos políticos de las mujeres”.

E insisitó: “de ahí la relevancia de que otras mujeres nos representen no sólo en número, sino de manera formal, porque si no ocupan cargos en el legislativo, en el ejecutivo y en el judicial para transformar la vida de las mujeres que estamos pie tierra. Entonces yo les pregunto ¿Para qué llegaron ahí?”.

La demanda de pleno reconocimiento a los derechos de las mujeres, dijo, continúa porque “a cuentagotas se nos dan… El cuerpo de las mujeres sigue al día de hoy siendo objeto y mercancía desde el capitalismo y el patriarcado”.

“Seguimos buscando eso del pleno derecho y del pleno reconocimiento de las mujeres a vivir una vida libre de violencia, porque no es suficiente que la presidenta lo ponga en la Constitución y por ello hemos tenido que seguirle poniendo apellidos a las violencias. Hoy en día la violencia con el apellido política contra las mujeres en razón de género sigue existiendo y hemos de resaltar la enorme capacidad transformativa de las violencias masculinas y patriarcales”.

Así concluyó: “La historia de los derechos humanos de las mujeres sigue en construcción: aún no alcanzamos una vida libre de violencia, aún no alcanzamos la justicia, aún no logramos un ejercicio pleno de nuestros cargos y representaciones. Así que seguiremos nombrando, porque seguiremos politizando hasta que el feminicidio desaparezca, hasta que la trata desaparezca, hasta que la explotación sexual reproductiva, las desapariciones, la violencia política desaparezca. Porque las niñas en Morelos merecen vivir hoy e imaginar otros futuros sin miedo, donde no haya ningún agresor en el poder… nosotras no desistimos, no claudicamos y no nos vendemos hasta que la dignidad se haga costumbre”.

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Ariadna Urbina Ayala recibe de la diputada Melissa Montes de Oca Montoya la Presea Xochiquetzalli 2025. Foto: Cortesía

La Jornada Morelos